Gracias a EEUU e Israel: Marruecos rompe el equilibrio militar y se rearma frente a una España debilitada

Las exportaciones de Israel se disparan a los países firmantes del Acuerdo de Abraham, engordando las capacidades militares de Marruecos mientras el Gobierno de Pedro Sánchez debilita las defensas españolas.

El rearme incesante de Rabat y la ceguera de la Moncloa

Marruecos acelera su carrera armamentística para convertirse en la potencia militar indiscutible de la región del Magreb y el Estrecho de Gibraltar. Lo hace de la mano de las dos industrias de defensa más avanzadas del planeta: Estados Unidos e Israel. Sorprendentemente, ni la volatilidad geopolítica ni la profunda crisis militar en Oriente Medio han modificado un ápice su hoja de ruta.

Mientras Marruecos multiplica sus importaciones militares respecto a Israel, el panorama al otro lado del Estrecho es radicalmente opuesto. El impulso marroquí contrasta de forma alarmante con el veto de España y la «desconexión israelí» impuesta de manera unilateral por el Gobierno de Pedro Sánchez a las Fuerzas Armadas.

Esta desconexión obedece a sesgos ideológicos dentro del Ejecutivo socialista-comunista, ignorando las advertencias de los analistas de inteligencia. La política exterior del sanchismo insiste en catalogar a Marruecos como un «socio estratégico fundamental». Sin embargo, la realidad dictada por los hechos demuestra que el reino alauí avanza en una agenda que compromete directamente la integridad territorial de España con la anexión de ciudades españolas.

Los Acuerdos de Abraham como trampolín militar alauí

El auge de Marruecos como cliente preferente de la industria militar israelí se produce tras la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países a finales de 2020. Aquel pacto estratégico, auspiciado por la administración estadounidense, reconfiguró el tablero geopolítico del norte de África.

Los últimos datos publicados por el Ministerio de Defensa de Israel ponen de manifiesto que los países firmantes de los Acuerdos de Abraham —Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán— concentraron ya el 15% de las exportaciones militares israelíes.

Marruecos ha mantenido intacta su hoja de ruta con Israel, demostrando un pragmatismo geopolítico implacable. El Gobierno marroquí no ha cedido a las intensas presiones internacionales, ni tampoco a las protestas internas en sus propias calles, para cortar sus lazos comerciales o diplomáticos con el Estado hebreo.

La estrategia militar auspiciada directamente por el monarca Mohamed VI pasa por incorporar equipamientos de defensa de última generación que neutralicen por completo cualquier superioridad tecnológica que España ostentara en el pasado. Es en este preciso escenario donde la tecnología israelí se convierte en el factor determinante.

Arsenal de última generación en las fronteras de Ceuta y Melilla

Las categorías más demandadas por el ejército marroquí son los sistemas antiaéreos de cota alta, misiles de crucero, cohetes tácticos de alta precisión, drones kamikaze, radares de barrido electrónico activo y sofisticados equipos de guerra electrónica tal como señala Voz Populi. Todos ellos son sectores ampliamente dominados por corporaciones israelíes de prestigio mundial como Israel Aerospace Industries, Rafael Advanced Defense Systems y Elbit Systems.

Diversas estimaciones del sector elevan el valor de las importaciones marroquíes de material de defensa israelí a los 2.000 millones de dólares. Esta cifra consolida al reino alauí como uno de los socios estratégicos y comerciales más importantes de Israel dentro del mundo árabe.

Entre el armamento adquirido destacan los sistemas de defensa aérea Barak MX, capaces de derribar aeronaves y misiles a distancias críticas, y los drones tácticos Hermes 900. Estos recursos ya operan en las inmediaciones de las fronteras de Ceuta y Melilla, así como en las costas adyacentes a las Islas Canarias.

Mientras Marruecos blinda sus cielos y sus fronteras con tecnología que España ni siquiera puede contrarrestar eficazmente, el Ejecutivo español desarma los lazos industriales con proveedores clave. Esto deja a las tropas de guarnición en las plazas de soberanía en una situación de creciente vulnerabilidad.

Cifras del desequilibrio presupuestario en el Estrecho de Gibraltar

Todo ello se engloba en un contexto de fuerte e ininterrumpido rearme militar. Durante la última década, Marruecos ha mantenido una política de incremento sostenido de su inversión en materia de defensa. Históricamente, Rabat venía invirtiendo cerca del 2,9% de su Producto Interior Bruto en el sostenimiento y modernización de sus Fuerzas Armadas. Sin embargo, desde el año 2020, este esfuerzo financiero ha roto todos los récords históricos en la región, alcanzando niveles próximos al 4% del PIB.

En términos absolutos, el presupuesto de defensa marroquí ha crecido de manera constante hasta situarse en torno a los 6.300 millones de dólares. Esto consolida a Marruecos como una de las principales potencias militares del continente africano y refleja una apuesta de Estado coordinada para mutar la correlación de fuerzas en el Estrecho.

España, por su parte, también ha aumentado notablemente su inversión militar oficial, pasando del 1,28% al 2% del PIB. Sin embargo, este incremento no responde a una visión estratégica propia ni a la percepción de la amenaza real que se cierne sobre el sur. Este aumento corresponde exclusivamente a las exigencias de la OTAN para cumplir con los compromisos internacionales fijados de cara a la Cumbre de La Haya.

El aumento presupuestario español es ficticio en términos de poder disuasorio real frente a Marruecos. Mientras que los fondos marroquíes se destinan casi en su totalidad a la adquisición de armamento ofensivo y capacidades de proyección de fuerza en el Estrecho, el presupuesto español se disipa en sostener estructuras burocráticas, misiones internacionales lejanas que no protegen el territorio nacional y agendas ministeriales ajenas a la defensa patria. España gasta más por inercia multilateral; Marruecos invierte con el objetivo explícito de doblegar la soberanía española en el norte de África.

La sumisión diplomática de Sánchez y la hoja de ruta alauí

La política exterior liderada por Pedro Sánchez se caracteriza por una sumisión sistemática ante las presiones de Marruecos. El giro histórico respecto al Sáhara Occidental, entregado a las pretensiones de Mohamed VI a cambio de una paz diplomática ficticia, destapó una debilidad institucional flagrante. Sánchez opera bajo la premisa errónea de que Marruecos es un vecino pacífico cuyas ambiciones territoriales están satisfechas. La realidad es mucho más cruda: Marruecos posee una hoja de ruta irrenunciable de anexión gradual de Ceuta, Melilla, los peñones de soberanía y las aguas jurisdiccionales de las Islas Canarias.

El Palacio de la Moncloa parece ignorar deliberadamente que la doctrina militar de Marruecos califica a las ciudades autónomas españolas como territorios ocupados. Al no considerar a Marruecos como una hipótesis de amenaza real en los planes de defensa nacional, el Gobierno español desatiende el flanco sur de manera irresponsable.

Marruecos no busca la confrontación directa inmediata; prefiere la estrategia de la asfixia económica y la presión migratoria por oleadas, combinada con un rearme masivo que actúe como chantaje militar permanente. Cuando la diferencia de capacidades sea abismal, Marruecos ejecutará su anexión ante una España carente de capacidad de respuesta y aislada internacionalmente.

Un conflicto inevitable con las cartas marcadas

La consecuencia de esta disparidad política y militar es tan matemática como alarmante. Cuando estalle el conflicto por la soberanía de las plazas españolas —un escenario que los analistas estratégicos independientes consideran inevitable a medio plazo—, la balanza militar y diplomática se inclinará de forma irreversible hacia Rabat. Marruecos habrá consolidado un ejército moderno, cohesionado y dotado de tecnología de combate probada en escenarios reales de alta intensidad. España, por el contrario, acudirá a la cita con un armamento mermado por vetos ideológicos y una alarmante escasez de repuestos críticos.

El aislamiento internacional de España será otra de las consecuencias directas de la errática gestión de Pedro Sánchez. Mientras que Marruecos ha tejido una alianza blindada con Estados Unidos e Israel —convirtiéndose en el guardián de los intereses de Washington en el Magreb—, España se ha distanciado de socios estratégicos clave mediante declaraciones bilaterales desafortunadas y decisiones unilaterales.

En caso de una crisis bélica en el Estrecho, el paraguas de la OTAN no cubre explícitamente a Ceuta y Melilla, y la desconexión con Israel privará a España del acceso a inteligencia satelital de primer nivel. El equilibrio de poder ha cambiado por completo: Marruecos avanza con determinación hacia la hegemonía militar, mientras que la España de Sánchez se sumerge en una preocupante indefensión estratégica.


Tags: Rearme de Marruecos, Política exterior de Sánchez, Equilibrio militar Estrecho, Presupuesto de Defensa España, Tecnología militar israelí, Amenaza a Ceuta y Melilla, Seguridad nacional española

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