España e Hispanidad | Jacinto Seara

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Desde el inicio del descubrimiento de América se inició el ataque interno y externo sobre lo que hacíamos los españoles. Primero fuimos nosotros, con fray Bartolomé de las Casas, que tuvo una encomienda y vivió de ella; posteriormente, y al ver que algunos no cumplían las Leyes de Indias promulgadas por Isabel la Católica, y seguido por todos los monarcas españoles, se convirtió en fraile dominico y atacó con todas sus fuerzas la labor de España en América. Junto con el secretario de Felipe II, Antonio Pérez, fueron los que dieron pie a que los enemigos por aquella época de España, británicos, franceses, holandeses, crearan el mayor marketing que se conoce en la historia para que todo el mundo, españoles y hispanos incluidos, creyésemos que lo que veían nuestros ojos no era la realidad, la verdad era la que ellos enseñaban a todo el mundo, incluyendo las guerras de religión de aquella época, creadas por Enrique VIII y Lutero, e incluyo a los calvinistas.

El rey de España, Carlos I, llegó a pensar que estaba mal, y mando parar todo el 15-04-1550, y constituye la Junta Consultiva para las Indias, integrada por teólogos, filósofos, juristas, abogados, bachilleres… lo mejor que se podría encontrar en esa época, con gran capacidad de asimilación, exposición e inteligencia (¿algún país hizo lo mismo?), para asistir a fray Bartolomé de las Casas. La conclusión fue que las Leyes de Indias eran buenas. Siglos más tarde y basándose en este informe surgió la Declaración de Derechos Humanos. Este hecho histórico pasaría desapercibido, más bien ocultado, por anglosajones, franceses, holandeses… Ganó la Leyenda Negra más que la realidad, esa que aún vemos en el sur de EEUU: Los Ángeles, San Francisco, San Antonio…

No destruimos nada: Hernán Cortes, con unos 300 hombres, en dos años venció a Moctezuma y acabó con el imperio azteca. Realmente se le unieron otros pueblos que estaban sometidos. Algo similar le pasó a Pizarro con los incas. Siempre se unieron con los indígenas y la mayoría cumplió las Leyes de Indias, lo que no hicieron muchos de los “libertadores” que se rebelaron precisamente porque el rey español las exigía, sin olvidar la influencia de la masonería británica. El futuro es reconstruir la Gran Hispanidad, España e Iberoamérica.
Jacinto Seara | Escritor