«Viva Pedro Sánchez, mi familia quiere venir a España»
La regularización como estrategia política
La regularización de inmigrantes como baza electoral se ha convertido en uno de los pilares más eficaces de la política de Pedro Sánchez. El Gobierno ha pactado con Podemos una regularización masiva que beneficiará a más de medio millón de inmigrantes ilegales, la mayoría procedentes de Marruecos.
No se trata solo de una medida administrativa. Se trata de una operación política de gran alcance. Sánchez no solo legaliza la situación de cientos de miles de personas. Construye una nueva base electoral agradecida y dependiente del sistema de ayudas públicas.
Libertad Digital se desplazó hasta el Consulado de Marruecos en Madrid para conocer la reacción directa de la comunidad marroquí. El resultado no deja lugar a dudas. La mayoría de los marroquíes consideran a Pedro Sánchez “el mejor presidente para los extranjeros”. Es lo que persigue.
Muchos de los inmigrantes entrevistados no hablaban español pese a estar ya regularizados. Tampoco se pudo hablar con mujeres, ya que acudían acompañadas de sus maridos, que no les permitieron intervenir. Pero eso a Sánchez le da igual. Lo que quiere son votos. Además, la regularización de inmigrantes se vive en la calle como una oportunidad para traer a toda la familia a España.
“Sánchez no regulariza personas: regulariza votos y sustituye a su propio pueblo”.
El efecto llamada funciona
Tras el anuncio del Gobierno, las colas en el Consulado de Marruecos en Madrid se multiplicaron. Decenas de familias esperaban en la calle Leizarán, 31, en Chamartín, para gestionar pasaportes y certificados.
Entre los presentes, un marroquí que no llevaba ni un año en España ya planeaba casarse en territorio nacional. La regularización ha acelerado todos los procesos. Uno de los testimonios recogidos resulta especialmente revelador: «Muchas gracias Pedro Sánchez, está bien la medida de los papeles. Mi familia quiere venir a España, mis padres, incluso hasta mis primos…».
Otro inmigrante lo expresaba sin rodeos: «Está bien, me parece buen presidente, creo que es el mejor presidente que pueden tener los inmigrantes en España, veo bien que hayan acelerado el proceso para la regularización».
La regularización de inmigrantes además de como baza electoral provoca un efecto llamada evidente. El mensaje es claro: llegar a España sin papeles no solo no tiene consecuencias, sino que abre la puerta a derechos- incluido el IMV, ayudas y residencia estable.
Varios entrevistados reconocieron haber trabajado durante años en negro, sobre todo en invernaderos. Ahora reciben los beneficios de una legalización automática.
Menas: ayudas y agradecimiento político
A las puertas del consulado, Libertad Digital habló también con varios menas. Su mensaje fue directo: «Viva España y viva Pedro Sánchez. Es el mejor presidente, está ayudando a la gente que no tiene papeles».
Uno de ellos explicó que pasó dos años en un centro de menores. Sus padres seguían en Marruecos, pero desde el centro les gestionaron los documentos. Reconoció además que cada semana recibían 15 euros si se portaban bien y disponían de teléfonos propios.
El mismo joven reconoció que cada vez entraba más gente desde Marruecos y Argelia. La llegada masiva no se detiene. Al contrario, se acelera.
La regularización de inmigrantes no se basa en integración cultural, ni en aprendizaje del idioma, ni en adaptación a los valores de España. Se basa en dependencia política y en agradecimiento automático al Gobierno. El Ejecutivo no pregunta por el arraigo real. No exige compromiso con la cultura española. No protege la identidad nacional. Compra votos.
Una política que transforma el país
El problema no es ayudar. El problema es convertir la inmigración masiva en herramienta electoral. Sánchez utiliza la regularización como mecanismo de sustitución demográfica. Mientras la natalidad española se hunde, el Gobierno no apoya a los jóvenes españoles para formar hogares estables. Prefiere importar población sin exigir integración.
La regularización de inmigrantes cambia el equilibrio social. Introduce millones de nuevos ciudadanos con derecho a voto futuro, agradecidos al poder político que les abrió las puertas. Y con ello, España pierde cohesión e identidad. Pierde continuidad histórica. Se convierte en un espacio administrativo sin raíces, sin cultura común y sin proyecto nacional.
Votos a cambio de identidad
La regularización de inmigrantes no es solo baza electoral. Representa una de las mayores transformaciones políticas de la España reciente. Sánchez no gobierna para fortalecer a su pueblo. Gobierna para sustituirlo.
Cada regularización masiva amplía su clientela electoral y provoca un efecto llamada que debilita la identidad nacional. Cada ayuda sin integración rompe la cohesión social.
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