Compensación a madres por cuidado a hijos y hogar ¿Positivo y viable en México? | Norma Barba

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Hasta hace unas décadas se pensaba que las mujeres debían trabajar únicamente  en las labores domésticas y cuidado de los niños, enfermos y ancianos, sin embargo era y es limitado en función de sus capacidades y vocación.

Sin embargo incursionar en el ámbito público, como el estudiantil, laboral, profesional y social al mismo tiempo de continuar con las labores de crianza y el  hogar está significando un gran reto con todo y los logros personales y beneficios a la sociedad que esto representa.

Por un lado, está provocando alteraciones psicológicas y física como el desgaste y cansancio acumulado, conocido como el síndrome de Bournot, y por el otro; una injusticia social cuyas consecuencias  van desde la alteraciones emocionales que complican las relaciones humanas hasta  mermar el rendimiento laboral.

De acuerdo con la Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo (ENUT) las mujeres en México trabajan 37.9 hrs. en el mercado laboral y 39.7 horas en el hogar, mientras que los hombres 47.7 horas  y 15.2 horas respectivamente.

Ante esta realidad cabe hacerse varias preguntas: ¿acaso el problema es que las mujeres trabajen fuera de casa? O ¿qué no se distribuyan igualitariamente en tiempo y tareas las labores familiares? O quizás ¿que el cuidado y el hogar sean actividades poco valoradas? o incluso ¿que éstas no sean remuneradas?

Lo primero que hay que decir es que el mundo es mejor con la colaboración de hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida, porque cada uno aborda y aporta desde su condición y segundo que no puede hablarse de igualdad entre desiguales.

Aquí no se trata de un reparto igualitario, sino complementario. Acordado entre las partes, considerando no solo a las circunstancias y condiciones personales sino vocacionales.

En éste sentido la complementariedad no es sustitución o menos precio del otro por lo que no se puede hablar de una ¨brecha de género¨ como las feministas han llamado a la diferencia entre los tiempos y actividades que desarrollan los hombres respecto de las mujeres, sino de una realidad multifactorial que hay que mejorar.

Pero además porque el género no es referencial de los sexos, sino de una ideología que contempla más de 200 construcciones sociales. Por tanto la solución tampoco es el debate revanchista que sí abre la brecha de colaboración, respeto y concordia entre hombres y mujeres.

En cuanto al pago por el cuidado de la familia y labores domésticas, habrá que hacer por lo menos tres consideraciones:

Primero. La maternidad no es un contrato de bienes y servicios cuyo patrón es el padre de los hijos. Pues tendría el efecto contrario: la supremacía el hombre sobre la mujer y el menos precio de su generosidad, convirtiéndose todo en materia de  exigencia mercantil.

Para la socióloga Arlie R. Hoschsild la ¨economía de la gratuidad¨ es el pilar de la familia, ya que se trata de un don y un regalo de sí mismo  para el otro que comienza con los padres y se extiende a los demás, renovándose constantemente, pues afirma, que ¨nunca es ofrecido y recibido del todo¨.

Segundo, La maternidad es un acto de amor y servicio invaluable monetariamente. ¿Cómo o en base en que podría tabularse el costo por desvelo, consejo, amor, enseñanza, formación, y acompañamiento?

Por eso tampoco se trata de un reparto igualitario de tareas y tiempo entre los padres, ya que siguiendo el criterio Arlie, se trata del cuidado del núcleo familiar como comunidad, del bien común y no solo particular.

Tercero; No sería viable para todas, Ya que en México más del 60 por ciento de hombres trabajadores laboran en el mercado informal, es decir poca paga y sin prestaciones. Y más del 50% de la población vive en pobreza. ¿Cómo entonces hacer un pago más?

Por tanto no es positivo ni viable para las mujeres y la sociedad el criterio de la SCJN en México, al proponer el pago de una compensación monetaria del esposo a la esposa por el  ¨menoscabo que sufren al atender a sus familias¨ lo que, de acuerdo a la resolución 1754/2015 las limita a desarrollarse en la vida pública. Pues se trata de propuesta engañosa cuyo fondo es ideológico y no de justicia.

Lo que sí es materia pendiente es el fortalecimiento de las condiciones para las mujeres que se dedican a la familia y el hogar, trabajen doble jornadas o no. Políticas públicas que otorguen mejor calidad de vida para ella y sus familias a través de permisos laborales para ambos padres, jornadas reducidas o a distancia, servicios de salud, guarderías, etc.

¨Ser mamá no se mide por lo que dejas a tras al tener un bebé, sino por lo que ganas en amor al tenerlo¨.

Norma Barba de Muñoz | Abogada. Experta en Política Familiar