Señor,
Sobre su charla navideña he escrito este comentario en X: “El rey iba a incluir: un cariñoso saludo para mi padre, que está en Dubai por motivos personales depués de habernos traído tanta democracia, Europa y diálogo como disfrutamos, solo estropeado por los populismos y esas cosas“. Espero que no se interprete como simple burla. Por casualidad, su discurso ha coincidido con las memorias de su padre Juan Carlos, cuyo contenido político-histórico es esencialmente el mismo de su discurso: democracia, Europa, unidad, diálogo, prosperidad etc., que su padre se atribuye un tanto pretenciosamente, al paso que, como usted, descalifica implícitamente la época anterior, sin la cual ni su padre ni usted habrían sido monarcas.
Observe la profunda y perversa ironía de la historia: su padre, a quien, según versión oficial y parcial aunque no totalmente distorsionada, se deben esas maravillas que usted pondera, ha sido desterrado por usted. ¿No retrata ese acto decisivo la quiebra de un régimen convertido en una farsa grotesca con ciertos rasgos trágicos? El retrato se hace aún más claro al considerar que usted no ha obrado por propia iniciativa, sino por presión de un personaje con falso doctorado, con una carrera política relacionada con el negocio de la prostitución homosexual, promotor de una corrupción masiva y que ataca todas las normas democráticas y la propia continuidad de España como nación. Un sujeto a quien ha firmado usted una ley golpista que prácticamente finiquita el régimen del 78.
Su pequeño discurso deja la fuerte impresión de que usted se identifica con tal individuo, puesto que en otra comparecencia navideña, con otro partido en el poder, usted clamó enérgicamente contra la corrupción y abogó por una regeneración política. Ahora ha cambiado de tono: ¿es que ha llegado ya la regeneración y se ha acabado la corrupción de la mano de ese “doctor”?
Conociendo todo eso, no es sorprendente que usted haya peregrinado a Mauthausen a condenar los crímenes totalitarios, iniciativa que ha partido sin duda del sujeto que hoy desgobierna al país. Si tanto interés tiene usted en ese asunto, ¿por qué ha ido tan lejos? ¿No tiene usted aquí al lado otra manifestación de monstruoso crimen totalitario en Paracuellos del Jarama? ¿Un crimen, como muchos otros, perpetrado por el partido del sujeto que le ha empujado a “lucirse” en Mauthausen?
Usted ha invocado a Europa y sus “valores”. Hoy los valores de la Unión Europea incluyen la promoción de una inmigración masiva que tiende a desfigurar la cultura de Europa, en particular de una agresiva invasión islámica que no cesa de cometer matanzas genocidas de cristianos en África y Oriente Próximo, y trata de imponer sus leyes en nuestros países. De especial peligro para España por la proximidad de un país musulmán que aspira sin disimulo a invadir ciudades e incluso regiones de España. ¿No merecerían estos “valores” y el anticristianismo rampante de la UE alguna alusión de su parte? Llama la atención que en el decorado de sus palabras el portal de Belén haya quedado casi invisible, lo que obliga a preguntarse si comparte usted esos nuevos valores europeos, como el “doctor” relacionado con las saunas.
Hay además otros “valores” que las oligarquías de la UE vienen imponiendo sin haber sido nunca votados: la ideología lgtbi y woke, la “educación” sexual de la infancia, la destrucción del campo bajo una histeria climatomaníaca sin fundamento real, etc. Pero, más preocupante si cabe es otro “valor”: los planes para desatar una nueva gran guerra europea bajo supuestos completamente inventados. Por algunas alusiones, usted parece estar plenamente de acuerdo al igual que el “doctor”
Solo una consideración más: aunque su padre y usted traten de hacer olvidar el origen de la monarquía en la decisión de Franco, esta es la verdadera historia. Y quienes no la olvidan son gente como el citado doctor, que han hecho del antifranquismo el cimiento de sus políticas. Usted asistió impávido a la exhumación o profanación de la tumba de Franco, un ultraje realmente bestial a la historia y todo un programa de acción política: destruir la herencia del franquismo. Parte de la cual es la monarquía. Su padre y usted, cada uno a su modo, vienen descreditando la institución más que sus enemigos abiertos, y el mal mayor que pueden hacer es provocar una nueva república. Que no sería alarmante si no es porque los republicanos de hoy, empezando por el sujeto con el cual usted parece identificarse no difieren en nada de aquellos como los que el propio Azaña caracterizaba: gente “de codicia y botín sin ninguna idea alta”.
Usted debe reflexionar sobre estos asuntos, porque tiene ciertas obligaciones, y su responsabilidad histórica es muy grande.
Pío Moa | Historiador y escritor





4 comentarios en «Carta abierta a Felipe VI | Pío Moa»
le felicitó por esa carta abierta, pero se a quedado corto en esa misiva. yo hubiera añadido las palabras de su discurso de investidura, donde a quedado a la fecha de hoy mentiras inadmisible por un monarca! Veo con muchas tristeza lo pusilánime que a llegado nuestro rey.
El delincuente de Sánchez con su inteligencia ha sabido dominar TODAS las instituciones de nuestro gran pais y sobre todo el » rebaño» de ciudadanos españoles.
Ahora quien pone el cascabel al gato??
… la masonería va imponiendo su «ley», de manos del «monarca»
Mire donde mire, solo veo decadencia, cortedad de miras e hipocresía.
La monarquía es un fraude. La democracia no existe. La partidocracia es un cáncer.
Mi humilde, muy trabajadora y cristiana abuela antes de morir me contó con pelos y señales (y lágrimas en los ojos) la horrenda matanza y represión de muchos paisanos republicanos de su pueblo durante la posguerra, todos pacíficos, honestos y trabajadores, a manos de presuntos «cristianos» profranquistas, asunto del que no se atrevió a hablar en décadas. Mi abuelo nunca dijo nada, aunque intuyo que siendo de buen corazón también sufrió la misma angustia e impotencia de ver la iniquidad en su propio bando sin poder hacer ni decir nada, so pena de sufrir similares represalias.
Mi otro abuelo tuvo que servir en el ejército republicano por obligación, sin convicción política ni militar, saliendo con vida de milagro de un campo de trabajos forzados para prisioneros, que más bien era un campo de exterminio franquista.
La maldad no tiene fronteras políticas ni socio-económicas, a veces tampoco religiosas. Y enarbolar banderas o credos no hace mejor persona a nadie. Superar el egoísmo y seguir a Cristo sí. Al menos intentarlo con entrega y honestidad.
Deseo que el Salvador en su inminente vuelta nos encuentre trabajando seriamente en nuestra mejora como almas perdidas caminando a su encuentro. Porque esta vez viene con la espada por delante, para separar el grano de la paja.
E intuyo que si suficientes de nosotros hiciéramos un esfuerzo real y sostenido, las estructuras políticas y económicas cambiarían a mejor independientemente de que fueran monárquicas, republicanas, comunistas o incluso anárquicas. Aunque para llegar a ello primero necesitamos un poco de ayuda divina, puesto que la maldad se ha infiltrado en lo más alto del poder económico, que está manejando los hilos con gran astucia para perpetuarse a costa del 99,99% de la gente, a la que consideran poco más que carnaza desechable. Y el pueblo actúa como rebaño obediente, sin darse cuenta que está pastoreado por lobos insaciables.
Agradezco al autor por su visión crítica de la historia, habiendo contribuido a equilibrar el pensamiento de este ex-ateo, republicano y comunista liberal que se creía de izquierdas… Y que ahora solo es un humilde buscador de la verdad, desengañado de toda ideología y dogmatismo, admirador del Gran Guía y su mensaje, retomando su antigua fe.