Existen estudios (creo que fachas), que señalan la inutilidad o efecto despreciable del cambio de horario para el ahorro de energía, que depende de situaciones meteorológicas y de países, y que el aumento de la demanda de calefacción no compensa el supuesto ahorro para la luz. Quizá solamente sirva para el negocio de la manipulación social y captación de los votos en torno a la añagaza de la famosa agenda 2030 (catecismo de la nueva teología progresista), a la agenda verde, que todo lo justifica; vamos, que solamente sirve para el negocio de los votos, para captación de incautos.
Antes de la democracia, los saltos de agua de los pantanos producían más del 50% de la energía nacional, no contaminaba (energía blanca); aquellos embalses aseguraban la reserva de agua para los tiempos de sequía, nutrían todo el año a ciudades, industrias y al campo español, y eran también un valladar contra la furia de la famosa y peligrosa gota fría.
Hoy, sin embargo, se manifiesta una obsesión casi rabiosa por la destrucción de los pantanos, que alcanza hasta a los más modestos azures, aunque tengan siglos y sean propiedad y parte entrañable de la identidad de un pueblo; es, además, todo un símbolo la destrucción de aquellas obras faraónicas, casi todas construidas en el malvado periodo fascista de Franco, intolerable. ¡Ah!, pero ahora los pececitos nadan felices, completamente libres, por las corrientes españolas. Todo un logro del progresismo piscícola.
Para producir verdadera energía renovable y limpia, se expolian y asolan extensas zonas de cultivo de nuestro campo con placas solares (aunque sean de olivos centenarios) y se instalan preciosos molinos productores de energía eólica, que tanto embellecen nuestra geografía. Todo sea por el bien de la madre naturaleza, por el seguimiento fiel a la nueva catequesis verde.
La economía española va como un cohete (no sé si balístico o de investigación sideral), por eso pasamos de la opresora presión fiscal franquista de menos del 15%, a la liberadora, democrática y progresista actual de más del 40%. Tenemos que ser tolerantes, y entender que debemos los ciudadanos mantener a todos los partidos políticos, a toda la caterva innumerable de parásitos, perdón, de funcionarios, a sus latrocinios y corrupciones, que la democracia y la libertad no es gratis, qué se cree usted.
La lista de burlerías para mantenerse en el poder o acceder a él, es grande. Unos quieren simplemente una fácil y despreciable sinecura, otros entran con la intención clara de destruir las esencias nacionales, a las que odian (sin hache y con vileza), utilizando las estructuras de la macabra tolerancia de la democracia liberal para sus fines perversos de devastación, y construir sobre las runas nacionales sus estados despóticos.
Poco a poco (aunque demasiado rápido a mi entender), las virtudes nacionales desaparecen de la educación y del alma de los pueblos, y la miseria moral trae progresos como la eutanasia y el aborto, y la atonía del espíritu nacional, reemplazado por la ignorancia, la cobardía, los prejuicios y el egoísmo, permiten la invasión del más salvaje enemigo, escondido tras la máscara falaz de un falso humanismo democrático. Si no hay patria, para qué tenemos fronteras.
Y, atendiendo a estas magníficas y solemnes fechas de la Semana Santa, nuestra Semana Mayor, patrimonio, fortaleza y caudal de tradición hispana, de espiritualidad, debemos señalar la importancia de su decidida defensa. Estas fechas no son solamente una externa y pomposa manifestación, un lucimiento estéril, sino la solemne expresión de una fe transmitida de generación en generación, baluarte de España, norte del espíritu, que es lucido y bello (bellísimo), porque la belleza es camino de trascendencia, por eso está tan despreciada hoy.
Y, llegado a este punto, me preguntaría saber hasta dónde llega la confusión de conceptos y el ofuscamiento de la razón, para no comprender la conexión destructora de las intenciones y doctrinas, sus alcances, la destrucción que resulta (por ignorancia o estulticia) de poner una vela a Dios y otra al diablo; cuántos cofrades, esforzados costaleros, público que se emociona hasta las lágrimas al ver los pasos y sentir la fervorosa piedad, votarán en las democráticas elecciones a partidos que destruyen España. Deben ser muchos, conociendo las estadísticas de los sufragios.
España, otrora avanzada y ejemplo de heroísmo, santidad, justicia, evangelización, humanismo (cristiano, claro), cultura, ciencia, parece hoy un amontonamiento embrutecido sin unión ni raíces, sin juicio y sin conocimiento, sin rumbo, sin esperanza.
Sigamos apelando a las reservas espirituales de la raza, y a su noble entrega y unión por la causa común, España y su sublime obra la Hispanidad, que el que a su casa no defiende, ni es hombre ni lo pretende.
¡¡SUUUS!!
Amadeo A. Valladares Álvarez | escritor
Raza: casta o calidad del origen o linaje.
Tags: Agenda 2030, Hispanidad, Presión fiscal, Pantanos en España, Tradición cristiana, Crítica al progresismo, Soberanía nacional




