Los 1.000 funcionarios del «amigo» (?) americano en Marruecos

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El escenario geopolítico actual demuestra con crudeza una máxima histórica ineludible: en política exterior no hay amigos ni enemigos, solo intereses. Quien confía en el amigo termina traicionado por éste. Y si España pensaba que EEUU era su amigo está muy equivocado. EEUU ahora tiene otro amigo preferente que casualmente es nuestro enemigo: Marruecos. Mientras Sánchez mantiene una postura de absoluta sumisión y ceguera voluntaria, EEUU ejecuta un viraje estratégico descarado en el norte de África y consolida un eje preferente con Marruecos que compromete de forma directa la integridad territorial española y deja al descubierto la alarmante debilidad diplomática del Gobierno de Pedro Sánchez.

Los 1.000 funcionarios del amigo americano en Marruecos

La presencia estadounidense en suelo alauita ya no responde a los canales diplomáticos habituales, sino a un despliegue masivo sin precedentes en la región. EEUU ya tiene 1.000 funcionarios operativos en Marruecos para reforzar su alianza ‘frente’ a España tal como señala VozPopuli. Diplomáticos y técnicos americanos ayudan sobre el terreno al Gobierno de Mohamed VI. EEUU busca una posición privilegiada para influir en África y el Mediterráneo. Esta monumental delegación opera de forma diaria para tejer una red de dependencia mutua que desplaza a España de sus órbitas tradicionales de influencia.

Marruecos y Estados Unidos tienen mucho que ganar con su alianza estratégica. Y los avances de esa estrategia juegan en contra de España. Básicamente, porque EEUU busca ganar la máxima influencia en un país clave en el Mediterráneo y, sobre todo, en la mitad norte de África. Marruecos, por su parte, necesita la ayuda norteamericana para mejorar su economía y poder lograr su ambicioso plan de invasión de ciudades españolas. Para Mohammed VI, el acercamiento a Estados Unidos, cuyas inversiones serán vitales. Además, las pretensiones anexionistas marroquíes sobre Ceuta y Melilla encuentran un respaldo indirecto pero formidable en la inyección de capital, recursos y tecnología de defensa que EEUU aporta a las estructuras del reino alauita.

El monumental despliegue sobre el terreno de la administración Trump

La magnitud del apoyo estadounidense se traduce en un soporte logístico y humano que asombra por sus dimensiones. Todas las esperanzas de Mohammed VI, y del Ejecutivo que lidera desde septiembre Fatima Ezzahra El Mansouri, están depositadas en la alianza con Estados Unidos. De nuevo, las cifras sirven para describir la realidad. Washington tiene desplegada en suelo marroquí una enorme misión, para ayudar a Rabat a expandir la economía y reducir la peligrosa brecha social.

Según el Departamento de Estado, el Gobierno de Trump cuenta con más de 1.000 personas en nómina sobre el terreno. No hay otro país con una presencia tan potente. En esa delegación hay diplomáticos, funcionarios y personal contratado. Todo un ejército implicado en convertir a Washington en el socio preferente. Ni 10, ni 20 ni 100 personas. Nada menos que 1.000 personas. Frente a este desembarco técnico y político, el gabinete de Sánchez mira para otro lado, ignorando que el fortalecimiento integral de un vecino hostil erosiona de forma directa la posición de fuerza de España en el Estrecho de Gibraltar.

El fuerte impulso comercial que castiga a los productores españoles

Las ventajas de este eje estratégico bilateral no se limitan a la asistencia técnica y de defensa, sino que configuran un marco económico asimétrico que perjudica gravemente a los intereses comerciales españoles. Como recuerda el Informe País elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Rabat, Estados Unidos y Marruecos sentaron las bases de su colaboración en 2006, al firmar un amplio Acuerdo de Libre Comercio, que incluye bienes, servicios e inversión. Y, por supuesto, colaboración en Defensa. Desde entonces, han ido desmontando el sistema arancelario, con el objetivo de reducirlo al mínimo en 2030. Ese pacto ha permitido al Gobierno marroquí eludir los aranceles impuestos por Trump, que sí han azotado a España y el resto de la UE.

Mientras los agricultores y empresarios españoles sufren las duras barreras arancelarias de la administración norteamericana, los productos marroquíes disfrutan de una autopista directa hacia los mercados estadounidenses. Esta discriminación comercial no despierta ninguna queja firme por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores español, que prefiere callar ante Washington y ceder de forma sistemática ante las exigencias de Rabat.

Inquietud ante el abandono del Gobierno

La pasividad de la Moncloa no solo pone en peligro las fronteras terrestres y marítimas, sino que regala el espacio económico a una potencia extranjera que ya no disimula sus preferencias. No, EEUU tiene un nuevo amigo y no es España: los 1000 funcionarios de EEUU en Marruecos lo dicen todo. El silencio cómplice de Sánchez ante esta entrega descarada de influencia confirma la quiebra absoluta de una política exterior que sacrifica el peso internacional de España a cambio de una falsa e inexistente paz diplomática con el régimen de Mohamed VI.


tags: marruecos, washington, sánchez, traición, fronteras, diplomacia, aranceles

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