Las quiebras de las empresas se disparan en España

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Los datos de bancarrotas en España siguen – y seguirán- siendo desastrosos

Las quiebras empresariales se están disparando en España, aumentando a tasas muy superiores a las observadas en otras economías europeas. Así, los resultados de bancarrotas mercantiles que se observan en nuestro país nos dejan muy mal parados en comparación con nuestros socios comunitarios.

Eurostat, la agencia estadística europea, constató el aumento trimestral de las bancarrotas en Europa como reflejo del efecto de la pandemia. Ante este panorama, parece evidente que España lo tenía muy difícil a la hora de esquivar una crisis de calado en su tejido productivo, puesto que toda Europa ha atravesado un shock muy severo.

España mucho peor que Europa

La clave, no obstante, radica en la intensidad de la caída, puesto que nuestros datos son marcadamente peores que los de las demás economías de Europa.

Así, el aumento trimestral de las declaraciones concursales ascendió al 49,5% en el tercer trimestre de 2020, frente a la subida del 13,3% en la UE y del 19,4% en la Eurozona. En el cuarto trimestre de 2020, el repunte en España fue del 17,4%, muy por delante del 5,7% en la UE o del 9,1% en la Eurozona.

En 2021 se mantiene la brecha. Por ejemplo, de enero a marzo se registra una subida del 20,4% en las bancarrotas registradas en España, mientras que la UE experimentó un aumento del 1,7% y la Eurozona dejó una caída del 1,2%. En la misma línea, de abril a junio se produce una subida del 17,8% en España, por delante del 1,8% que se anotó la UE o del 6,9% correspondiente a la Eurozona.

De modo que, con los últimos datos disponibles, el ritmo trimestral de aumento de las quiebras empresariales es nueve veces más intenso en España que en el conjunto de la Unión Europea.

Futuro también negativo

Teniendo en cuenta, además, que la obligación de acogerse a un concurso de acreedores se ha retrasado y pospuesto durante meses, merced a diversas moratorias aprobadas por el gobierno de Pedro Sánchez, de modo que los datos futuros también serán negativos, puesto que no solo seguirán recogiendo el deterioro de la economía, sino que irán incorporando también aquellas bancarrotas que no se hayan materializado formalmente por tal motivo.