La moción de censura contra Von der Leyen por el acuerdo con Mercosur refleja el rechazo creciente a una Unión Europea sometida a intereses globalistas y alejada del mundo rural.
Von der Leyen, símbolo del declive europeo
La moción de censura contra Von der Leyen confirma una realidad política que muchos europeos ya perciben. El liderazgo de la presidenta de la Comisión Europea se encuentra agotado.
Ursula von der Leyen acumula decisiones que han debilitado la soberanía económica de Europa. Su apuesta globalista ha reducido a la Unión Europea a un actor secundario en un nuevo orden cuatripolar. Estados Unidos, China, Rusia e India marcan el ritmo global. Bruselas observa desde la barrera. Von der Leyen ha contribuido de forma directa a este declive.
El acuerdo con Mercosur representa otro capítulo de esta deriva. La Comisión prioriza los intereses industriales y financieros frente a la producción nacional y la seguridad alimentaria.
El mundo rural europeo paga el precio de decisiones tomadas en despachos alejados del terreno donde agricultores y ganaderos sufren competencia desleal y normas asimétricas.
El acuerdo Mercosur y la traición al campo europeo
El grupo soberanista de Patriotas por Europa impulsa una nueva moción de censura contra Von der Leyen pocos días antes de la firma definitiva del acuerdo con Mercosur, prevista para el 17 de enero.
La iniciativa puede fracasar en términos numéricos, pero logra un impacto político notable. Coloca el acuerdo en el centro del debate europeo.
Los opositores denuncian una apertura masiva a importaciones baratas. Estos productos llegan desde países con normas ambientales y sanitarias más laxas. El acuerdo beneficia de forma directa a la industria automovilística alemana. pero sacrifica al sector primario europeo en nombre del libre comercio ideológico.
El Consejo de la UE aprobó el acuerdo pese a la oposición de agricultores, parlamentos nacionales y numerosos eurodiputados. Bruselas ignora de forma sistemática el descontento social y renuncia así a proteger su propio suministro alimentario. Depende cada vez más de terceros países. Esta estrategia pone en riesgo la soberanía y la estabilidad.
Rebelión política y desgaste institucional
La moción de censura contra Von der Leyen no se limita al Mercosur. Cuestiona su estilo de liderazgo centralizado y opaco. El grupo ya cuenta con el respaldo de 85 eurodiputados. Supera con holgura el umbral necesario para presentar la moción.
En octubre, una iniciativa similar fracasó con 378 votos en contra y 179 a favor. Esta vez, el contexto político resulta más adverso para la Comisión. La contestación social crece. El campo protesta. Las naciones reclaman soberanía. Bruselas responde con más imposición.
El desgaste institucional de la Unión Europea avanza al mismo ritmo que la desafección ciudadana. Von der Leyen encarna ese divorcio.
Europa necesita soberanía, no globalismo
La moción de censura contra Von der Leyen simboliza el hartazgo de millones de europeos. Rechazan una Europa al servicio de intereses globalistas ajenos. El acuerdo con Mercosur demuestra una vez más que Bruselas no defiende al productor europeo. Defiende a las élites industriales globalizadas.
Mientras Von der Leyen mantenga su agenda globalista, el proyecto europeo seguirá perdiendo relevancia y legitimidad.




