Fue el 15 de enero del año 1936 cuando se constituyó el Frente Popular, con el objetivo de presentarse a las elecciones que se celebrarían el 16 de febrero siguiente. El pacto de la coalición electoral fue posible por la firma de los republicanos de izquierda y los socialistas, que lo hicieron también en nombre del Partido Comunista y de otras organizaciones obreras y sindicales. Corta historia tuvo, pero intensa y un trágico final, la guerra civil.

El camino hacia la unidad no fue fácil porque los partidos y sindicatos tenían diversas concepciones políticas, sociales y económicas, aunque tuvieran en común la necesidad de la alianza electoral para obtener la victoria, en un contexto internacional favorable a la confluencia de la izquierda, frente al auge de las soluciones totalitarias nazi y fascista. Los partidos republicanos –Izquierda Republicana (Azaña), la Unión Republicana (Martínez Barrio) y el Partido Nacional Republicano–, defendían el entendimiento con los socialistas, pero no con las organizaciones obreras a su izquierda.

Los resultados de las elecciones del 16 de febrero se comunicaron el día 20 de febrero. El Censo estaba formado por 13.553.710 de electores. Hubo una participación del 72,9%. (9.864.783 de votantes). Dieron su voto al Frente Popular: 4.654.116 (47,1%); al Frente Nacional Contrarrevolucionario: 4.503.505 (45,6%) y al Centro: 400.901 (5,3%).

Tres días después, Niceto Alcalá-Zamora ofrecía la presidencia del gobierno a Manuel Azaña. El 3 de abril se inauguró el Parlamento. Se constituyó el Comité Nacional del Frente Popular, que se encargó de proponer como candidato a la presidencia de la República a Azaña, en sustitución de Alcalá-Zamora.

Los periódicos moderados y conservadores vieron con gran preocupación la ola de violencia que se abatía sobre la República, recogiendo en sus noticias los numerosos incidentes que se produjeron por toda España tras la victoria electoral del Frente Popular.

A partir de entonces, las noticias de desórdenes, asesinatos, ataques a la propiedad privada y a la Iglesia, aparecieron casi a diario en algunos periódicos. En algunos casos se incluyeron reportajes gráficos sobre la destrucción de iglesias o de disturbios del orden público.

Estos medios vieron como la anarquía comenzaba a reinar en España, siendo las autoridades incapaces de contener la violencia, que comenzaba a degenerar en asesinatos por motivos políticos.

La prensa ligada al movimiento obrero interpretaba los acontecimientos de un modo muy diferente. Para estos medios, lo que en realidad sucedía era que la República española estaba luchando por su existencia contra la amenaza del fascismo. Gil Robles era presentado como el gran enemigo de la libertad, por las medidas que había tomado contra los trabajadores durante la legislatura anterior. (revolución octubre 1934).

El verdadero temor de lo que ya ha pasado es que el pasado se repita. Y parece que vamos por buen camino, pero no para repetir gestas y hechos heroicos, sino para repetir violencia, coacciones, imposiciones dictatoriales, falta de libertad, etc…

Precisamente, tras ganar el frente popular las elecciones y formar gobierno, la prensa obrera celebra la amnistía de los detenidos por la revolución de octubre de 1934. ¿Parecido a la amnistía a los que organizaron el golpe de estado en Cataluña con unas elecciones ilegales para legitimar la república catalana y provocar violencia callejera y política?

Un nuevo Frente Popular

Las analogías pueden ser un recurso útil en historia porque en la vida de las sociedades el futuro, hasta cierto punto previsible, a grandes rasgos, en particular ligados a la evolución científico-técnica, es, en realidad, incognoscible (por ejemplo, el caso de la pandemia actual).

Sin embargo, la forma tradicional de aprender de la experiencia vivida para la sociedad, la da la historia. La expresión latina usada a menudo por Cicerón, “Historia est Magistra Vitae”, transmite la idea de que el estudio del pasado debe servir de lección para el futuro.

Y algo más moderno como Cervantes nos dice que la historia es “testigo de lo pasado, ejemplo y aviso del presente”.

Vamos que la historia se repite cuando la ignoras. Y parece que la historia de los 5 meses de Frente Popular está condenada a repetirse por olvidarnos de lo que supuso para España.

En España como en otros países, las opiniones de la gente y de los medios de comunicación, que antes se reducían a la prensa, estaban muy polarizadas. O eras de unos o eras de otros. Prensa moderada contra prensa radical de izquierdas.

Aunque luego la realidad no es así. Porque esas opiniones, ideologías, ideas y acciones están mezcladas en las familias. Incluso los que defienden la misma opinión o ideología tienen diferencias, a veces sustanciales y a veces insignificantes.

Pero a los que gestionan la vida política, antes y ahora, les gusta la polarización porque para ellos es más manejable y con la que coaccionan.

Así que la lucha política en enero de 1936, a un mes de las elecciones generales, era ser de izquierdas o ser de derechas. Los resultados, ya los hemos comentado, fueron un empate, pero alguien tiene que ganar.

En las ultimas elecciones españolas, en 2019, fueron también así, pero ganó el Psoe con ayuda de los radicales de Podemos comunistas, de separatistas ERC-PNV y de asesinos etarras de ETA-Bildu.

Un Frente Popular moderno que puede traernos consecuencias semejantes a las que hubo 5 meses después de las elecciones del 16 de febrero de 1936.

Aunque serían diferentes. Son diferentes. Ahora es todo más civilizado. No hay sangre derramada en el suelo, pero sigue habiendo muerte, silencio y amenazas.

Y el denominador común, el MIEDO. Con miedo no hay libertad, no hay progreso, no hay esperanza, no hay futuro. Solo sumisión frente al que impone.

En 1936, la percepción de los acontecimientos que se desarrollan en España era que el país se encontraba inmerso en un auténtico periodo prerrevolucionario. La formación del Frente Popular se recogió con inquietud, pues confirmaba el peligro de una posible revolución comunista, al identificarse el frente de izquierdas con un frente marxista.

Psoe y Podemos, socialistas y comunistas. Ahora en 2020 también hay una percepción de que se quieren bombardear los pilares del Estado y matar las raíces judeo cristianas que los sustentan.

En 1936 había un clima de violencia en las calles. En 2020 han encontrado la “tormenta perfecta” para restringir libertades y movimiento, para ceder competencias y depender del Estado con la actual pandemia. ¡¡Y a nivel mundial!! Un avance espectacular de la revolución.

Ante esto y como decíamos antes, hay que aprender de la historia. No ser pasivos, no dejarse aplastar, que no nos venza el miedo, aunque lo tengamos. Hacer frente a lo que nos toca ahora con la experiencia del pasado. Historia est Magistra Vitae”, que el pasado nos enseñe para actuar en el presente para construir el futuro.

Si el miedo nos gana no habrá futuro. Y es mejor perder la batalla, aunque la verdadera batalla ya la ganó Cristo para nosotros, que no dejarnos abatir por el miedo. Con miedo no hay batalla, solo sumisión.

¿Vamos a dejarnos vencer y olvidar toda la herencia recibida de tantos siglos?

¿Vamos a dejarnos vencer y borrar todo el esfuerzo, la entrega y valentía de los que hicieron grande a España con sus aventuras y victorias?

¿Vamos a dejarnos vencer e ignorar la vocación de entrega puesta al servicio del Bien Común?

Pues no. Claro que no. No dejaremos que el miedo a la privación de libertad, el miedo a la muerte y enfermedad, el miedo a perder el trabajo, el miedo a la imposición de derechos contra la vida (aborto y eutanasia), … nos hagan perder el norte, quienes somos, de dónde venimos y para que estamos.

Estamos preparados para 2021, combatiremos al mal con la palabra y con el bien.

Como dijo Santa Catalina de Siena: “¡Basta de silencio! Porque por haber callado, el mundo está podrido”.

Por Redaccion

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