Las redes son un clamor. El oscuro ‘caso Dina’, que ha destapado las malolientes cloacas que tapaba Podemos intentado desviar la atención en las presuntas alcantarillas de los rivales, ha provocado una movilización importante en las redes sociales.

Según están revelando los medios de comunicación más detalles sobre lo que sucede en el seno de la formación morada, la etiqueta #Iglesiasaprision ha ido ganando relevancia en redes hasta ponerse como tendencia en Twitter.

Y es que el hecho de que el juez del caso, García-Castellón, haya retirado la condición de perjudicado a Iglesias en la trama, a lo que hay que sumar la sospechosa cada vez más certera que el hoy vicepresidente no devolvió a su legítima dueña la tarjeta con el contenido del móvil que le robaron pero sí visionó su contenido, trufado de fotos íntimas de Dina Bousselham, ha aumentado el estupor, cuando no la indignación, del pueblo, ese ente que dice representar.

Además, la ineficaz gestión del mando único en torno a las residencias, que Iglesias asumió al inicio de la crisis, le sitúan en el disparadero de otros muchos indignados por la particular sangría de muertes que han sufrido estos centros.

Si bien es cierto que la competencia de las residencias recayó en los gobiernos autonómicos, esto no implica que fuera «única» ni «exclusiva», es decir, que el Ejecutivo de PSOE-Podemos se mantuviese al margen. El hecho que sobre las espaldas de Iglesias esté la titularidad de los Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias hizo que la coordinación de los servicios sociales, donde cobraba especial relevancia la situación de las residencias, sea su negociado.

(Periodista Digital)

Por Redaccion

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