Sumar, Comunes, IU y Más Madrid lanzan el nuevo Frente Popular… Y se espera a Podemos.
No se unen para servir a España, se unen para no desaparecer del sistema y poder seguir fragmentándola.
El Nuevo Frente Popular ya es una realidad
El Nuevo Frente Popular ya está en marcha. Las formaciones comunistas de Sumar, Comunes, Izquierda Unida y Más Madrid presentarán el próximo 21 de febrero su nueva alianza electoral con vistas a las próximas elecciones generales.
El movimiento no nace desde la fortaleza, sino desde el miedo y la debilidad. El bloque de la extrema izquierda radical se hunde elección tras elección. Por ejemplo, en Aragón, el recién creado SALF triplicó a Podemos y se quedó a pocos cientos de votos de superar a Sumar. En Castilla y León podría ocurrir lo mismo.
La marginalidad avanza. La irrelevancia se consolida. Por eso se unen. No por convicción ideológica. Se unen por pura supervivencia política.
El Nuevo Frente Popular pretende reagrupar a los restos del naufragio de la izquierda comunista para llegar con vida a 2031, año tristemente simbólico para ellos por el centenario de la II República.
La izquierda se une porque se extingue
La alianza se presenta como la primera convergencia formal de los comunistas que gobiernan con Pedro Sánchez. IU, Sumar, Más Madrid y Comunes se unen al margen de Podemos y sin esperar siquiera a Gabriel Rufián que está fracasando en crear por su cuenta otro Frente Popular light.
No se unen para servir a España, se unen para no desaparecer del sistema y poder seguir fragmentándola.
El proyecto se define como un espacio “abierto” y “plurinacional”. Traducido al lenguaje real: un paraguas electoral para no desaparecer del mapa político. Según El Mundo, el objetivo consiste en relanzar el espacio de la izquierda alternativa, esto es, de los comunistas, tras los malos resultados y la fragmentación interna del bloque progresista.
Las encuestas presionan. El electorado se cansa. La derecha avanza en numerosos territorios. Y la izquierda radical ya no moviliza ni a sus propias bases.
El Nuevo Frente Popular nace como una operación de rescate. No tienen ninguna propuesta. Solo como una tabla de salvación.
Yolanda Díaz intenta salvar su liderazgo
La iniciativa parte del entorno de la comunista Yolanda Díaz. La ministra quiere consolidar su liderazgo y evitar otra dispersión del voto a la izquierda del PSOE. Díaz sabe que su capital político se ha diluido como el azucarillo. No obstante busca una última oportunidad. Cada convocatoria electoral reduce su espacio. Cada pacto la convierte en una figura decorativa del sanchismo.
La falta de unidad explica buena parte de las derrotas. Pero la unidad artificial no garantiza la recuperación. Solo aplaza el derrumbe. El Nuevo Frente Popular no resuelve las diferencias internas. Las tapa. Persisten los conflictos sobre listas, liderazgos y discurso político. Cada sigla defiende su parcela y exige su cuota. Cada líder quiere conservar su sillón.
No existe un proyecto común. Solo existe un enemigo común: la irrelevancia.
El regreso del Frente Popular como símbolo nefasto
El nombre no resulta inocente. El concepto de Frente Popular arrastra una carga histórica criminal. En España se asocia a crimen, persecución ideológica, checas, asesinatos y violencia política.
Ese Frente Popular histórico trajo crimen, represión y ruptura social. Destruyó la convivencia. Y acabó llevando a España al desastre. Hoy, la extrema izquierda rescata ese concepto como si representara progreso y modernidad. Pero el Nuevo Frente Popular repite los mismos vicios. Control ideológico. Ingeniería social. Ataque a la unidad de España, a la familia y a la vida. Odio a la fe católica. Debilitamiento de la nación.
No construyen democracia. La erosionan desde dentro.
Los separatistas dejan solo a Rufián
Gabriel Rufián ha comprobado esta semana los límites de su propuesta para articular una candidatura estatal a la izquierda del PSOE, esto es, de un Frente Popular light.. EH Bildu, el BNG y la propia dirección de ERC han rechazado la idea de conformar un frente popular que agrupe a fuerzas federales y al independentismo vasco, gallego y catalán con el objetivo de competir en las próximas generales.
El rechazo conjunto deja a Rufián en una posición incómoda. Su propuesta pretendía anticiparse al Frente Popular de Yolanda Díaz. Sin el respaldo de las cúpulas de los partidos separatistas, el intento queda reducido a una apelación política sin traducción orgánica.
Podemos ante su extinción definitiva
El dilema de Podemos resulta brutal. O se integra en este bloque o desaparece. Ya no cuentan con representación en muchos parlamentos autonómicos ni marcan agenda. Ya no movilizan gente. Solo se pelean por sus poltronas. Belarra, Montero y los restos del partido viven del recuerdo. La militancia se reduce. El aparato se vacía.
El Nuevo Frente Popular ofrece a Podemos una última oportunidad de supervivencia institucional. No una victoria. Solo una prórroga. El espacio político que un día prometió asaltar los cielos hoy apenas consigue superar los umbrales electorales.
El Nuevo Frente Popular no representa renovación. Representa miedo. Miedo a desaparecer y a perder privilegios. Miedo a dejar de vivir del presupuesto público. Se unen quienes fracasaron, quienes perdieron el apoyo social. Se coaligan quienes ya no convencen.
El Nuevo Frente Popular no nace para gobernar mejor. Nace para impedir que otros gobiernen. Y eso representa un serio retroceso para la libertad y para la nación.
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