Despilfarro de Exteriores: reparte en octubre 38 millones de euros a sus chiringuitos afines y a entes de la ONU

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La asfixia fiscal que sufren las familias españolas alcanza cotas insoportables bajo el mandato del Gobierno de Pedro Sánchez. Los ciudadanos acuden diariamente a sus puestos de trabajo sabiendo que Hacienda devorará una parte sustancial de sus ingresos mediante una presión impositiva implacable, justificada siempre bajo el mantra de la sostenibilidad de los servicios públicos. Sin embargo, la realidad de las cuentas estatales desmonta por completo esta narrativa oficial. Mientras los hogares hacen malabarismos para llenar la cesta de la compra y soportar la inflación, el Ejecutivo utiliza el dinero de los contribuyentes como un botín particular para regar de millones a una red clientelar de entidades afines y organizaciones internacionales de dudosa utilidad.

Se supone que, ante la perspectiva de unas elecciones y el inevitable escrutinio de las cuentas públicas, el Gobierno habría decidido levantar discretamente el pie del acelerador del reparto de subvenciones. Que la prudencia, aunque fuera por simple cálculo electoral, impondría cierta contención a la hora de repartir millones de euros de los contribuyentes españoles por los rincones más insospechados del planeta. Pero quien albergue semejante esperanza probablemente desconozca la extraordinaria vocación de expansión de la ideología social-comunista de nuestra Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Lejos de moderarse, la actividad de concesión de ayudas que reflejan los registros consultados por The Objective durante octubre resulta especialmente llamativa, tanto por las cantidades comprometidas como por la naturaleza de algunos de sus destinatarios. Saben que el gobierno puede cambiar de manos y aprovechan los últimos días, aunque sea de manera descarada, para regar de millones a sus chiringuitos afines, Y todo ello mientras en España seguimos discutiendo sobre el deterioro de los servicios públicos, las listas de espera, las infraestructuras pendientes y la creciente presión fiscal que soportan los ciudadanos.

El desglose de la Base de Datos Nacional de Subvenciones

La opacidad suele rodear los movimientos de los fondos destinados a la cooperación internacional, pero los registros oficiales del Ministerio de Hacienda permiten arrojar luz sobre este despropósito financiero. Si examinamos la Base de Datos Nacional de Subvenciones del Ministerio de Hacienda, solo en las aportaciones dinerarias sin contraprestación vinculadas a la AECID. esto es, el dinero que regala el gobierno sin contraprestación, El resultado merece, cuando menos, una explicación pública: casi 38 millones de euros destinados a organismos internacionales y organizaciones de muy diversa naturaleza, según las operaciones identificadas, según The Objective. Veamos:

  • El 8 de octubre se entregaron 437.642 euros a una ONG maliense llamada Donkosira, para la producción de goma arábiga, que se usa como pegamento para papel de tabaco o sobres. Las familias del entorno rural español sufren la falta de inversiones en regadíos y transportes, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores prefiere priorizar los cultivos en el corazón de Mali.
  • El 28 de septiembre una ONG de Níger recibió 300.000 euros, no sabemos por y para qué. La entidad premiada se llama Red de Fe y Justicia de África. Resulta escandaloso que la administración pública transfiera semejantes sumas a ciegas, sin detallar los objetivos ni los beneficios reales para el interés de los ciudadanos que financian la fiesta con su esfuerzo diario.

El goteo de transferencias ideológicas en el extranjero

La agenda ideológica del Ejecutivo de coalición impregna cada una de las partidas presupuestarias que salen de España con destino a proyectos africanos y de Oriente Medio.

  • El 19 de octubre, la AECID entregó 476.489 euros a una entidad llamada Profem-Bamtaré Rewbé, para promoción del liderazgo y la participación política de las mujeres en la gobernanza local del departamento de Podor (Senegal). La exportación del modelo de activismo gubernamental parece no tener límites geográficos ni económicos para un gabinete que derrocha recursos con alegría.

El despilfarro continuó pocos días después con nuevas asignaciones en el norte de África y aportaciones directas a entidades de carácter global.

  • El 2 de octubre se enviaron 400.000 euros a Egipto. No se pierdan el motivo: para un «sistema de agricultura integrado para la resiliencia climática». Mientras tanto, los agricultores españoles claman por ayudas directas para paliar las pérdidas de las malas cosechas y la sequía en el campo nacional.
  • El mismo 2 de octubre se entregaron 6.740.000 euros como contribución voluntaria a la entidad FNUAP (Fondo de Población de las Naciones Unidas, por sus siglas en inglés). Se encarga de la salud sexual y reproductiva, -esto es, la promoción del aborto,- de no sabemos dónde ni a quién. Esta multimillonaria donación carece de justificación en un contexto donde las urgencias médicas nacionales sufren retrasos intolerables.

Los pagos millonarios a las agencias de las Naciones Unidas

Las terminales de la ONU constituyen uno de los destinos predilectos del Ejecutivo para colocar ingentes sumas de dinero, consolidando una estrategia de relaciones públicas internacionales a costa del bienestar de los españoles.

  • Otra vez el 2 de octubre se entregaron 8.110.000 euros como contribución voluntaria a ONU Mujeres.
  • También la Aecid entregó 1.485.000 euros a ONU Habitat.

Estas agencias burocráticas absorben recursos de forma masiva para mantener estructuras mastodónticas en el extranjero para la promoción de la ideología de género.

El desembolso más cuantioso del mes de octubre se completó a mediados de mes con otra transferencia masiva hacia los almacenes humanitarios internacionales.

  • El 14 de octubre, la Aecid realizó una contribución voluntaria de 20 millones de euros al Programa Mundial de Alimentos. Nadie duda de las crisis humanitarias globales, pero un Gobierno español debe priorizar obligatoriamente el bienestar y la estabilidad económica de sus propios gobernados.

La impunidad y la falta de transparencia ante el contribuyente

El principal problema de este sistema de subvenciones radica en el muro de silencio que la administración levanta ante las legítimas reclamaciones de claridad por parte de la sociedad civil. Lo verdaderamente cuestionable es que el contribuyente español deba conformarse con conocer cuánto dinero sale de nuestras cuentas sin disponer siempre de información accesible y suficientemente detallada sobre los resultados concretos de cada intervención. Estan regando de dinero a sus ongs afines.

Y las fechas tampoco pasan inadvertidas. Buena parte de estas aportaciones se concentra en apenas unas jornadas de octubre. Hablamos de cantidades millonarias cuya magnitud contrasta con la permanente apelación gubernamental a la necesidad de recaudar más, contribuir más y sacrificarse más. Este contraste retrata a la perfección el proceder de un Gobierno que asfixia a las familias en España a base de impuestos confiscatorios mientras dilapida la riqueza nacional en sostener chiringuitos ideológicos transnacionales.


Tags: Despilfarro, Impuestos, Gobierno, Subvenciones, AECID, Exteriores, Familias

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