Críticos de Vox planean «construir una alternativa» que recupere el espíritu fundacional y se aleje del totalitarismo
La crisis interna en Vox ha dejado de ser un problema doméstico para convertirse en un tablero de ajedrez donde se juega la hegemonía de la derecha española. El movimiento crítico que cristalizará el próximo 20 de junio en Madrid, bajo el liderazgo del liberal y fundador de Vox, Alejo Vidal-Quadras, no es solo una pataleta de antiguos cargos. Para muchos expertos, este movimiento es la pieza clave de una estrategia diseñada desde los alrededores del Partido Popular para fragmentar el voto de su derecha y recuperar el terreno perdido.
La estrategia del PP: Resucitar el ala liberal
Analistas políticos coinciden en que existe una maniobra para promocionar y dar visibilidad al antiguo «sector liberal-conservador» de Vox, aquel que personificaron figuras como Vidal-Quadras e Iván Espinosa de los Monteros. El objetivo del PP sería incentivar la creación de una formación política que recupere el «espíritu fundacional» del Vox de 2014: un partido de corte liberal, institucional y con formas más suaves.
Esta nueva marca política no busca necesariamente gobernar, sino actuar como un agente de erosión. Al presentar una opción «respetable» y liberal, se le arrebataría a Abascal a ese votante de clase media y perfil profesional que se siente incómodo con la actual deriva del partido y sus problemas internos, pero que aún no quiere volver al PP. Cada voto que esta nueva formación capture es un voto menos para Vox y una zancadilla a su capacidad de influencia.
El «efecto sándwich»: Atrapados entre el liberalismo y la rebeldía
El escenario que se dibuja para las próximas generales de 2027 es una trampa mortal para la dirección actual de Vox, que corre el riesgo de quedar asfixiada por dos flancos opuestos:
- A su izquierda (el flanco moderado): La nueva formación liberal de Vidal-Quadras – Espinosa de los Monteros y los críticos de la «Declaración de Barajas», que drenarían el voto más pragmático y económico.
- A su derecha (el flanco antisistema): El empuje de Alvise Pérez y su formación SALF, que captura el voto del hartazgo, la rebeldía y la contestación más directa contra el sistema.
Este «sándwich» electoral podría ser letal. Mientras que en sus mejores momentos Vox aspiraba a superar el 20% de los apoyos, esta fragmentación doble podría desplomar sus expectativas hasta situarlo en el entorno del 15%.
El gran beneficiado: La ley D’Hondt a favor de Génova
Este descenso no es una cuestión meramente estadística; tiene consecuencias directas en el reparto de escaños. Una caída de cinco puntos en el voto de Vox, repartido entre pequeñas formaciones que podrían no alcanzar el umbral del 5% en muchas provincias, provocaría que esos restos de votos terminaran cayendo, por carambola de la ley electoral, en manos del Partido Popular.
Para el PP, un Vox debilitado y fragmentado es la llave para alcanzar una mayoría suficiente que no dependa de coaliciones incómodas. La promoción de los «liberales de Vox» sería, por tanto, el movimiento maestro para recuperar la hegemonía total del bloque de la derecha.
El 20 de junio
Los impulsores de la alternativa liberal sostienen que Vox ha abandonado sus principios y que su deriva actual solo garantiza la continuidad de Pedro Sánchez. Sin embargo, desde la dirección del partido se ve como una traición orquestada para favorecer al bipartidismo.
La batalla del 20 de junio no será solo por unas siglas, sino por la supervivencia de un espacio político. Si Vox no logra romper este cerco, podría pasar de ser un actor decisivo a una fuerza testimonial, víctima de una pinza diseñada para devolver a la derecha española a los tiempos del partido único.
Tags: Vox, política España, soberanismo, Vidal-Quadras, elecciones, PP, Alvise Pérez




