Lanzan documental español sobre el fenómeno trans en los menores de edad

ser mujer no es un sentimiento

La periodista Nuria Coronado estrena ‘Ser mujer no es un sentimiento’, un largometraje documental que cuenta con la participación de expertos de la psicología, la medicina y el derecho, así como con los desgarradores testimonios de víctimas directas del transgenerismo. Este trabajo audiovisual busca romper el silencio impuesto por la corrección política y destapar el alarmante fenómeno de la ideologización de los menores de edad.

¿Qué hay detrás del bum trans? El preocupante contagio social en jóvenes

La explosión de casos de menores que dicen ser trans en España muestra un patrón de contagio social similar al de la anorexia, el consumo de drogas o la pornografía. Cada vez sucede a edades más tempranas, especialmente en niños y niñas, alimentado por las redes sociales y algunos grupos de opinión que minimizan los riesgos de hormonarse o someterse a una cirugía de cambio de sexo. Esa es la realidad que muestra la periodista Nuria Coronado en el documental Ser mujer no es un sentimiento, y recoge The Objective, con el que aspira a sacudir conciencias en torno a este aberrante fenómeno.

Este fenómeno no puede entenderse sin analizar la influencia de los algoritmos de las redes sociales y la presión de grupo de presión lgtbi, que presentan la transición de género como una solución mágica e inmediata a los malestares típicos de la adolescencia. En lugar de ofrecer un espacio de escucha y maduración, las corrientes ideológicas de género dominantes empujan a los menores hacia una autoevaluación sesgada, transformando crisis evolutivas, inseguridades corporales e, incluso, problemas médicos en una supuesta disforia de género de inicio rápido que requiere intervención quirúrgica inmediata.

El desmantelamiento de los derechos de las mujeres bajo la Ley Trans

El reportaje conjuga valentía con sensibilidad, testimonios de expertos con los de víctimas del transgenerismo, tales como madres de hijos que se suicidaron tras comenzar la terapia hormonal o desistidoras/detransicionadoras. «Se trata del primer trabajo en España que muestra la realidad que los intereses políticos, económicos y mediáticos no quieren contar. En él se denuncia cómo las leyes de autodeterminación de género aprobadas en España —tanto las 44 autonómicas como la estatal— están desmantelando décadas de avances en los derechos de las mujeres, así como poniendo en peligro la salud física y mental de menores de edad a quienes se les lanza a tratamientos experimentales irreversibles», explica su directora.

La erosión de los derechos de las mujeres es una de las consecuencias colaterales más graves de estas normativas. Al sustituir el sexo biológico por el concepto subjetivo de «identidad de género», se desprotegen los espacios reservados para mujeres (como prisiones, vestuarios y refugios) y se distorsionan las estadísticas de violencia machista y las competiciones deportivas. El borrado de las mujeres deja de ser una teoría para convertirse en una realidad jurídica respaldada por el Estado.

Una industria médica y política que mercantiliza la salud de los niños

El documental, que se ha hecho con 12.500 euros recaudados a través de crowdfunding, expone durante una hora los intereses que alimentan la industria de la identidad de género, y el impacto real en la sociedad. Aunque con toda probabilidad será tildada de tránsfoba, la directora no vilipendia al colectivo trans, sino que trata de impedir que se confunda a los menores de edad con intereses abstrusos. «Tenemos un colectivo que merece una protección, el de personas transexuales, pero hay personas vulnerables que se creen incluidas en ese colectivo, y ayudarles a ser incluidas va a provocar un perjuicio en su sanidad, y esto es lo que estamos haciendo mal», resume en el filme Carlos Sardinero, abogado especialista en negligencias médicas.

Detrás de este auge existe una potente maquinaria económica. Los tratamientos hormonales de por vida y las cirugías reconstructivas representan un negocio sumamente lucrativo para las farmacéuticas y clínicas privadas. La mercantilización de la salud infantil se disfraza de «derechos humanos», impidiendo que los profesionales de la salud realicen diagnósticos diferenciales y obligándolos a aplicar un modelo de «afirmación rápida» que ignora patologías previas como el autismo, la depresión o traumas derivados de abusos.

Censura y cancelación: el coste de alzar la voz contra el dogma de género

Nuria Coronado, autora de No contaban con las madres, ha sufrido presiones, vetos y amenazas por sus postulados críticos con el transgenerismo, y es perfectamente consciente de que «vendrá una nueva campaña de cancelación y difamación contra [su] persona», aunque no le preocupa: «La causa merece cualquier presión».

El clima de hostigamiento no solo afecta a los periodistas, sino también a científicos, psicólogos y docentes que se niegan a introducir talleres de adoctrinamiento en los colegios. La persecución ideológica busca silenciar cualquier disidencia mediante el etiquetado sistemático de «crimen de odio», creando un estado de opinión donde el miedo a la muerte civil y profesional prevalece sobre el deber ético de proteger a la infancia de mutilaciones irreversibles.

España a contracorriente: la imprudencia de acelerar la disforia de género

El documental sigue la estela de otros como The Trans Train o Colombia: fábrica de niños trans, y muestra cómo España —lejos de seguir la estela de países que conocen el negativo impacto del transgenerismo y han dado marcha atrás, como Finlandia y Reino Unido— ha pisado el acelerador del contagio social o disforia de género de inicio rápido (DGIR) entre menores de edad. También denuncia la relación directa en el aumento exponencial de jóvenes (especialmente chicas, ya que son ocho de cada diez) que se declaran trans sin haber tenido nunca problemas ni con su orientación sexual ni con su cuerpo.

Mientras el informe Cass en el Reino Unido y las directrices de salud de los países escandinavos imponen la máxima prudencia y suspenden el uso de bloqueadores de la pubertad por falta de evidencia científica, el marco legislativo español facilita la transición médica sin apenas trabas burocráticas ni evaluaciones psicológicas profundas. Esta irresponsabilidad institucional convierte a los menores españoles en sujetos de un experimento social y clínico a gran escala.

Expertos alertan sobre los fallos del modelo de afirmación de género

El trabajo quiere «analizar de forma rigurosa y científica uno de los mayores escándalos médicos, políticos y sociales de la era moderna», recalca Coronado. Por ello ha contado con voces referentes que desde distintos ámbitos luchan para que se sepa la verdad, tales como Celso Arango, actual jefe de Servicio de Psiquiatría Infantil en La Paz; Carola López, psicóloga y escritora; Paula Fraga, abogada penalista; Silvia Carrasco, antropóloga y presidenta de Feministas de Cataluña; y Ángeles Álvarez, exdirigente socialista y portavoz de la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres.

Los profesionales de la salud mental advierten de que la hormonación cruzada bloquea el desarrollo natural del cerebro adolescente, alterando la maduración de áreas críticas encargadas de la toma de decisiones y el control de impulsos. Al patologizar los procesos naturales de la pubertad, las escuelas y los centros de salud están consolidando de forma artificial condiciones médicas crónicas que en la gran mayoría de los casos se habrían resuelto de forma natural tras superar la adolescencia.

El dolor de las destransicionadoras: secuelas físicas y psicológicas irreversibles

Amén de con esos testimonios, Ser mujer no es un sentimiento cuenta con dos desistidoras (mujeres que ni se hormonaron ni se mutilaron tras replanteárselo) y con tres destransicionadoras: Clara Odal (hormonada, amputada y con posterior doble reconstrucción de senos), Sonia Paz (hormonada) y Susana Domínguez (la primera española a la que le hicieron a los 15 años histerectomía total —útero y ovarios— sin supervisión psiquiátrica, una posterior doble mastectomía a los 18 y quien ha demandado al Servicio Gallego de Salud). Su testimonio aparece a través de Carlos Sardinero, su abogado. «Sus participaciones son esenciales para que cuenten la realidad que no se ve ni se sabe socialmente», añade la directora.

Las historias de las destransicionadoras ponen de manifiesto la crueldad de un sistema que les falló cuando eran vulnerables. Las secuelas de las cirugías irreversibles incluyen la pérdida definitiva de la fertilidad, dolor crónico, disfunciones sexuales y la dependencia médica de por vida. El sufrimiento psicológico de despertar del engaño ideológico y enfrentarse a un cuerpo irreversiblemente modificado constituye una de las mayores tragedias sanitarias de nuestro tiempo, oculta sistemáticamente por los principales medios de comunicación.

El grito de auxilio de las familias afectadas por la ideologización infantil

Asimismo, la directora entrevista a Rosa Merás, presidenta de Amanda —la asociación de madres afectadas— y a Juana Bermejo, cuyo hijo, tras declararse trans, murió en tan solo nueve meses a raíz de los efectos de la hormonación. Es ella la que cierra el documental con una frase a modo de sentencia: «He pagado el precio más alto que se podía pagar, espero que ninguna familia tenga que pasar por eso, y voy a luchar hasta mi último aliento para que los médicos se muevan y digan que esta ley [trans] está mal. Mucha gente va a terminar como Eric. No fue el primero y, desgraciadamente, no será el último».

Las familias se encuentran completamente desamparadas por las instituciones del Estado. Cuando unos padres intentan buscar una segunda opinión médica o piden prudencia, la propia ley contempla mecanismos que pueden llegar a retirarles la patria potestad bajo la acusación de maltrato o transfobia. Esta desprotección jurídica familiar deja vía libre para que activistas e intereses económicos sigan experimentando con la salud y el futuro de las generaciones más jóvenes. Gran documental que no te puedes perder.


Tags: Nuria Coronado, menores trans, consecuencias transgenerismo, Ley Trans, destransicionadoras, manipulación menores

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