Celaá sigue con la intención de aprobar la LOMLOE en pleno COVID

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Este lunes ha comparecido en la Comisión de Educación en el Congreso la ministra Isabel Celaá «a petición propia», aseguró en un comunicado su ministerio. El objetivo de su intervención era informar sobre las previsiones para el inicio del curso escolar 2020-2021.

Celaá hizo un largo repaso de los logros y resaltó la «profesionalidad de los equipos técnicos del Ministerio de Educación y de todas las Consejerías de Educación». Señaló que su ministerio abrió acceso a los materiales de educación a distancia y creó del portal web «Aprendo en casa» con materiales, enlaces y herramientas para videoconferencias, entre otras acciones. También aprovechó para enumerar todas las reuniones que mantuvo (6 Conferencias Sectoriales de Educación; 7 Comisiones Generales; 6 Comisiones de Formación Profesional…) posiblemente por las enormes críticas vertidas por llegar a la vuelta al cole sin medidas homogéneas en todo el territorio, las cuales finalmente se plasmaron en un documento que no se conoció hasta el pasado jueves y en el que las medidas educativas brillaron por su ausencia, según criticó la comunidad educativa.

El enaltecimiento del buen hacer del ministerio era esperable, menos lo era que dejara claro que seguiría adelante con sus planes de aprobar su ley eductiva, la LOMLOE, más conocida como «Ley Celaá» con la que pretende derogar los efectos «perversos» de la LOMCE, dijo ayer en el Congreso.

Al respecto, la diputada de Ciudadanos, Marta Martín, le ha reprochado que «se ha escudado durante mucho tiempo en que las competencias de Educación están transferidas a las comunidades autónomas para largar el marrón» al mismo tiempo que «impulsa una ley educativa excluyente y cargada de ideología en medio de una pandemia».

En la misma línea la criticó, el diputado del PP, Óscar Clavell López: «No podemos confiar en usted», le dijo y añadió que organizó «extremadamente tarde» todo lo referente al inicio del curso escolar. «¿Qué ha hecho el ministerio? Ha bajado los brazos, se ha lavado las manos reiteradamente, se ha rendido y ha hecho dejación de sus funciones», acusó.

Según Clavell, «hoy, 31 de agosto, no ha aportado ninguna novedad ni ningún dato nuevo que solucione el problema que tenemos encima» y ha destacado que el Gobierno ha tenido seis meses para presentar medidas consensuadas con todos los actores involucrados en Educación y «al final han tenido que ser las comunidades las que le hagan el teletrabajo y le salven en el tiempo de descuento». «¿Tiene usted alguna responsabilidad como ministra de Educación y Formación Profesional? ¿Por qué se niega a actuar frente a un problema común con soluciones comunes para todos los españoles? ¿Está contenta con la disparidad de criterios de las CCAA ante la ausencia de liderazgo del Ministerio?», preguntó a Isabel Celaá.

Por su parte, Sergio López Sayas, del Grupo Mixto, le reprochó a Celaá lo mismo que sindicatos y hasta sus socios de Gobierno: su falta de liderazgo. «Su falta de liderazgo ha generado una enorme incertidumbre en las familias, docentes, alumnos y equipos directivos. Pensó que las vacaciones escolares eran también para la ministra», disparó.

Pese a las discrepancias sobre la gestión de Celaá manifestadas por Unidas Podemos, el diputado Joan Mena, dijo que la «incertidumbre» existente con respecto a la vuelta al cole es similar a la que hay en países del entorno de España y ha lamentado que algunos representantes políticos den «lecciones» sobre cómo gestionar una pandemia.

Durante su intervención, Celaá también sacó pecho del alto número de aprobados de Bachillerato este pasado curso interrumpido por la pandemia. «La proporción de los matriculados en la EBAU ordinaria con respecto a la matrícula de 2º Bachillerato de régimen ordinario pasaron del 75,9% de 2019 a un 90,2%, es decir, 14 puntos porcentuales más que el año pasado», dijo la ministra.

Esto significa, añadió, «que teniendo prácticamente el mismo número de matriculados en 2º de Bachillerato que el año pasado, se han titulado en Bachillerato y se matricularon en la convocatoria ordinaria de la EBAU 41.501 jóvenes más que el año 2019».

Pero lo que omitió la ministra fueron las denuncias de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, que denunció el pasado mes de junio que hubo profesores que recibieron presiones para que aprueben a los alumnos, sobre todo de Bachillerato, y así puedan llegar a hacer la EBAU, más conocida como Selectividad.

«Las administraciones, a través de los inspectores, les meten presión a los docentes para reconsiderar la situación de aquellos alumnos que están suspensos, sobre todo en Bachillerato y así puedan llegar a la EBAU», denunció Mario Gutiérrez, presidente de Educación del CSIF quien ha dicho que las comunidades donde se produce este escenario son Castilla-La Mancha, Aragón, Asturias, Extremadura, Comunidad Valenciana, Canarias, Cantabria, La Rioja y Navarra. Se trata de aquellas regiones que se han adherido a una polémica orden publicada por el Ministerio de Educación el pasado 24 de abril que dejaba en manos de las comunidades autónomas los criterios de promoción, evaluación y titulación (competencia del Estado, de acuerdo a la Constitución). Cataluña también se ha adherido a esta orden pero el sindicato no tiene constancia de presiones en esta comunidad.

Celaá fue preguntada cuando la denuncia se produjo por esta cuestión pero dijo que no tená constancia.

Celaá también señaló este lunes en el Congreso que «el porcentaje de aprobados de la EBAU respecto al número de estudiantes presentados pasó del 92,94% de 2019 al 93,15% en 2020. El porcentaje de aprobados en la EBAU incluso ha mejorado algo respecto al año pasado. Esto ha significado que este año ha habido un total de 227.905 estudiantes que han aprobado el examen de acceso a la Universidad. En total 22.125 jóvenes más que el año pasado que continúan su formación en la Universidad».

Celaá lo atribuyó a que «pese a las enormes dificultades, los estudiantes de 2º de Bachillerato han obtenido resultados incluso mejores que los de años anteriores, manteniendo los buenos resultados en la EBAU (repito, un 93,15% de aprobados). Sin duda una muestra objetiva del esfuerzo de los estudiantes, las familias, los docentes y todo el sistema educativo». Sin embargo, algunos expertos han señalado que la prueba de este año ha sido más fácil.

(Josefina G. Stegmann. Diario ABC)