«Hemos experimentado en nuestras propias carnes el desprecio por apostar por la vida y la familia»

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En una sociedad marcada por el individualismo y el declive demográfico, apostar por el matrimonio joven y la familia numerosa se ha convertido en el mayor acto de rebeldía.

José Manuel y María, los creadores de la cuenta de Instagram @jmjuntosmejoramos, rompen moldes al compaginar sus carreras profesionales con la crianza de sus cuatro hijos y el acompañamiento a parejas en crisis.

En esta entrevista de Adelante España, el matrimonio madrileño rompe el silencio sobre la presión social que sufren quienes defienden la vida, la falta de políticas de natalidad reales en España y la importancia de situar la espiritualidad en el centro del hogar para ganar la batalla cultural actual.

Para quienes aún no os conocen, ¿quiénes son José Manuel y María?

Somos un matrimonio joven, de 33 y 30 años. Estamos a punto de cumplir cinco años de casados y Dios nos ha bendecido con fruto en abundancia: tenemos cuatro hijos. A nivel profesional, José Manuel es mentor en una universidad católica de Madrid y María trabaja como marketeer en una fundación. Además, los dos nos dedicamos a acompañar a familias, matrimonios, adolescentes y jóvenes emprendedores en procesos de alta tensión o de crisis. Pero, por encima de todo, somos dos personas que han decidido poner a Cristo en el centro de su proyecto de vida.

¿Por qué dar el salto a Instagram con el proyecto @jmjuntosmejoramos frente a una sociedad que parece ir en dirección contraria?

Precisamente por eso. Hemos experimentado en nuestras propias carnes el desprecio por apostar por la vida y la familia. Nos han mirado mal, nos han tomado por descerebrados y nos han humillado con bromas de muy mal gusto: “¿sois conejos?”, “¿no tenéis tele?”, “¿no sabéis usar el condón?”, “qué desgracia de niños”. Incluso hemos sufrido el miedo de comunicar un embarazo en el trabajo y enfrentarnos a un despido.
Gracias a unos principios comunes muy sólidos hemos seguido a lo nuestro. Pero, al acompañar a otras familias, vimos que no todos tienen esa fortaleza; muchos acaban cediendo a la presión, a la comodidad del sistema, o escuchando a «sabios consejeros del amor» que llevan tres divorcios a sus espaldas. Sentimos el deber de dar un paso al frente.

Afirmáis que hay un «estado de necesidad». ¿Está la familia bajo ataque?

Totalmente. Hoy la familia está pisoteada por el Estado y la sociedad. Nos enfrentamos a un lobo capitalista basado en el individualismo que te atrapa en una espiral. Fomenta el falso orgullo —no es baladí que sea el gran pecado de Satán— convenciéndote de que lo mereces todo. Así, el individuo se va endureciendo, construyendo su vida sin Dios y sin familia, para acabar muriendo solo, como los tucanes.
A esto se suma la maquinaria ideológica y corporativa, desde anuncios de pésimo gusto como aquel de Ikea, hasta la promoción constante de estilos de vida que rechazan la maternidad. Vivimos la auténtica locura de que, para el Estado, la normalidad vale menos: mientras una familia natural se beneficia fiscalmente de 1.200€ al año, la ideología premia a parejas homosexuales o bisexuales con 2.400€. Nosotros ni pretendemos que el Estado nos eduque a los hijos ni que sea nuestro patrocinador, pero si hay medidas fiscales, es incomprensible e intolerable que nuestros hijos valgan menos.

El Gobierno de Sánchez va contra la familia, ¿pero habréis recibido las ayudas de Ayuso?

Lo cierto es que ni Sánchez, ni Feijóo, ni Ayuso dan de comer a nuestros hijos. El beneficio fiscal estatal es anterior a ellos, y el Gobierno de Ayuso carece de una política familiar. Sus medidas no son de natalidad; son una batería más de ideología feminista donde los requisitos recaen exclusivamente en la mujer.
Nuestro caso es claro: José Manuel es madrileño, nuestra casa y trabajos están aquí, y nuestros cuatro hijos han nacido y estudian en Madrid. Pero María es andaluza; al venir a estudiar y vivir en residencias, no se empadronó hasta casarnos. Para Ayuso, como María no lleva los años exigidos de padrón, nuestros hijos no tienen derecho a la ayuda. Basta mirar las bases para ver cuántas extranjeras sí la reciben. Aquí la discriminación es entre un madrileño y un andaluz. Llamar a esto «ayudas a la familia» es un engaño; no ayudan a las familias españolas.

En este contexto tan hostil, ¿dónde queda el verdadero éxito para vosotros?

El éxito genuino está en casa. Nos han engañado diciendo que el trabajo es el fin, cuando es solo un medio. El verdadero proyecto de vida está en el hogar. Allí no hay ascensos, no hay un corcho con el «empleado del mes», ni cobras bonus por rendimiento. El trabajo hecho con amor y esfuerzo puede caerse en segundos ante una crisis familiar, como un castillo de arena pisado por un niño. Es tan difícil de medir a corto plazo que la tentación de tirar la toalla es enorme. Por eso, sin una base de espiritualidad y orden, es imposible sostenerlo.

¿A dónde creéis que os llevará esta cuenta?

Con fe, deseamos que a la Santidad. Y además, a dar la batalla cultural y espiritual que se nos exige hoy. A recordar que el mayor acto de rebeldía en nuestra época es casarse, tener hijos y ser fieles hasta el final. Queremos que esta cuenta sea un refugio y una escuela para que los matrimonios no se rindan y descubran que la verdadera victoria se libra, todos los días, en el salón de su casa.


Tags: Matrimonio, Familia, Fe, Instagram, Entrevista, Hijos, Sociedad

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