Muchos gurú-enterados españoles nos aseguran en las tertulias televisivas de las Cajas Estúpidas, que los objetivos y motivos del reciente invento de Venezuela los tienen muy claros, y además se atreven a demostrarlo con argumentos que, ni ellos mismos, se los creen. En el mientras tanto, otros muchos compatriotas, menos zurupetos, no nos enteramos de nada, y nos conformamos con dar rienda suelta a nuestras mandíbulas riendo a carcajada batiente de cómo el bigotudo bailarín, y su pizpireta parienta, alquilan una suite, all inclusive, en la cárcel de la neoyorkina de Brooklyn.
De momento, así vamos tirando…
Todo este espectáculo nos recuerda la entrada en el O.K Corral de Tombstone, a punta de revolver, del Marshal Wyatt Earp, acompañado de sus hermanos y de Doc Holliday. En este suceso del vil “oeste” americano, las pagaron todas juntas, por malosos, los hermanos Clanton y McLaury. Algo similar ha ocurrido en O.K. Caracas, pero el Marshal Trump no ha terminado la faena al dejar vivos a los hermanos Ramírez…Nos maliciamos que lo haya dejado para mejor ocasión.
Lo que muchos españoles tenemos muy claro es que, el bigotes venezolano, era muy maloso con sus compatriotas y cometía asesinatos a mansalva, encarcelando a los protestantes que no estaban a su lado, dejando a su pueblo en la miseria mientras él “apañaba”, gratis total, todas las fincas que le salía del empréstito, y si nadie no lo remediaba acababa quedándose solo en el pueblo, protegido por su banda de delincuentes.
El Marsall, Donald Trump, con su entrada victoriosa, pretende liberar al pueblo venezolano pero, eso sí, cobrando el publicado “wanted” a cambio de unos dolarejos de nada, en forma de millones de barriles de oro negro que, nos tememos, algo va a ir contra nuestras pensiones…A muchos de nosotros este señor Trump nos parece un payaso, pero tiene algunas ocurrencias que no nos disgustan, mire usted.
Todo este movimiento político-militar, según nuestro personal criterio, obedece a un nuevo procedimiento de conseguir el poder mundial que, muchos de los citados guru-enterados ya han dado en recordar a la doctrina Monroe, sin saber muy bien lo que dicen, por ignorancia o manipulación. La realidad actual es que, la secular lucha por el poder mundial, estaba perdiendo puntos en USA, mientras los rusos, chinos, árabes y demás zurderío mundial instalado en nuestra Hispanoamérica, la estaban comiendo los mocos.
La manida doctrina Monroe se adjudica al presidente James Monroe, cuando en un discurso del año 1923 anunció este ucase, consistente en dar un serio aviso a los ambiciosos europeos cuyo contenido, más o menos, venía a informar de que todas las Américas eran para los americanos y que prohibía cualquier injerencia en sus territorios. A los españoles nos recordaba, el muy ladino, nuestra historia de descubrimientos, conquistas y poblaciones en América. Indudablemente al presidente Monroe, se le olvidó citar en su declaración la injerencia traidora y criminal de su nación, pertrechada pocos años antes (1898) en nuestras provincias seculares de Filipinas, Puerto Rico y Cuba, amparada por el intitulado Manifest Destiny del año 1845,mediante el cual se decía todo lo contrario, es decir, se afirmaba en ese manifiesto que, América, poseía del destino divino de circular por donde le apeteciera, para difundir la libertad y la democracia en cualquier parte del mundo. Y así, amparado en este divino destino, se hizo el dueño del mundo occidental.
Es decir, en el reciente asunto venezolano no se aplica la doctrina Monroe, como algunos guru-enterados, rojos y azules españoles pontifican, sino el “Destino Manifiesto” del año 1845. Ya ha llovido, oiga usted.
Este nuevo orden mundial que se nos viene encima al común, nos llega con amenazas desde, al menos, principios del siglo XXI, y nos lo está metiendo el rojerío internacional, poco a poco, en la sociedad occidental, con la principal y tradicional arma rusa que enarboló, después de las matanzas del año 1917, el bolchevique Lenin: el Agitpro. Armacanallesca que deambula, con evidente éxito, por todos los continentes sin que, al parecer, nadie se moleste, hasta ahora, en corregir convenientemente.
Europa, la culta Europa, la vieja Europa, la Europa unida, la Europa ejemplar, la Europa cristiana, ha empezado este siglo XXI durmiendo en sus pasados laureles, mientras en su seno más profundo subyace la desidia, la inoperancia y la burla trapera a sus socios cuando los dirigentes y dirigentas nos pasan por el morro sus sustanciosos salarios.
Entonces llega el payaso Trump y protesta, y el rojerío internacional, con el español al frente dando ejemplo, se cabrea, quejándose hortera y desaforadamente de que al criminal comunismo internacional, le pretende molestar la extrema derecha.
El zurdismo internacional está colaborando eficazmente en el nuevo orden del mundo, al dejar pasar libremente por nuestras fronteras a la incontrolada emigración islámica, autorizando y subvencionando sin control a falsas Ong’s, haciendo propaganda del muy dudoso cambio climático, aceptando todo el Me Too que se le presente, declarando la guerra al “hombre” por el mero hecho de haber nacido macho, ofreciendo su preferencia gubernamental por el imperio del LGTBI y, como siempre, buscando el empobrecimiento y la incultura de los pueblos para mejor manejar a las masas, mientras se enriquecen unos cuantos…
Curiosamente estas manifestaciones, siempre “minoritarias”, son consideradas, por la indigna autoridad, como “mayoritarias”.
Por el momento, nos basta este ejemplo de la intervención norteamericana en O.K. Caracas; durante los próximos meses ya iremos viendo, sin prisa, ni que nos la metan, los resultados y las respuestas que son de esperar por parte de los otros expectantes conocidos, sean rusos, chinos o islamistas.
Groenlandia, aunque lo nieguen sus valedores dinamarqueses y sus escasos pobladores, venderá o alquilará su alma a buen precio; mientras Cuba y Nicaragua se apresuran a echar las suyas a remojar…
Madrid, frío político moscovita en España, a 13 de enero de 2026
Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor




