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La Historia es tozuda, y recalcitrante para algunos de nosotros, los que la investigamos y la recordamos. Cuando menos lo esperas te transporta siglos atrás, y hace relacionar circunstancias actuales, con tiempos pasados, no concediendo algunos momentos de descanso para ponernos en órbita y escribir rápidamente sobre lo que te ordena esa musa histórica, permanentemente en guardia.
En un ataque repentino de esa inquieta musa, no tengo más remedio que atenderla y escribir alguna de las hazañas de un rey “español”, Fernando VII, astado traidor con tirantes, que tanto daño hizo a España. Este mal nacido, cuando finalizó la Guerra de la Independencia en el año 1814, llegó de Francia donde estaba pasándoselo pipa, el muy sinvergüenza, mientras morían los españoles defendiendo la Patria contra el invasor francés, y lo primero que hizo, sin esperar siquiera llegar a Madrid, es informar a los españoles, desde Valencia, que esa piojosa Constitución de 1812 (La Pepa) que habían firmado y proclamado, era un invento malicioso y que la tiraba a la basura, como si no hubiera existido. Así, por sus reales y más que dudosos compañones.
Pero los españoles de antes que, por lo que se colige, eran más picajosos que ahora, hicieron una revolución en el año 1820 y mandaron a hacer puñetas a este canalla, por traidor. Así comenzó un periodo de nuestra Historia que dio en llamarse el “trienio liberal”. Fue solo un trienio, de 1820 a 1823, donde el traidor Fernandete, estuvo controlado por esos “liberales”. (Los liberales de hoy son distintos de aquellos).
Pero las muchas influencias francesas del felón Fernando VII, le llevaron a pedir ayuda militar a su amigo francés Luis XVIII. Y este rey francés que, al parecer, era también malicioso, y perdía aceite por varios costados, envió a España una ayuda de cien mil soldados franceses (parece que también había unos miles de españoles) para poner fin al gobierno de los odiosos liberales. Y así ocurrió, porque los españoles, como hemos dicho, no eran tontos, pero en este caso se amorcillaron en tablas (como los malos toros), y les cayó nuevamente todo el peso de 10 años más de gobierno de este canalla traidor, desde 1823 a 1833. Durante estos ominosos años, muchos liberales fueron ejecutados, entre ellos a la joven y famosa heroína Mariana Pineda Muñoz, ejecutada a garrote vil.
Todo este preámbulo de los Cien mil hijos de San Luis, que así es como los tituló el bueno de don Benito Pérez Galdós, en un capítulo de sus “Episodios”, me han recordado mucho los cien mil y pico nietos, bisnietos, tataranietos y adjuntos, todos putativos, que piensa P.S., que emularán a los de San Luis y acudirán a su auxilio llenando las urnas y votándole en las próximas elecciones, para seguir amarrado al poder absoluto, hasta 2027 y más allá.
Es decir, entre traidores anda el juego y como los españoles de ahora, que tampoco somos tontos, pero disfrutamos más tomando cañas y tapas de bravas, que dejarse de monsergas políticas, estos nuevos y presuntos familiares putativos, los Cien mil hijos de San Pedro. S. entrarán a saco en las urnas y nos fastidiarán el invento de las próximas elecciones para que “disfrutemos”, unos años más, de la compañía de este indeseable gobierno.
Ya lo dijo alguien, la Historia se repite cuando el pueblo la olvida o no la conoce, y los españoles que están divididos en estos dos bandos, los que la han olvidado y los que la desconocen, el resultado es que entre todos la mataron y ella sola se murió, que decía mi santa abuela Sebastiana (que está sentada a la derecha de Dios Padre, y nos echará una mano.)
Otro día, si eso, les escribiré una pizca del gobierno.
Albufeira, el gobierno inmerso en una ola de sofocante calor, a 5 de julio de 2026
Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor




