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Tras los 45 años de guerra fría, la implosión de la URSS dejó un mundo “unipolar”, con Usa como el gran mesías que por las buenas o las malas impulsaría a toda la humanidad a imitarle para alumbrar una era general de paz y prosperidad, la “pax democratica”. Hoy esas expectativas han entrado en una crisis terminal, que podría abocar a un holocausto nuclear y en todo caso cambiará el mundo, por lo que es hora de hacer un balance, aunque muchas de sus consecuencias estén por ver.
Un aspecto fácilmente observable de la “era unipolar”, con una sola superpotencia, son las guerras que, en nombre de la democracia y contra las tiranías, han dejado un reguero de estados fallidos, destrozados y empobrecidos, y ninguna democracia. Esta serie ha culminado en las guerras de Ucrania e Irán, imposibles de ganar de modo convencional para Usa, su especial aliada Israel y sus satélites de la UE. Y que están provocando una crisis económica en la propia Usa y la UE, también en otros muchos países, algo muy lejos de la augurada prosperidad.
Y esas guerras, desarrolladas sobre todo en el mundo islámico, han empujado hacia la UE oleadas de inmigración musulmana, inasimilable para la cultura occidental y la democracia, y que provocan choques de civilización, incertidumbre política y protestas próximas a guerra civil en las propias sociedades europeas. Además una potencia islámica que se suponía débil y fácilmente aplastable, ha resistido y contraatacado a Usa y a Israel, cambiando en profundidad el panorama político de Oriente Próximo, con efectos económicos sobre el resto del mundo.
Quizá más importante aún ha sido el surgimiento de China como superpotencia económica y militar capaz de rivalizar con Usa, que ya la ha declarado su enemigo más peligroso. Aunque China venga demostrando hasta ahora un expansionismo pacífico, frente a una agresividad belicosa occidental. También Rusia ha superado su catastrófica situación de los años 90, vuelve a ser una gran potencia y está desbaratando los planes de la OTAN y la UE de hacerla colapsar usando a Ucrania como ariete. Lo cual está llevando a la UE a una crisis en todos los planos, de la que piensa salir ampliando la guerra de Ucrania a todo el continente.
Otro efecto aún más decisivo de esta corta era unipolar: no solo no ha producido más prosperidad ni paz mundial, sino que está desmoronando el propio ideal de la democracia, en el que Usa y la UE basaban su superioridad moral y su derecho a imponer su “pax” al mundo. Tanto Usa como la UE tienden visiblemente a un creciente toralitarismo utilizando una tecnología que permite un control de las personas como no había conocido la humanidad. Por lo demás, el uso del ideal democrático como pretexto para contiendas puramente destructivas, y la podredumbre de gran parte de sus mal llamadas élites, reflejada en el caso Epstein y otros, colocan a Occidente en una posición moral comprometida.
El tremendo contraste entre las esperanzas o ilusiones causados por el fin de la guerra fría y la cruda realidad solo 35 años después, merece sin duda un análisis y meditación muy a fondo, en busca de posibles soluciones. He abordado algunas de estas cuestiones en mi reciente libro El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas y en noviembre saldrá otro estudio con cuatro ensayos: “La doble crisis de Occidente”, “El esperpento y la tragedia” (sobre la caída del régimen del 78); “La masonería y España”, y “Franco en la España de los años 40″.
Pío Moa | historiador y escritor
Tags: Geopolítica, Occidente, Hegemonía, Democracia, Crisis, Potencias, Guerra




