El partido islamista Justicia y Desarrollo se registra en España como una nueva herramienta política al servicio de Marruecos y supone una amenaza directa a la soberanía nacional.
La llegada del partido islamista Justicia y Desarrollo no representa un hecho aislado ni anecdótico. Forma parte de una estrategia progresiva que avanza desde hace años en territorio español.
Primero llegó la inmigración masiva, legal e ilegal, promovida sin control por gobiernos irresponsables tanto del PP como del PSOE. Después apareció la penetración educativa en la que han ido conquistando derechos a costa de los españoles, así como con concesiones culturales y religiosas incompatibles con nuestra identidad nacional.
Ahora emerge la fase política. La creación de partidos promarroquíes pretende influir desde dentro de las instituciones españolas, no solo en ámbitos locales estratégicos como Ceuta y Melilla, sino también en el Congreso de los Diputados.
Este proceso no responde a la integración. Responde a la sustitución paulatina del interés nacional por una agenda extranjera que avanza sin complejos.
El partido islamista Justicia y Desarrollo busca ocupar espacios de poder aprovechando la debilidad del Estado y la pasividad de quienes gobiernan.
Un partido registrado para reventar la política local y nacional
El partido Justicia y Desarrollo se ha registrado ante notario hace escasos días. Según diversas advertencias políticas, su objetivo resulta claro: reventar la política española desde dentro.
Este partido no oculta su intención de cambiar la orientación de las instituciones municipales en una primera fase y sustituir el interés de España por la agenda del Reino de Marruecos.
Los promotores del proyecto, Abdelasis Mohamed Ahmed y Abdeselam Abdelkader Mohamed, ambos ceutíes, reconocen su voluntad de alterar el equilibrio político existente. Es un movimiento que no surge por casualidad. Responde a una estrategia calculada de infiltración política y presión institucional.
El partido islamista Justicia y Desarrollo pretende recoger el testigo de otras formaciones localistas que ya allanaron el terreno de la servidumbre al régimen alauí.
Ceuta como laboratorio del quintacolumnismo promarroquí
Ceuta se ha convertido en un laboratorio político donde Marruecos prueba su capacidad de influencia directa. Durante años, gobiernos bipartidistas han cedido terreno por piezas. “Ceuta no puede seguir gobernada por quienes la han ido entregando”, denuncian dirigentes políticos que alertan del riesgo real de pérdida de soberanía efectiva.
Formaciones como MDyC o Ceuta Ya ya promovieron una agenda ambigua, complaciente con los intereses marroquíes y ajena a la unidad de España. El partido islamista Justicia y Desarrollo pretende dar un paso más, institucionalizando esa agenda bajo una apariencia legal y constitucional.
Un nombre con un inquietante historial islamista
El nombre Justicia y Desarrollo no resulta inocente ni casual. Se trata de una denominación estrechamente vinculada al islamismo político internacional.
En Marruecos, el Partido Justicia y Desarrollo gobernó entre 2011 y 2021, promoviendo políticas alineadas con el islam político y la agenda del régimen.
En Turquía, el partido de Recep Tayyip Erdoğan, con una denominación similar, ha impulsado leyes islamistas y una deriva autoritaria evidente.
Aunque la formación registrada en España se presenta como partido constitucional, el historial del nombre genera una clara alarma.
El partido islamista Justicia y Desarrollo evita mostrar públicamente a sus integrantes, lo que incrementa la desconfianza social y política.
Soberanía nacional frente a la penetración política extranjera
El partido islamista Justicia y Desarrollo plantea un desafío directo a la unidad nacional, especialmente en territorios sensibles como Ceuta y Melilla como primera fase. La permisividad institucional y el silencio mediático favorecen esta penetración. La experiencia demuestra que la inacción siempre termina pagando un precio elevado.
El partido islamista Justicia y Desarrollo representa un paso más en la estrategia de influencia marroquí dentro de España. Ignorar esta realidad solo acelera su avance.
La defensa de la nación no admite ambigüedades. O se protege ahora, o se lamenta después.




