José Daniel Ferrer es todo un símbolo de la disidencia cubana y el fundador y secretario general de la UNPACU (Unión Patriótica de Cuba). Ferrer fue uno de los 75 presos de la Primavera Negra de Cuba en 2003 y fue condenado a 25 años de prisión, donde permaneció hasta 2011 y durante ese periodo protagonizó varias huelgas de hambre para denunciar las condiciones de encarcelamiento.
En 2018, José Daniel Ferrer fue acusado de intento de asesinato, un cargo “fabricado”, pero gracias a la presión de organizaciones internacionales, fue liberado. En 2019, fue detenido nuevamente e incomunicado, lo que provocó una resolución de condena por parte del Parlamento Europeo. Ferrer fue encarcelado en 100 ocasiones hasta que en octubre de 2025 fue liberado a cambio de su exilio forzado.
El periodista Álvaro Peñas junto con Marzena Kożyczkowska, le entrevistan para PANAM POST. Por su interés reproducimos dicha entrevista,
El precedente de Venezuela y el despliegue militar
Las declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, parecen no dejar dudas sobre las intenciones estadounidenses de acabar con el régimen de Cuba. ¿Ha llegado la hora?
Las declaraciones de Rubio son muy precisas y es lo que quiere el pueblo de Cuba, pero solo serían unas palabras bonitas si no vinieran acompañadas de todo lo que se ha venido haciendo y diciendo a partir del 3 de enero, con la captura de Nicolás Maduro. Lo que hoy tenemos aquí es la segunda parte de lo que pasó en Venezuela, y se están dando los mismos pasos que se dieron allí. Yo siempre he tenido dudas, porque recordaba cuando en 2019 Donald Trump dijo que todas las opciones estaban sobre la mesa en Venezuela y toda la oposición salió a la calle, entonces el régimen aplicó una durísima represión y no pasó nada, pero en el momento en el que se empiezan a desplegar buques de guerra es que la cosa va en serio.
La imputación de siete delitos contra Raúl Castro, cuatro de ellos de asesinato, lo que ha dicho Rubio y Trump, el despliegue del portaviones Nimitz y sus buques de escolta en el Caribe, los vuelos de los drones de reconocimiento, y el antecedente de Venezuela, son señales muy claras de que se va a producir una intervención estadounidense, y va a ocurrir antes de las elecciones de noviembre.
La miseria del ejército cubano y el poder de las redes
¿Podría repetirse un escenario como el venezolano, en el que el régimen se mantiene y va haciendo concesiones poco a poco?
Lo que va a ocurrir va a ser mucho más rápido que en Venezuela y por varios factores. Primero, porque en Cuba todo el mundo está cansado del régimen, incluidos los militares. No me refiero a los generales o a los coroneles, pero sé cómo viven los que están por debajo y el sueldo no les alcanza, pasan hambre y tienen necesidades, hasta sus uniformes están remendados una y otra vez.
Los guardias de la prisión se sienten mejor que en su casa porque en la prisión tienen una ración de comida de mala calidad y corriente eléctrica. Y muchos de esos guardias, cuando tenían la suficiente confianza, me decían lo mal que estaba todo para ellos. Además, las redes sociales han acabado con el mito de la resistencia cubana y han mostrado a los dirigentes comunistas como lo que son: corruptos y mentirosos, ladrones que viven muy bien, comen muy bien y a los que les sobra todo.
Venezuela vs Cuba
En Venezuela, los militares disfrutaban de parte del pastel del petróleo; en Cuba, no. La mayoría no disponen de vehículo y van a pie. Lo que ha hecho el régimen es permitir a ciertos rangos montarse sus propios negocios, por ejemplo, en las cárceles, a cambio de su lealtad política. Si el régimen ordena a un coronel que me torturen a mí o a otro preso político, debe hacerlo de inmediato porque de lo contrario el régimen sacará a la luz sus corruptelas.
Segundo, por suerte, tenemos a Marco Rubio, que tiene un compromiso muy claro. No sé si él u otros le han dejado claro a Trump que, si no cumple, va a perder un número enorme de votos de los cubano-americanos. He escuchado a Trump elogiarlos hasta en cinco ocasiones, recordando que 94 % de ellos le voto, y ha prometido ayudarlos.
La falsedad del embargo y los privilegios de Díaz-Canel
Me dice que la mayoría de los militares y guardias de la prisión están en contra del régimen, sin embargo, siguen torturando y ejerciendo una represión que parece que ha ido a peor.
Sí, ha ido a peor, pero al mismo tiempo todo depende de quién es el opositor, en Cuba todo es subjetivo. Yo he aprendido a ganarme a las personas de mi entorno, y lo mismo he hecho con los guardias de la prisión en donde estaba encarcelado. Cuando desmontas con argumentos sólidos las mentiras del régimen como que la oposición quiere matarlos a todos, cerrar las escuelas y los hospitales, y toda clase de tonterías, entonces los guardias se abren y te cuentan que son tan pobres como la gran mayoría de los cubanos. Esa es la gran diferencia con Venezuela.
O, por ejemplo, cuando me decían que la pobreza es culpa del embargo, yo siempre respondía que entonces Miguel Díaz-Canel, como comprometido líder revolucionario y comunista que defiende una sociedad igualitaria, también pasaría por las mismas privaciones, pero claro, es que el camarada Canel y los que le rodean practican una igualdad diferente a la del pueblo cubano.
Un caso propio
Una vez me dieron una paliza entre siete guardias, y uno de ellos tenía bastante confianza conmigo y me contaba muchas cosas de la prisión. Mientras me golpeaban no podía echarle eso en cara, pero cuando volvimos a vernos a solas se lo dije y se disculpó diciendo que, si no me pegaba, a él se lo harían pasar muchísimo peor.
Te puedo decir que su disculpa era sincera y que incluso me dio pena. Así que bromee y le dije que cuando cayera el régimen solo le caerían veinte años de cárcel. Otra de las cosas que vi en la prisión es que intentan implicar a todos los guardias en las palizas y en la tortura, y a más de uno le he recordado qué, cuando Díaz-Canel y los Castro salgan huyendo del país, tendrán que pagar por lo que han hecho. Deben entender que hay consecuencias, porque de lo contrario van a obedecer a sus jefes sin pensárselo dos veces cuando les ordenan torturar o matar.
Las prisiones como método de terror social
Las imágenes de algunos presos excarcelados de las prisiones cubanas parecen propias de un campo de concentración, pero esto no parece importar al régimen. ¿Por qué? ¿Y el efecto que esas imágenes pueden provocar en el extranjero?
Porque es un mecanismo para aterrorizar al pueblo. Un hombre entra sano en prisión y sale como un cadáver andante. Yo entré con 95 kilos y salí con 72. Te golpean, te torturan y te dan una comida cuyo olor te da ganas de vomitar; vives hacinado, rodeado de chinches y cucarachas, con agua no potable, tuberculosis y brotes diarreicos. De cara al exterior, a Europa, ellos no quieren que se vean esas imágenes y dicen que es mentira porque no quieren la condena internacional, pero de cara a los cubanos, quieren que vean cual es el precio de oponerse al régimen y tengan miedo. Cuando detienen a alguien por protestar en una cacerolada el mensaje es claro, ¿quieres que te hagamos lo que le hemos hecho a los opositores? Pero la gente sigue manifestándose porque es insoportable lo que están viviendo.
Si yo no acabé completamente desnutrido fue gracias a que logré conseguir comida del exterior que compraba y me hacían llegar algunos guardias, porque en la prisión te obligan a comer sus alimentos y no te permiten nada de fuera para presionarte y humillarte, para que sepas que vas a vivir un infierno. Te dan la opción de irte del país o morirte poco a poco de hambre, pero resistí gracias a esas pequeñas cantidades de comida y de jabón, que tampoco te permitían para que te comiera la sarna, que me pasaban en la prisión.
Otros no lo han conseguido porque si no logras convencer al guardia de que contigo está seguro, no te va a ayudar, aunque tenga buen corazón. Sinclair Lewis decía que ningún hombre es suficientemente bueno para ser carcelero, y eso lo dijo en Estados Unidos, imagínese en una nación totalitaria.
La brecha europea: Europa Oriental vs. Europa Occidental
Hablando de Europa, la política de la Unión Europea con respecto a Cuba ha sido bastante lamentable, especialmente por representantes como Josep Borrell. Durante estos días ha mantenido reuniones en distintos países europeos, ¿ha percibido algún cambio?
En la Europa Oriental, sí. En la Europa que sufrió el comunismo nos entienden perfectamente y en Polonia, el ministro de Asuntos Exteriores, Sikorski, nos dijo que estaban listos para apoyar a Estados Unidos y al proceso de democratización y de reconstrucción de Cuba. Sin embargo, en Europa Occidental, en gobiernos que apoyan a la oposición y al pueblo cubano, hay muchos que creen que la mejor manera de solucionar los problemas de Cuba es dialogar con el régimen en privado. Es como decirle a Al Capone, oye, las matanzas que haces en Chicago están mal, por favor no lo hagas más… Cuando los países europeos se han implicado, incluso mediante declaraciones tibias, la represión en Cuba se ha suavizado, sin embargo, si no hay presión internacional, la represión se endurece de nuevo.
En 2016, cuando Barack Obama se acercó a Cuba, yo tenía muy claro que iba a fracasar y que el régimen solo buscaba dinero, pero me di cuenta de que no podíamos decir públicamente que Obama no debía venir a Cuba porque eso sería como suicidarnos ante un pueblo desesperado. Así que saludamos el acercamiento de Obama siempre que repercutiera en una mejora de los derechos humanos de los cubanos.
Después me reuní en Washington con el promotor de esa política de acercamiento, el senador Patrick Leahy, y cuando me preguntó sobre si por fin podríamos avanzar en la democratización de Cuba, le respondí que no y que ellos y el régimen me habían obligado a decir lo contrario. Le hablé al senador de un artículo que había leído de un periodista que entra en la URSS para entrevistar clandestinamente a un exfuncionario soviético. La última pregunta es sobre el proceso de distensión entre Occidente y Nikita Jrushchov, y la respuesta del ruso es: “Nosotros los soviets, nunca somos de fiar”. Así que le dije a Leahy: “Los soviets de Cuba nunca son de fiar”.
Imagino que esa historia también la habrá tenido que contar muchas veces en Europa.
Sí, porque después de estar en Estados Unidos viajé a Bruselas y todo el mundo me daba la enhorabuena y decía que llegaba la hora de la democratización, así que conté esta historia al menos diez veces. Hubo una mujer que me insistió tanto que le tuve que señalar lo que dijo un socialista estadounidense, Saul Alinsky, de una manera más descarnada que el propio Lenin, sobre que era capaz de convencer a un capitalista para financiar una revolución que triunfaría el sábado, lo expropiaría el domingo y lo fusilaría el lunes. Esa es la mentalidad del régimen.
¿Y qué salida le queda al régimen? ¿Plantear nuevas negociaciones o aumentar la represión?
Ya están intentado abrir la puerta a nuevas negociaciones con el único objetivo de ganar tiempo. Respecto a la represión, mis fuentes me dicen que el alto mando del régimen cree que están por debajo de 70 % del número de miembros del MININT (Ministerio del Interior) para hacer frente a unas protestas como las del 11-J, y al mismo tiempo están poniendo énfasis en que aquellos que no defiendan la revolución podrían ser culpables de traición a la patria y fusilados. Creo que esto es producto de la locura provocada por tantos años de poder absoluto y que les hace vivir en un mundo completamente irreal.
Creo que mientras la intervención estadounidense no sea inminente, los mandatarios del régimen van a intentar ganar tiempo, y una vez que le vean las orejas al lobo, huirán de Cuba. Algunos me dicen que Raúl Castro tiene 94 años y no le importa irse al infierno donde se podrá encontrar con su hermano, con Hugo Chavez, con Alí Jamenei, con Lenin, Stalin o Pol Pot, pero tiene familia y no quiere que acaben como los Ceacescu, así que espero que a última hora cojan un avión y sigan el mismo viaje que Al Assad.
¿Y una vez caiga el régimen?
Estamos trabajando fuerte para unificar y consolidar a las fuerzas de la oposición y hemos firmado un acuerdo para la liberación y para pulir los planes de transición. En este acuerdo está Rosa María Payá, Orlando Gutíerrez, las Damas de Blanco, grupos dentro y fuera de Cuba, con el objetivo de estrechar vínculos y coordinarnos porque por mucho que Marco Rubio quiera apoyarnos, si nos ven dispersos y divididos, nadie va a apostar por nosotros si carecemos de estructura, influencia sobre el pueblo y capacidad de liderar un proceso de transición. Y estamos en Europa porque queremos que Europa se implique en este proceso y no depender únicamente de Estados Unidos.
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