La corrupción de Sánchez, Zelenski y Maduro marca un punto de ruptura política. Se convierte en una evidencia política que ya nadie oculta. Los tres presidentes están cercados por la corrupción y ya planean su huida.
El cerco judicial contra Pedro Sánchez se estrecha
En España, Pedro Sánchez encara una situación límite. Sus casos de corrupción se multiplican, su entorno mas próximo en la cárcel y la justicia avanza con rapidez.
Los hechos golpean con fuerza. Según la investigación, el presidente tiene cada vez más cerca su imputación. Dos secretarios de organización del PSOE, Cerdán y Ábalos en prisión. Su mujer Begoña y su hermano David ya afrontan un próximo juicio. El ministro filomasón Torres y la presidente del Congreso, Armengol, están a punto de ser imputados.
La situación evidencia un patrón claro. El poder socialista ha funcionado como un entramado corrupto.
La presión crece cada día. La sociedad percibe que el presidente intenta evitar la rendición de cuentas. Sin embargo, el cerco se cierra. En los pasillos del Congreso ya se comenta su posible huida hacia Santo Domingo. Una maniobra desesperada que no borrará las responsabilidades.
Ucrania explota: la corrupción envuelve a Zelenski
La corrupción no se limita a Sánchez y España. En Ucrania, Volodímir Zelenski vive su peor momento desde que llegó al poder. El relato heroico se derrumba. La realidad muestra otra historia.
La crisis estalla cuando agentes anticorrupción allanan la oficina de su jefe de gabinete y mano derecha. Andrii Yermak dimite de inmediato después del registro. La investigación señala, además, a su socio y amigo Timur Mindich, copropietario junto a Zelenski de la empresa de entretenimiento 95 Kvartal de cuando era actor, y a su socio Oleksandr Zukerman, ambos huidos del país, casualmente, pocas horas antes de que el Zelenski ordenara su captura.
El escándalo sacude al Gobierno. Además, dos ministros dimiten tras ser señalados por los organismos anticorrupción: Svitlana Grinchuk, ministra de Energía en funciones, y Herman Galushchenko. El esquema resulta evidente. Una red de intereses personales y corruptos ha operado mientras miles de ucranianos morían en el frente. ¿Es Zelenski el jefe de la mafia? Los datos apuntan a que sí.
Los indicios sitúan a Zelenski en un escenario muy similar al de Sánchez: una posible huida. Se habla incluso de Israel como destino. Una salida precipitada que confirma el miedo a asumir responsabilidades.
Maduro, señalado como líder del Cartel de los Soles
La corrupción de Sánchez y Zelenski alcanza su expresión más extrema en Venezuela. Nicolás Maduro ya no controla la situación. Estados Unidos ha designado organización terrorista al Cartel de los Soles, al que acusa de estar liderado por el propio presidente venezolano.
El deterioro diplomático avanza de forma imparable. El presidente Donald Trump ha anunciado una invasión terrestre inminente para combatir al narco. El régimen bolivariano se tambalea. La presión internacional confirma lo que millones de venezolanos han denunciado: un liderazgo criminal que ha utilizado el poder para enriquecerse y reprimir.
Maduro aparece como el responsable de cientos de asesinatos de opositores. Los informes de organizaciones internacionales y testimonios de exiliados señalan torturas, ejecuciones y persecuciones políticas. Su salida a Guinea ya se comenta en los círculos diplomáticos. Sin embargo, marcharse no basta. La justicia debe actuar.
Huir no es justicia: Sánchez, Zelenski y Maduro deben rendir cuentas
La corrupción de Sánchez, Zelenski y Maduro no puede terminar con una fuga estratégica. La huida no sirve. No limpia. No repara. No devuelve la dignidad n la justicia, e incluso la vida, a quienes han sufrido las consecuencias de sus decisiones.
¿Será suficiente la huida? No, ni mucho menos. Los tres no se pueden ir de «rositas» habiendo sido los jefes de la corrupción de sus gobiernos. Deben rendir cuentas ante la justicia. Deben ir a la cárcel. Si se van sin más sería que el sistema no funciona e indicativo de que está podrido.
Si estos presidentes escapan, el mensaje político será devastador. El próximo gobernante interpretará que también podrá robar, manipular, perseguir y enriquecerse sin consecuencias. Se crea un precedente mortal para cualquier sociedad.
España no puede cerrar la etapa de Sánchez con elecciones anticipadas o una moción de censura. El final lógico es la justicia y la prisión. Maduro debe responder por sus crímenes y por la represión sanguinaria. Zelenski debe responder por haber llevado a morir a miles de ucranianos mientras sus socios empresariales huían con dinero público.
La corrupción no puede quedar impune
La corrupción de Sánchez Zelenski y Maduro representa una amenaza directa contra la libertad, la justicia y la dignidad de los pueblos. Tres presidentes, tres gobiernos y un mismo patrón: el abuso de poder para el beneficio propio a costa de los ciudadanos.
La justicia debe actuar. Las naciones deben protegerse. La verdad debe imponerse. La corrupción no puede quedar impune.




