Masonería y crimen organizado: el juicio que estremece a Francia

Masonería y crimen organizado

La justicia francesa ha sentado en el banquillo a 22 acusados vinculados a una logia masónica por una red de asesinatos y sicariato que operaba bajo el manto del secretismo masónico.

El juicio, que arrancó este lunes en París, destapa cómo trece procesados se enfrentan a cadena perpetua por delitos de crimen organizado, robos y agresiones por encargo. Entre los implicados figuran agentes de los servicios secretos y policías, confirmando que cuando los grupos carecen de moral y principios, el fin justifica los medios. Este caso reabre el debate sobre la absoluta incompatibilidad entre ser católico y masón, dada la naturaleza anticatólica y radical de estas organizaciones que conspiran en la sombra.

La logia Athanor: de la «fraternidad» al escuadrón de sicarios

El epicentro de esta trama criminal se sitúa en la antigua logia masónica Athanor, ubicada en la localidad de Puteaux. Lo que oficialmente se presentaba como un espacio de reflexión filosófica ocultaba, según la fiscalía, una estructura mafiosa dedicada a eliminar rivales profesionales y cobrar deudas mediante la violencia extrema. La investigación judicial confirma que varios miembros de esta logia constituyeron un auténtico grupo de sicarios para ejecutar mandatos que escalaron rápidamente desde el sabotaje industrial hasta el homicidio premeditado.

Los cabecillas: maestros masones y espías del Estado

El trío que lideraba esta red criminal representa la peligrosa infiltración de la masonería en las instituciones públicas. Los presuntos cerebros son Jean-Luc Bagur, «venerable maestro» de la logia; Frédéric Vaglio, empresario mediador; y Daniel Beaulieu, un agente jubilado de la inteligencia interior francesa (DGSI). Junto a ellos, un jefe operativo de sicarios, Sébastien Leroy, ejecutaba los crímenes bajo la falsa creencia de que cumplía misiones de Estado, demostrando cómo la manipulación masónica puede corromper incluso las estructuras de seguridad nacional.

Un asesinato fallido que reveló la red de impunidad

La caída de esta organización comenzó en julio de 2020, tras el intento de asesinato de Marie-Hélène Dini, una empresaria que competía profesionalmente con el maestro masón Bagur. Los investigadores detuvieron a dos militares armados cerca del domicilio de la víctima, quienes confesaron que creían estar trabajando para los servicios secretos franceses. Sin embargo, la realidad era mucho más turbia: Bagur había pagado 70.000 euros para eliminar a su competencia, utilizando sus contactos en la logia para contratar a los ejecutores.

Una escalada de terror y muertes documentadas

La red no se detuvo en las amenazas. Entre los delitos que se juzgan figura el asesinato del piloto de carreras Laurent Pasquali, cuyo cuerpo apareció en un bosque tras ser ejecutado por deudas impagadas. Además, se documentan robos violentos de material informático para espionaje industrial e incendios de vehículos de antiguos socios que descubrieron fraudes financieros cometidos por los miembros de la logia.

Agentes del Estado al servicio de las logias

Uno de los puntos más alarmantes es la presencia de militares de la inteligencia exterior (DGSE) y varios policías entre los 22 acusados. Estos funcionarios, que juraron proteger a la sociedad, terminaron obedeciendo las órdenes de una logia radicalmente anticatólica. La defensa de la libertad de expresión y religiosa se ve amenazada cuando quienes ostentan el monopolio de la fuerza se someten a juramentos secretos que contradicen el bien común y la transparencia que exige una sociedad sana.

El silencio de las obediencias masónicas

Obviamente, y mientras el juicio se prolonga durante al menos tres meses, las grandes logias intentan distanciarse del caso. No obstante, la realidad es que la masonería de obediencia francesa ha destacado históricamente por su laicismo agresivo y su ataque frontal a los valores que sostienen la civilización cristiana. Este proceso judicial no es solo un caso de delincuencia común; es la confirmación de que la masonería opera como un Estado dentro del Estado, socavando las instituciones desde su interior.

La masonería se presenta a menudo como una fraternidad de valores, pero en realidad es una red de influencias y de poder que, carece de Dios, de moral y en muchos casos, va contra la religión católica,

La masonería, con su relativismo moral, se presenta como una alternativa a la fe, pero casos como el de la logia Athanor demuestran su verdadero rostro. La justicia francesa tiene ahora la oportunidad de enviar un mensaje claro: nadie, por mucho mandil que vista o secreto que guarde, está por encima de la dignidad humana y la justicia divina.

Tags: Masonería, Crimen Organizado, Francia, Logia Athanor, Servicios Secretos, Incompatibilidad Catolicismo, Seguridad, Corrupción.

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