España gana, la Hispanidad pierde | Luis Antequera | Luis Antequera

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            Es el tema del día, eso no lo cambia nadie: España campeona del mundo mientras Argentina -mi otra patria, yo soy hispano-argentino, mi madre fue una preciosa porteñita que, entre otros regalos, me hizo el de mi argentinidad- exhibe un comportamiento merecedor de cualquier cosa menos de elogio. En descargo de mis compatriotas argentinos, reseñar el general sentir de profunda pena (al menos entre los de mi entorno), ante estos hechos.

            El juego “de campo” argentino no fue, desde luego, el más parecido al “jogo bonito” (“yogu bunitu”) del que siempre hablan los brasileños y dicen practicar. El fútbol argentino acostumbra a ser, por el contrario, duro, aguerrido, correoso… una apuesta como cualquier otra, que puede salir bien, aunque a veces sale mal. A la selección de mis compatriotas argentinos, qué duda cabe, les ha dado buen resultado, uno de los historiales más brillantes del fútbol universal, nada menos que tres campeonatos mundiales y cuatro finales. Sólo Brasil, curiosamente con su “jogo bonito”, lo mejora.

            Contra España, Argentina se expresó como acostumbra: esta vez no le salió bien. El “yogu”, no diría “bunitu”, pero sí ordenado, disciplinado, de equipo y errores cero practicado por la selección española fue suficiente para contrarrestar la tradicional estrategia rioplatense… y al final ganó España.

            El problema es que esta vez, los jugadores de la selección argentina se pasaron de frenada, y llevaron “la estrategia” al post-partido, con un dureza que ya no era dureza, sino violencia, falta de señorío y mal perder. Todos hemos visto las agresiones, más propias de un patio carcelario que de un campo de fútbol. Peor aún, si cabe, que dichas agresiones, la falta de respeto y deportividad, absolutamente injustificados, en que consistió el dar la espalda premeditada y ostensiblemente al campeón, gesto nada improvisado que no sé a quién se le pudo ocurrir, quiero creer que no al líder natural del grupo, criado en España y a quien España tanto ha dado.

            ¡Qué oportunidad perdida!

            Cuando un arquitecto “moderno” realiza un bodrio como tantos que están realizando en muchos de los lugares más bellos del planeta, y colocan uno de sus “diseños” que sólo ellos “entienden”, cometen dos pecados: el primero, el más obvio, el de diseñar un edificio feo. El segundo, todavía más grave, el de “perder la oportunidad” de haberlo hecho bonito y “engrandecer” el lugar que lo acoge.

            Pues bien, tal ha ocurrido en Nueva York. No sólo los jugadores argentinos han brindado un espectáculo “muy penoso”, sino que se ha “perdido la oportunidad” de brindar al mundo otro “maravilloso”, con consecuencias de tipo incluso geoestratégico: el de dos pueblos hermanos unidos en su común hispanidad, que comparten lengua, religión, cultura, historia e idiosincrasia, que se profesan simpatía y respeto, orgullosos de su parentesco y de lo mucho que les une.

            No ha podido ser, qué pena. Llevándolo a lo épico, a lo dramático, a lo “epigramático” (que dijera el gran Muñoz Seca), “España gana, la Hispanidad pierde”.                           

Luis Antequera.


Tags: España, Argentina, Mundial, Fútbol, Polémica, Hispanidad, Deporte

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