Las élites de Davos sitúan lo que ellos denominan la «desinformación», esto es, el pensamiento crítico y la disidencia ante el pensamiento único- y la IA como riesgos globales prioritarios, por encima de la pobreza y la pérdida de libertades civiles.
Las élites de Davos y su agenda globalista
El Foro Económico Mundial, conocido como Foro de Davos, arrancó el 19 de enero y se celebrará hasta el 23 en Suiza. Este encuentro reúne a líderes políticos, empresariales y expertos de todo el mundo bajo un discurso globalista cada vez más uniforme.
Las élites globalistas de Davos elaboran desde hace años un Informe sobre riesgos globales que marcan sus prioridades políticas y mediáticas. En la edición de 2026, el Foro encuestó a más de 1.300 líderes y expertos mundiales del ámbito académico, empresarial y gubernamental.
El informe clasifica 33 riesgos globales en dos horizontes temporales: corto plazo, a dos años, y largo plazo, a diez años. Aquí comienza el problema. Las prioridades de las élites de Davos no coinciden con las preocupaciones reales de las familias. Viven en un mundo aparte e irreal.
Los riesgos globales según Davos: el mundo al revés
A corto plazo, los cinco mayores riesgos identificados por las élites de Davos son claros: En primer lugar aparece la confrontación geoeconómica; En segundo lugar, la desinformación; El tercer puesto lo ocupa la polarización social, seguida de los fenómenos meteorológicos extremos; El quinto riesgo señalado es el conflicto armado estatal.
Resulta revelador que la desinformación y la polarización social superen problemas estructurales que afectan a millones de personas.
Según el informe, la erosión de derechos humanos y libertades civiles solo ocupa el puesto número 8. El decrecimiento económico aparece en el puesto número 11, muy lejos de los supuestos peligros informativos. La pobreza, incluida dentro del concepto de desigualdad, se sitúa en el puesto número 7.
Y si fuera poco, las élites de Davos consideran más urgente controlar el relato que defender la libertad.
La obsesión con la libertad de expresión y la Inteligencia Artificial
A largo plazo, el diagnóstico de las élites de Davos resulta todavía más inquietante. Los cinco mayores riesgos a diez años vista son los siguientes: En primer lugar, los fenómenos meteorológicos extremos; En segundo lugar, la pérdida de biodiversidad; El tercer puesto lo ocupa el cambio crítico del sistema del planeta; El cuarto riesgo vuelve a ser la desinformación; El quinto lo ocupan los efectos adversos de la Inteligencia Artificial.
De nuevo, los supuestos bulos y la IA superan a la pérdida de libertades civiles. En este horizonte, la erosión de derechos y libertades cae hasta el puesto número 16.
El decrecimiento económico se desploma hasta el puesto número 24. La pobreza repite posición en el puesto número 7, por detrás de la desinformación y la IA.
Las élites de Davos muestran una obsesión peligrosa con el control tecnológico y comunicativo.
Cambios de ranking que delatan la agenda
El informe también muestra variaciones relevantes respecto al año anterior.
La confrontación geoeconómica sube 8 puestos en el corto plazo; El decrecimiento económico también sube 8 puestos, aunque sigue lejos de las primeras posiciones; La inflación asciende otros 8 puestos, lo mismo que el estallido de la burbuja inmobiliaria; Los fallos en infraestructuras críticas suben 4 puestos.
Sin embargo, otros riesgos caen de forma llamativa; La delincuencia y las actividades económicas ilícitas caen 12 puestos; Los cambios críticos del sistema del planeta bajan 7 puestos; La pérdida de biodiversidad cae 5 puestos, al igual que los riesgos biológicos y nucleares; La contaminación baja 3 puestos.
Las élites de Davos cambian prioridades según conviene al discurso dominante.
Davos contra la libertad, la familia y la soberanía
Este ranking evidencia una desconexión profunda entre las élites de Davos y la población real. Millones de familias sufren pobreza, inseguridad, inflación y pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, Davos prefiere alertar sobre la polarización social y las críticas al pensamiento único.
Este enfoque de las élites globalistas de Davos justifica políticas de censura, control digital y vigilancia masiva.
La libertad de expresión queda relegada frente al control del discurso. Lo que no es el discurso oficial es considerado ub bulo y será censurado.
La libertad educativa desaparece bajo agendas ideológicas impuestas desde organismos globales. La soberanía nacional se diluye en favor de estructuras supranacionales sin control democrático.
Las élites de Davos defienden su modelo de poder. Y se reúnen para imponerlo al resto del mundo.
Una élite globalista desconectada del pueblo
Las élites de Davos siguen erre que erre con una agenda ajena a la realidad social. Temen más al pensamiento crítico y a la disidencia que a la pobreza. Temen más a la polarización que a la pérdida de libertades civiles.
Este enfoque revela una visión dictatorial y tecnocrática del mundo. Esto es Davos. Censura ni control global.




