Sumar ha registrado una iniciativa que insta al Gobierno a que prescinda de sus perfiles oficiales en la red social de Elon Musk. ¿El objetivo? Eliminar la libertad de expresión e implantar el discurso y el pensamiento único. Es lo propio de la dictadura.
La intención de prohibir X en España ya no resulta una teoría. La propia ministra de Juventud e Infancia, la comunista Sira Rego, ha reconocido que el siguiente paso del Gobierno será “limitar y prohibir Twitter”, ahora conocido como X, a todos los ciudadanos.
Sumar ha registrado una proposición no de ley en el Congreso para instar al Gobierno y a todos los entes dependientes de la administración central a que abandonen esta red social. El objetivo declarado consiste en prescindir de los perfiles oficiales del Estado en X y trasladar la comunicación institucional a plataformas ideológicamente más dóciles como Bluesky o Mastodon.
El mensaje resulta claro. El Gobierno no quiere espacios libres, sino entornos controlados donde solo circulen discursos alineados con su agenda política.
Un ataque directo a la libertad de expresión
La estrategia para prohibir X en España se enmarca dentro de una ofensiva más amplia contra las plataformas digitales. Sira Rego sostiene que X constituye un espacio donde se producen “flagrantes vulneraciones de derechos fundamentales”, sin aportar datos objetivos que respalden esa acusación,, ni demandas judiciales ni sentencias penales. Es la palabra de una comunista contra millones de personas que usan esta red.
Bajo ese pretexto, el Ejecutivo impulsa medidas que buscan limitar el acceso de los ciudadanos a canales de información independientes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya anunció la prohibición de redes sociales a menores de 16 años y la persecución directa a directivos de plataformas que no retiren contenidos considerados “de odio e ilegales”. La ambigüedad de estos conceptos permite cualquier interpretación. En la práctica, el Gobierno decide qué discurso resulta aceptable y cuál debe desaparecer.
El fundador de Telegram, Pável Dúrov, instó a los españoles a mantenerse “vigilantes”, exigir transparencia y luchar por sus derechos tras el anuncio de Sánchez. La respuesta de Moncloa consistió en acusarle de difundir “mentiras” y lanzar “ataques ilegítimos”. Mientras tanto, el propio Sánchez reaccionó en X con una frase reveladora: “Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos”.
Lejos de defender la pluralidad, el presidente asume una postura abiertamente autoritaria frente a quienes no se alinean con su proyecto ideológico.
El éxodo oficial hacia plataformas controladas
Los ministros comunistas de Sumar Yolanda Díaz, Sira Rego y Pablo Bustinduy ya abandonaron X y abrieron cuentas en Bluesky, una red social que promueve la censura de opiniones conservadoras y patrióticas. Solo la ministra de Sanidad, Mónica García, permanece todavía en X.
Aunque el Gobierno asegura que no cerrará de momento sus cuentas oficiales, Moncloa y varios ministerios ya abrieron perfiles en Bluesky como paso previo al abandono definitivo.
La proposición no de ley registrada por Sumar no se limita a ministerios. También insta a empresas públicas y agencias gubernamentales a salir de X y migrar hacia plataformas “alternativas”. Según el texto, existen opciones “reales y viables” para sustituir X. Lo que no se menciona es que esas plataformas funcionan bajo una moderación ideológica que elimina cualquier crítica al pensamiento izquierdista-globalista.
Este proceso confirma que el objetivo no consiste en mejorar la comunicación institucional, sino en crear un ecosistema digital sin disidencia.
El Gobierno quiere controlarnos
La realidad resulta evidente. El Gobierno no tolera espacios donde no controla el relato. Por eso necesita prohibir X en España, limitar Telegram y condicionar cualquier red social que escape a su supervisión. El discurso oficial habla de protección de derechos. La práctica demuestra una obsesión por imponer el pensamiento único. La censura ya no se esconde. Se presenta como política pública.
La intención de prohibir X en España no representa un debate técnico, sino un proyecto ideológico de control social. El Gobierno de Sánchez y sus socios comunistas no aceptan la existencia de espacios libres donde los ciudadanos puedan expresarse sin filtros políticos.
Eliminar X, atacar Telegram y promover plataformas afines no protege a la sociedad. La debilita. Sin libertad de expresión no existe democracia. Sin pluralidad informativa no existe ciudadanía crítica. Cuando un Gobierno decide qué se puede decir, qué se puede leer y qué se puede compartir, deja de actuar como gestor público y se convierte en censor y en un tirano.
El siguiente paso ya no consistirá en cerrar cuentas institucionales. Consistirá en cerrar bocas. Porque todo régimen que teme la palabra libre termina persiguiendo al ciudadano libre.
Tags: prohibir X en España, libertad de expresión, censura digital, Gobierno Sánchez, Sira Rego, Sumar, pensamiento único, redes sociales, control político.




