Dos años de malditas pesadillas | José María Nieto Vigil

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           Finaliza el año 2021 y con él se echa el telón del segundo acto de la actual legislatura –la XIV-. Nos restan dos  más para que se celebren las próximas elecciones generales. Hemos pasado, en términos geográficos, de la taiga del  2020 a la tundra del 2021, pero me temo muy mucho que nos quedan por sufrir dos larguísimos  y gélidos años esteparios bajo la batuta de este gobierno socialcomunista, presidido por el ínclito y narcisista Pedro Sánchez,

Ayer, como nos tiene habituados, comparecía ante los medios de comunicación para hacer el balance anual de su gestión. Como siempre y es frecuente en él, su valoración es un elogio a la mentira y la verdad adulterada y profanada. El lindo Don Pedro, con su impertinencia y arrogancia natural, sin sonrojo ni decoro, nos presentó a una España triunfante y exitosa, nada que ver con la yerma realidad que acontece en el erial en que se está transformando nuestra maltratada Patria –con mayúscula-. Avance, progreso, logros, éxitos, triunfo y otras tantas afirmaciones sostuvo en su empalagoso y aburrido discursito de jefe de gobierno aquejado del complejo de “hombre de estado” que, con tanto denuedo y esfuerzo, intenta interpretar con escaso éxito, a la luz de los datos confirmados y contrastados.

Escuchándole y viéndole en su pantomima, más balada triste de trompeta que otra cosa, de no tener conocimiento de causa, se podría concluir que vivimos en un paraíso celestial, en un mundo feliz y en un oasis en medio de la grave crisis mundial que se está produciendo. Con un tono afectado, afligido por los males que nos aquejan, cariacontecido en extremo y grandilocuente en su incontinente verborrea, se dirige a los españoles para engañarles con sus habituales cantos de sirena, fantasías de ayer y hoy, y narrador de verdades inverosímiles que, con soberbia y desvergonzado descaro, pervierten desde sus raíces su espurio y fementido argumentario. Miente impunemente, manipula la realidad que nos rodea y tergiversa el relato de los acontecimientos.

Si, Excelentísimo Señor, usted es el rey del pifostio, el maestro del engaño, el trilero del juego político, el funambulista y el trapecista que actúa con la red que le proporcionan sus acólitos, el adalid del latrocinio del bien público, un fraude y un estafador del interés general, tartufo e impostor del sentir español, un secuestrador de la verdad y, en definitiva, un dinamitero de la división de poderes propios del Estado Social, Democrático y de Derecho consagrado en nuestra Carta Magna.

Sus resultados le avalan, por mucho que quiera maquillar y edulcorar su infausta presidencia del gobierno del –todavía- Reino de España. Ha convertido el estado de bienestar en un malestar generalizado, ha transformado el estado de derecho en un estado de deshecho y desecho, ha faltado al respeto al pueblo español con sus ardides y malas artes en el ejercicio de sus altísimas responsabilidades, ha regateado la legalidad con sus indultos a los delincuentes procesados y condenados, ha humillado la memoria, la justicia y la dignidad de las víctimas del terror, ha mancillado el honor de España con sus acuerdos en la oscuridad con los enemigos de nuestra Patria, nos ha ridiculizado a todos los españoles con su deplorable y triste figura en cuantos foros ha representado a los intereses nacionales, y así un larguísimo etcétera de dislates y charlotadas, bufonadas y payasadas, perogrulladas y carnavaladas. Así de claro.

España es el país de la OCDE que está manifestando una más lenta recuperación económica; nuestra deuda pública ha alcanzado máximos históricos, con 1,3 billones de euros, lo que supone un 122% de nuestro Producto Interior Bruto; nuestro déficit público no cesa de incrementarse: -16.645 millones de euros en el primer trimestre (-1,38% del PIB), -49.270 millones  en el segundo trimestre (-4,07% del PIB), y -48.459 millones en el tercer trimestre (-4,01% del PIB). Eso sin conocer los datos del último trimestre, es decir, un déficit que superará los 122.900 millones de euros del año 2020.  También ha aumentado exponencialmente el IPC situándose su tasa interanual en el 6,7%, la más alta en los últimos treinta años, en buena medida por la subida del precio de la luz, pero que desde hace cinco meses no cesa de tener repuntes. La lógica consecuencia es que el consumo se retrae, se encarece la producción, provocando como efecto el cierre de negocios y empresas, engrosando las listas del paro.

Aunque las cifras de la tasa de desempleo ofrecen interesantes datos, merced a la caída encadenada de nueve meses, situándose en un 14,5%, seguimos teniendo una cifra acumulada de 3.182.687 personas desempleadas, disparándose especialmente entre los parados de larga duración cuyos registros superan el millón. Hay algo de luz, pero la reducción de 98.061 personas a fecha de noviembre, no parece suficiente para alcanzar la media europea del 6,7%.  Ocho puntos de distancia son demasiados para ser recortados alegremente. En estos momentos somos el país de la Unión Europea que arroja los peores datos en cuanto a tasa de actividad y tasa de paro.  Por otro lado, mes a mes, la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), ha rebajado nuestras expectativas de crecimiento económico desde un 6,8 previsto al 4,5% para el presente año y, de un 6,6% al 5,5% para el año 2022.  ¿Dónde está la bonanza y el crecimiento del que alardea miserablemente nuestro infame presidente?

Frente a todo esto, se plantea un auténtico pifostio económico, ¿Qué hace nuestro Consejo de Ministros? ¿Qué hacen sus socios esposados? ¿Cómo se manifiestan sus partidos mercenarios coaligados? Pues ya lo ven y escuchan ustedes, con obsceno frenesí y algarada parlamentaria, se complacen de convertir a España en un lodazal mísero, lamentable y lastimoso. En momentos de contención del gasto público, de control de la deuda y el déficit, la receta que pretenden aplicar es la de más gasto público. Un incremento del 3,3% respecto del año 2021, llegando a los 145.723 millones de euros. Es para morirse. Estamos en manos de unos hooligans, tifosi y pandilleros de la economía. Todo es entendible si nos atenemos a los paraísos admirados por esta horda de saqueadores del tesoro público: Venezuela, Nicaragua, Cuba, Perú, Ecuador, Bolivia, Irán, y la añorada Rusia estalinista.

La situación de pobreza en España alcanza a 11 millones de compatriotas, muchos de ellos abocados a las colas del hambre. Más de un millón y medio de familias se ven gravemente afectadas por esta precaria situación de subsistencia. Gracias a la magnífica labor que vienen desarrollando diversas ONGs su situación se ve ligeramente aliviada, pero las cifras no cesan de aumentar. Mientras, el dispendio, el derroche y el despilfarro definen las políticas económicas de nuestro insufrible ejecutivo, entregado a la interpretación de un sainete, de pésimo gusto y ninguna gracia,  en el tablao en el que se ha convertido el palacio de la Moncloa. Allí, asesorado por mercachifles pintureros, rodeado de meninas y cortesanos aduladores, el lindo Don Pedro decide los destinos de nuestra maltratada y denostada Patria.

Queridos lectores, quedan dos años de peregrinaje por la estepa, o lo que es lo mismo, la mitad de esta aciaga e infausta legislatura. Dos actos restan a representar de un guión de pésimo gusto y fea factura, infumable de todo punto. No me gusta la obra, menos aún el protagonista y muchísimo menos el reparto de comediantes del cartel. El fracaso es un hecho, no hay éxito de taquilla y sí mucha crítica negativa ante tamaño esperpento.

Estimados españoles de bien, espero que tengan claro quién es quién en esta farsa política, España espera que sepan decidir con justeza su  próximo voto a emitir, nuestras generaciones venideras, también las pretéritas, anhelan un mejor porvenir, un horizonte claro y despejado de las tormentas y galernas desencadenadas por la coalición de la anti España. Entretanto, de todo corazón y sentido recuerdo a los que ya no nos acompañan, a quienes nos abandonaron, les traslado mis mejores deseos para el próximo año 2022. Que el Niño Dios nacido nos ilumine en nuestro caminar y que la salud no nos falte. Ánimo, ya queda menos.

José María Nieto Vigil | Escritor