Un grupo de personas asaltó de madrugada el convento de la Inmaculada Concepción, causando destrozos, cuando se encontraban las monjas dentro del edificio religioso.
Denuncia ataque a convento
El ataque al convento de Pamplona ya tiene respuesta judicial. La Fundación Española de Abogados Cristianos presentó denuncia ante el Juzgado de Instrucción tras el asalto sufrido el 12 de febrero en el convento de la Inmaculada Concepción, en Echarri Aranaz.
Un grupo de personas irrumpió de madrugada, destrozó la puerta y rompió cristales mientras las monjas permanecían dentro. ¿Qué ocurrió exactamente? Un acto violento contra un lugar de culto. ¿Por qué resulta grave? Porque la libertad religiosa y la seguridad de las religiosas quedaron vulneradas.
Un asalto violento en plena madrugada
Durante la madrugada del 12 de febrero, varias personas arremetieron a patadas contra la puerta del convento y empotraron un cono de obra contra los cristales. El ataque provocó importantes daños materiales y generó miedo entre las religiosas, muchas de ellas de edad avanzada.
El convento de la Inmaculada Concepción no constituye un edificio cualquiera. Representa un hogar para las monjas y un símbolo de fe para numerosos vecinos. El asalto no solo dañó una puerta; atacó la libertad religiosa y la convivencia.
Abogados Cristianos acusa a los responsables de un delito de daños, tipificado en el artículo 263 del Código Penal, y solicita la aplicación del agravante de discriminación por motivos religiosos recogido en el artículo 22.4 del mismo texto legal. La organización sostiene que el componente ideológico del ataque resulta evidente.
Posibles responsables identificados
Según la denuncia, los presuntos autores habrían reconocido su participación en un comunicado. La fundación solicita el análisis de las cámaras de seguridad, la declaración del representante del grupo y un peritaje para cuantificar los daños.
El asalto no constituye un hecho aislado. En los últimos años se repiten pintadas y actos de hostigamiento en la zona, especialmente en el entorno del gaztetxe del municipio. Las religiosas conviven con una sensación constante de inseguridad.
Escalada de cristianofobia en España
La presidente de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, advierte con claridad: “En España estamos viviendo una escalada de ataques contra iglesias, conventos y símbolos religiosos que refleja una preocupante cristianofobia. La Justicia y las instituciones tienen la obligación de proteger los lugares de culto y garantizar la seguridad de quienes habitan en ellos. No se puede permitir que las religiosas o los sacerdotes vivan con miedo en su propio hogar”.
Estas palabras no exageran la situación. Numerosos templos han sufrido ataques en los últimos años. La libertad religiosa forma parte de los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución Española. Cuando alguien agrede un convento, agrede también ese derecho básico.
La pasividad institucional alimenta la impunidad. Cuando no se actúa con firmeza, los agresores perciben debilidad. La convivencia se resiente y la polarización crece.
Libertad religiosa y Estado de Derecho
La denuncia presentada ante el juzgado busca responsabilidades concretas. No basta con condenas verbales. La ley exige investigación, pruebas y consecuencias penales.
El artículo 16 de la Constitución garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto. Sin embargo, esa garantía pierde valor cuando las religiosas viven con miedo en su propio convento. Un Estado de Derecho sólido protege a los creyentes igual que protege a cualquier otro colectivo.
Este caso interpela a toda la sociedad. La defensa de la fe cristiana no responde a privilegios. Responde a la protección de derechos fundamentales. Si hoy se tolera el ataque a un convento, mañana cualquier otro símbolo o institución puede convertirse en objetivo.
Lo que muchos prefieren callar
El ataque al convento de Pamplona revela un clima preocupante. Algunos sectores trivializan estos actos o los justifican como simples gamberradas. Sin embargo, la violencia contra lugares de culto nunca resulta anecdótica.
No se puede permitir que las religiosas o los sacerdotes vivan con miedo en su propio hogar.
El ataque al convento de Pamplona no solo afecta a unas monjas. Afecta a la libertad de todos. Cuando se agrede un símbolo religioso, se erosiona la base moral que sostiene la convivencia. La ley debe aplicarse con rigor. La justicia debe actuar sin dilaciones.
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