Terminaba el artículo anterior, del mismo título, resaltando la incongruencia de muchas actitudes de las jerarquías eclesiales, tanto por acción como por omisión. Casi siempre más por lo segundo que por lo primero.
Pues bien, no puede decirse que las autoridades eclesiales españolas pequen de mano blanda, de permisividad generalizada. Un ejemplo lo clarificará.
A Fray Santiago Cantera, hasta hace poco Prior del Valle de los Caídos, sin que se le haya achacado ninguna falta canónica, ha sido condenado sine die y sin formalización de expediente o juicio canónico. Lleva meses en impuesta y forzadísima ausencia de su convento, en flagrante vulneración de su voto de permanencia (stabilitas loci, “atado a un solo lugar”). No negarán que es una dura condena que, ni por asomo, se impone a quienes vulneran la moral y los preceptos religiosos del tipo de los anteriormente relatados.
¿Por qué esta injusticia? ¿Por qué esta doble vara de medir? ¿Por qué este escándalo?
A mi pobre modo de ver porque ya no se defiende la verdadera fe y porque se ataca a España.

El ataque viene de lejos (2018/19) y algunos actores permanecen (Parolín, que oculta el crucifijo y hace “toques”).
El Valle de los Caídos
Sin duda porque, a su manera y con defectos (a mi particular entender), Fray Santiago ha defendido “Cuelgamuros”. Y eso es imperdonable no solo para el PSOE, partido ni socialista ni español, pero, sobre todo, para las plutocracias mundialistas que odian la fe católica en general y a España en particular, y que llevan siglos sojuzgando a nuestros dirigentes de todo tipo.
Por supuesto, la cruz más grande de la Cristiandad es, en sí misma, un objetivo preferente. Pero lo es mucho más el conjunto del Valle, como Basílica Pontificia donde se elevan permanentemente oraciones por los designios de España y la concordia entre los españoles. Una observación, desde la ausencia de Fray Santiago los frailes se olvidan de ello en sus preces de la Misa.
Y no olvidemos que el conjunto de la basílica es un cementerio católico donde reposan juntos los cuerpos de los caídos en los dos bandos de la Cruzada, mezclados entre ellos. Seguramente hay más de un centenar de mártires en los distintos grados de los procesos de beatificación.
Esa representación de la verdadera y única España, la unida en la fe católica desde Recaredo, es algo insufrible para sus enemigos, que coinciden con los de la Cristiandad que ella llevó a los confines del Mundo.
Como muy bien escribe Blanca Parga en la espléndida defensa de sus recursos ante el Tribunal Supremo, de obligada lectura, la “resignificación” delValle de los Caídos es, además de una profanaciónde lugares sagrados,una cuestión de Derecho Internacional público. No olvidemos que los Tratados Iglesia-Estado, están por encima de las Normas con rango de Ley. Por ello, y junto a otros graves defectos jurídicos que documenta, las profanaciones de la “resignificación” son contrarias a Derecho y producen la nulidad radical de todo lo ha actuado.
Recordemos, además, que el Código de Derecho Canónico protege la sacralidad del templo, del lugar sagrado, evitando usos profanos o contrarios a su santidad. El Canon 1210 establece que en un lugar sagrado solo se admite lo que favorece el ejercicio y fomento del culto, la piedad y la religión. Se prohíbe expresamente cualquier uso que no esté en consonancia con la santidad del lugar. Y el 1376 fija las penas canónicas por profanación o daño a objetos sagrados.
Siendo esto así, ¿cómo es posible que el Vaticano, los benedictinos de la Congregación de Solesmes y la Conferencia Episcopal Española lo consientan? A mi me viene a la memoria la profecía de Nuestra Señora en La Salette (1846), apariciones aprobadas en su momento y desautorizadas después.
¿Por qué ningún obispo español (ni siquiera emérito/jubilado) se ha manifestado claramente contra las profanaciones? ¿Por qué la CEE las ha apoyado, empezando por el aquí renombrado arzobispo de Madrid? ¿Por qué no va Prevost al Valle (basílica pontificia aún y en El Escorial que) y sí al benedictino nido separatista de Montserrat?
Pero, sobre lo dramático y aterrador del conjunto, quiero resaltar lo que el ataque al Valle tiene de agresión al alma, al símbolo de España que es. Y que lo que se ha hecho hasta ahora en el Valle y lo que se haga en el futuro, lo será, al menos y sobre todo, con la anuencia o impulso de la Curia Vaticana.
El Plan Kalergi

Siguiendo lo manifestado por el difunto sacerdote D. Manuel Guerra, el mayor experto español en masonería y sectas, Richard Nikolaus Couldenhove-Kalergi (1894-1972), hebreo-sionista mestizo de austríaco y japonesa, masón desde 1922, es conocido como el fundador del movimiento para una Europa unida, germen de la Unión Europea (fue el primero en recibir el Premio Carlomagno en 1950). Creó el “Plan Kalergi” (basado en el manifiesto Pan-Europa,1923, ediciones Paneuropa, Viena) y en su obra Kampf um Paneuropa de 1925-1928) y en 1947 la superlogia Pan-Europa. Se puede resumir en que el descenso de la población europea causado por las dos guerras mundiales (se olvida de las “revoluciones liberales”) se debía compensar con la inmigración masiva y duradera de negros, asiáticos, musulmanes, hispanoamericanos y amerindios. Con ello se crearía una raza mestiza, pasiva y dócil a la manipulación por “la raza superior: la aristocracia judía”, debilitándose Europa y desapareciendo la tradicional unidad cristiana de Europa.
El artículo del P. Guerra se resumía en el título “La masonería se ha infiltrado en la ACdP”.
La sustitución migratoria ha sido adoptada por la plutocracia mundialista y sus principales organismos (ONU, UE, etc), pero también por la Curia Romana. Bergoglio, tras perorar sobre las alambradas de Ceuta y Melilla, viajó precisamente a Marruecos en 2019 (y no a España … porque aquí “no había paz”) respaldando el Pacto Mundial de la ONU sobre la Migración segura, ordenada y regular celebrado en Marrakech. La Conferencia Episcopal Española (CEE), a través de su Departamento de Migraciones, defiende la acogida, total y sin tasa, protección, promoción e integración de las personas “migrantes”. Los obispos han abogado firmemente por la regularización extraordinaria masiva, considerándola una medida de responsabilidad ética, social y política. También Prevost quiere esa regularización, lo cual está en el fondo de la motivación de su viaje a España (especialmente a Canarias). Los obispos españoles, especialmente los canarios dan especial pábulo a la tragicómica mentira de la ruta atlántica desde Mauritania y Senegal (Aquí y Aquí), obviando su imposibilidad material en barcuchos poco marineros sin espacios para combustible y víveres, ni protección contra las inclemencias.
Una de las dos posturas (P. Manuel Guerra o Curias eclesiales) tiene que ser obligadamente falsa.
Matices:
1.- El Vaticano no permite la inmigración ilegal en sus límites.
2.- La CEE no evangeliza NADA en sus centros de inmigrantes (Bergoglio: hacer proselitismo es una tontuna), retirando de ellos incluso los símbolos cristianos. Como dice la IA: Cáritas no utiliza logotipos, lemas ni símbolos que ofendan a los inmigrantes.
3.- Ni el Estado Español ni la CEE hacen nada por la inmigración procedente del Sahara Español (RASD). El PSOE los ha excluido de la regularización masiva por “apátridas” (y Aquí), aunque muchos puedan tener aún el DNI español o sean descendientes de ellos, y el Sáhara está prácticamente en guerra y sangrienta ocupación terrorista desde 1975. Tampoco “Cáritas” tiene ningún trato con los saharauis.
4.- El Vaticano, sin duda en estrecha colaboración con la CEE, “vende una hagiografía de Sánchez” (y Aquí) a los periodistas de todo el Mundo: … «(Sánchez) “ha relanzado los derechos sociales en España” … (elogia la política de inmigración como herramienta) “para sostener el sistema de bienestar” (y) “recientemente ha regularizado a medio millón de inmigrantes” … (es) “aclamado por no haber expresado ningún temor reverencial (a Trump)» … No es ciencia ficción, la realidad la supera, mal que nos pese.
Conclusión
Además del dramático contraste entre lo esquelético del catolicismo hispano actual y la España católica previa al Vaticano II, y el masivo desembarco de los “obispos auxiliares” que bordearon el Concordato, se puede discernir que nuestras jerarquías eclesiásticas han cosechado que, estadísticamente, la sociedad española ha dejado de ser mayoritariamente católica practicante y el Estado sea constitucionalmente aconfesional (por no decir anticristiano: divorcio, aborto, eutanasia …) desde 1978. Aunque un 53% de la población se dice católica, más del 40% de los españoles se declara ateo, agnóstico o no creyente, y apenas un 18% practica su fe de manera activa, aunque muy bien podrían se menos del 10%.
¿Son verdaderamente católicas y patriotas nuestras jerarquías? Con las premisas anteriores la conclusión es inequívoca, clara y aterradora.
José María Manrique García | Cor. Artª. (R.). Escritor
Tags: Valle Caídos, iglesia, globalismo, prior, persecución, masonería, inmigración




