El PSOE partidario de legalizar la prostitución

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En plena pugna entre socialistas y comunistas por el liderazgo del movimiento feminista, el PSOE dará un paso más aprovechando el marco de su 40º Congreso Federal que celebra durante este fin de semana en Valencia. El partido de Pedro Sánchez se  va a declarar formalmente partidario de legalizar la prostitución, que formará parte de su ponencia política y que marcará el rumbo ideológico de los próximos años.

Así, la primera versión de la ponencia de los socialistas recoge textualmente que el PSOE, «como partido abolicionista«, debe ser «el impulsor del necesario consenso político y social» que permita «la erradicación de la trata con fines de explotación sexual y la prostitución«.

La presión valenciana

La federación valenciana, esto es, la federación anfitriona, la que más presionará este sábado en el debate de las enmiendas para endurecer el redactado y no dejar lugar a dudas del compromiso del PSOE, al que se pide plazos concretos. Lo que reclaman los socialistas valencianos es que el partido se comprometa «en esta legislatura» a presentar una «ley integral para la abolición de la prostitución, una ley que ha de proteger y atender a las víctimas, sancionar a los prostituidores y proxenetas, así como castigar todo tipo de proxenetismo«.

En todo caso, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ya advertía en la inauguración del congreso de que la abolición de la prostitución no se reduce únicamente al plano legislativo. «Es una medida que la dirección federal comparte, y ahora lo que hacemos es profundizar en esa abolición, pero no es solamente meter un artículo en una ley sino dar recursos para las víctimas de explotación sexual y tratar a esas víctimas«.

Enfrentamiento con Podemos

La legalización de la prostitución puede abrir una nueva brecha en el Gobierno de coalición con Unidas Podemos, con el que ya se ha enfrentado por la reciente Ley Trans. De hecho, sobre el papel, el debate debería liderarlo Irene Montero. Sin embargo, la propia ministra de Unidas Podemos ya renunció en su día a hacerlo, consciente de la división que existe entre los propios colectivos feministas.