«La única solución ante la extinción de Europa es la natalidad y la ayuda a la familia»

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Los dirigentes centroeuropeos firmaron el jueves una declaración conjunta en la que afirman que la inmigración no debe ser la respuesta al descenso de la natalidad en la Unión Europea, al tiempo que piden que el bloque mantenga la política familiar bajo jurisdicción nacional.

 

«Aumentar el número de niños europeos es esencial para preservar la cultura cristiana de Europa y otras tradiciones religiosas para las generaciones futuras», dice la declaración, firmada por los primeros ministros de Hungría, Polonia, la República Checa, Eslovenia y el presidente de Serbia, que no es miembro de la UE.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha asegurado este jueves  que la inmigración «no es una herramienta útil» para combatir la crisis demográfica, una postura a la que se ha sumado su homólogo checo, Andrej Babis.

«La única solución para la caída de la natalidad es que el Estado ayude a las familias y apoye su formación», ha aseverado el mandatario húngaro durante la ceremonia de apertura de una cumbre demográfica celebrada en Budapest. Así, ha señalado que «muchos en Occidente ven la inmigración como una cuestión de mano de obra», pero para el Gobierno húngaro «es una cuestión de identidad». Es esta defensa de la identidad la que ha llevado a Orbán a reforzar los controles fronterizos.

Entre los presentes en la cumbre, que durará dos días, se encuentran Babis, el exvicepresidente estadoundiense Mike Pence, el presidente serbio, Alexsandar Vucic, y el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa.

El Gobierno húngaro defiende que sin el giro familiar, sin las políticas de apoyo a la familia que llevan 10 años impulsando, habrían nacido 120.000 niños menos. «Las medidas están en sintonía con la gente, hicimos referendos y consultas públicas nacionales.

La tasa de natalidad de la Unión Europea ha ido disminuyendo desde el año 2000, según las cifras de Eurostat, con 1,53 nacidos vivos por mujer en 2019, muy por debajo de la marca de 2,1 que se considera suficiente para evitar el descenso de la población

Andrej Babis, Primer Ministro checo, por su parte, ha coincidido con Orbán al descartar la idea de apostar por la inmigración para impulsar un aumento de la demografía. Para él, la «única solución sostenible del problema demográfico en Europa consiste en aumentar la tasa de natalidad». «La inmigración masiva e incontrolada a Europa no tiene nada que ver con la estabilidad de nuestra sociedad europea, todo lo contrario. La única solución verdaderamente sostenible de la extinción de Europa es aumentar la tasa de natalidad de su propia población», ha dicho.

En este sentido, se ha congratulado de que los países del llamado Grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia y Hungría) comparten ese enfoque.