La quinta columna Marruecos en Ceuta prepara ya la conquista de la ciudad

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La ofensiva híbrida de Mohamed VI avanza hacia la anexión de Ceuta y Melilla ante la complicidad del sistema político español

El reino de Marruecos ejecuta de manera sistemática y silenciosa una estrategia de asedio definitivo sobre la soberanía española en Ceuta y Melilla. Lejos de actuar como un socio fiable o un vecino respetuoso, opera como un enemigo declarado que persigue la anexión incondicional de las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla acorto plazo, y con las islas Canarias y Andalucía en su horizonte expansionista a medio-largo plazo. Esta agresión no emplea los cauces militares de la guerra convencional, sino los mecanismos perversos de la guerra híbrida, un conflicto asimétrico que utiliza a la población civil como vanguardia de ocupación.

La entrada masiva y constante de inmigrantes ilegales y menores marroquíes no acompañados responde a un plan trazado minuciosamente por Mohamed VI para sembrar una auténtica quinta columna en el interior de las ciudades españolas, lista para desestabilizar las instituciones y asaltar el poder cuando Mohamed VI ordene el asalto definitivo.

La gravedad de la situación fronteriza de Ceuta adquiere tintes delictivos y terroristas ante la absoluta impunidad con la que opera Mohamed VI. Diversas informaciones confirman que Marruecos introduce de forma deliberada en territorio nacional a elementos yihadistas radicalizados, espias y a delincuentes comunes de alta peligrosidad. El modus operandi del sátrapa alauita consiste en conceder indultos masivos en las prisiones marroquíes a criminales convictos con la condición expresa de que crucen de inmediato las fronteras de Ceuta y Melilla. Esta maniobra desahoga las cárceles de Marruecos mientras transfiere el foco de delincuencia y radicalismo islámico yihadista hacia las calles españolas, debilitando la seguridad ciudadana y la capacidad de resistencia del Estado en sus fronteras más vulnerables.

Miles de ciudadanos introducidos de manera ilegal mantienen su fidelidad absoluta al rey de Marruecos y permanecen dispuestos a actuar de manera hostil contra la soberanía nacional si la corona alauita convoca la movilización

El éxito de las balas humanas y la trampa de la cosoberanía

El diario Hispanidad y su director, Eulogio López, lo han denunciado en innumerables veces. coinciden plenamente con los reiterados análisis de Adelante España al advertir que Mohamed VI no detendrá su maquinaria de invasión. Es más, lo incrementará. El éxito operativo que supuso la invasión de Ceuta, donde el régimen alauita utilizó a miles de civiles y niños como auténticas balas humanas contra las fuerzas de seguridad españolas, ha reforzado los planes de Marruecos. Mohamed VI ha comprobado que el chantaje migratorio dobla el pulso del Gobierno de Sánchez con extrema facilidad ya que es un títere a las órdenes globalistas, lo que acelera el calendario para la anexión territorial.

En una primera fase, la diplomacia marroquí prevé ofrecer una trampa en forma de cosoberanía compartida sobre las dos ciudades de Ceuta y melilla para debilitar el vínculo constitucional con España, reservando la fuerza bruta de una marcha verde permanente y masiva si las instituciones españolas rechazan el chantaje.

La quinta columna de Mohamed VI

La eficacia de esta invasión por goteo descansa en la quinta columna que ya se extiende de forma alarmante por todo el tejido social de Ceuta. Más de un millón de personas residentes -ilegales o no- mantienen su fidelidad absoluta al rey de Marruecos y seguirían en caso de conflicto a su jefe religioso, el Comendador de los Creyentes, título que ostenta Mohamed VI. Y permanecen dispuestos a actuar de manera hostil contra la soberanía nacional si la corona alauita convoca la movilización.

Frente a este panorama de emergencia nacional, la respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez confirma una sumisión incomprensible y humillante. El líder del PSOE se niega rotundamente a decretar la expulsión fulminante de los invasores o a militarizar de forma permanente las fronteras de Ceuta y Melilla, amparando una invasión pacífica que desarma moral y materialmente a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La negligencia compartida por PP y Vox en el tablero político nacional

La mayor tragedia para la supervivencia de la integridad territorial de España radica en la clamorosa negligencia de los partidos que integran el sistema político actual. Y no solo nos referimos al PSOE. El Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo y Vox, bajo el liderazgo de Santiago Abascal, ejercen una crítica puramente superficial e inútil que esconde una preocupante parálisis legislativa y ejecutiva. Vox critica bien pero no propone nada. El comportamiento del arco parlamentario sugiere una aceptación tácita del destino que Mohamed VI diseña para Ceuta y Melilla, subordinando los intereses de la patria a los equilibrios de la corrección política y los pactos internacionales.

El enigma que rodea la sumisión y vasallaje de Pedro Sánchez ante un país enemigo dispuesto a destruir la soberanía de España sigue levantando las sospechas más oscuras, pero el silencio de la oposición institucional resulta igualmente desolador. El Partido Popular y Feijóo evitan de forma constante y explícita exigir explicaciones a Marruecos, una actitud pasiva que lo dice todo sobre sus compromisos ocultos. Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, limita su discurso a señalar que Marruecos ha actuado mal, pero matiza inmediatamente que constituye un vecino con el que resulta obligatorio mantener buenas relaciones.

El derecho a la legítima defensa ante la dejación de funciones del Estado

Los principales dirigentes políticos del país evitan pronunciar cualquier alusión directa o condena explícita contra la figura de Mohamed VI, demostrando un pánico reverencial que desarma al pueblo español frente a la agresión externa. Como señala Eulogio, la historia demuestra que cuando el Estado renuncia voluntariamente a ejercer su función primordial, que consiste en la defensa innegociable de los ciudadanos y la protección estricta de las fronteras nacionales, el contrato social se quiebra por completo. Los españoles otorgaron el monopolio de la defensa armada legítima al Gobierno a cambio de seguridad e integridad territorial. Si el Ejecutivo la utiliza para perseguir al ciudadano mientras premia al invasor, la sociedad civil recupera de forma automática el derecho fundamental a tomar la justicia por su mano en aras de su legítima defensa y supervivencia frente a la invasión extranjera.

En el caso de la pérdida de Ceuta y Melilla representaría únicamente el primer peldaño de una larga escalera de claudicaciones territoriales que amenazarán de forma directa la geografía nacional. Las autoridades marroquíes ya han diseñado los mapas donde sitúan a la comunidad autónoma de Canarias como el siguiente objetivo de su ofensiva expansionista, aprovechando la debilidad de las rutas marítimas y la pasividad del control aduanero. El objetivo final de la corona alauita apunta directamente hacia Andalucía, reactivando mitos históricos de reconquista islámica que el sanchismo y el PP alimentan con subvenciones, convenios bilaterales y una alarmante ceguera estratégica que pone en peligro el futuro de las próximas generaciones de españoles.


Tags: Marruecos, Ceuta, Melilla, Fronteras, Geopolítica, Traición, Invasión

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