La izquierda ya tiene su víctima

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El manual de la agitación callejera: La izquierda convierte una tragedia en su nueva bandera electoral

La maquinaria de propaganda de la extrema izquierda española demuestra, una vez más, una absoluta falta de escrúpulos morales a la hora de instrumentalizar el dolor humano para sus propios fines partidistas. Los estrategas de la agitación callejera aplican con total frialdad las tácticas clásicas de la manipulación de masas, las cuales exigen la búsqueda inmediata, o la fabricación artificial, de un símbolo emocional que anule el debate racional en la sociedad. En esta ocasión, el PSOE y los sectores radicales comunista han fijado su atención sobre un drama humano con el único objetivo de construir un relato victimista, buscando blindar sus consignas ideológicas tras un escudo de sentimentalismo agresivo que impida cualquier tipo de réplica o cuestionamiento por parte de la ciudadanía.

Ya tienen su víctima de manual de terrorismo callejero

La extrema izquierda ya tiene su víctima. Es de manual del terrorismo callejero. Detrás de los alborotos callejeros hay que buscar, o crear, una víctima,, a ser posible mujer, embarazada o niño. Con ello, se crea la victimización, la heroína. El sentimentalismo y el relato hace el resto. Esta macabra estrategia busca criminalizar de antemano a cualquier disidente, bloqueando el juicio crítico de la población a través de la culpa colectiva. Los promotores de la crispación necesitan con urgencia un mártir secular para legitimar la violencia en las vías públicas y justificar una ofensiva política total, utilizando las emociones más primarias de la comunidad para sustituir la legalidad institucional por la ley de la masa enfurecida.

La metamorfosis de Mari Carmen: de pancarta a mártir del sanchismo

El proceso de deificación de este nuevo icono del socialismo y de la izquierda radical sigue un guion perfectamente planificado por sus terminales mediáticas y políticas. Con maricamen, primero hicieron de ella una bandera callejera. Sectores de la izquierda habían utilizado a una mujer anciana para hacer una campaña mediática, engañando y tergiversando la información deliberadamente. Ahora con su muerte, una heroína. Los que digan algo en contra serán cómplices de su «asesinato». Están utilizando su muerte para atacar a sus supuestos adversarios políticos. Pedro Sánchez, Irene Montero, Ione Belarra o Sarah Santaolalla ya están utilizando su muerte con mensajes a modo de maniobra política. Este descarado uso del luto ajeno retrata la bajeza moral de unos dirigentes que solo aprecian las vidas humanas cuando estas sirven para alimentar sus campañas de acoso contra la oposición.

Las obscenas declaraciones de los líderes de la izquierda radical

Las redes sociales de los principales rostros del bloque oficialista y sus socios parlamentarios se inundaron de mensajes incendiarios en pocas horas, confirmando la existencia de una consigna unificada para inflamar la calle. Los máximos representantes de la izquierda radical compitieron de inmediato por lanzar el titular más agresivo y demagógico, buscando capitalizar la tragedia con términos judiciales falsos. La exministra de Igualdad, la comunista Irene Montero, escribió: «No es una muerte, es un asesinato. Qué maldita rabia. Gracias por luchar, Mari Carmen».

Por su parte, la líder de Podemos, Ione Belarra, afirmó que: «Maricarmen no ha muerto, la han asesinado los buitres que querían quedarse con su casa, la justicia y las administraciones que lo permitieron».

Mientras tanto, el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, se limitó a un: «Qué hijos de puta».

Estas afirmaciones demuestran la estrategia de manipulación de un bloque político que sustituye los argumentos por el insulto burdo y la difamación institucional.

La hoja de ruta hacia la huelga general y el asalto al relato mediático

El objetivo final de esta operación de ingeniería social trasciende la mera declaración retórica en las redes de comunicación, apuntando directamente hacia una desestabilización planificada del orden público. Y las izquierdas se echarán a la calle con manifestaciones, barricadas, violencia (todo estará permitido ante un «asesinato»). El objetivo es tener una bandera radical y movilizadora hasta la huelga general con lo cual la calle y el relato estará ganado en los próximos 30 días. suficiente para cambiar el voto de cientos de miles de votos. Es lo que quería Sánchez, tener una bandera con heroína para la movilización. Ya la tiene. A partir de ahora, la agenda mediática la maneja Sánchez. La monopolización del debate público a través de una tragedia humana permite al Palacio de la Moncloa desviar la atención de sus propios escándalos de corrupción y de la nefasta situación económica que asfixia a las clases medias españolas.

El peligro de la pasividad ante la ofensiva de la propaganda oficial

Frente a este despliegue masivo de manipulación informativa, la oposición muestran una preocupante incapacidad de reacción que pone en riesgo el futuro político del país. O se activan o perderán de nuevo las elecciones. Son «pardillos de la política» que no saben cómo se las gasta la izquierda. La falta de contundencia a la hora de desmontar los embustes socialistas y la timidez al denunciar el uso partidista de los fallecidos concede una ventaja competitiva intolerable al bloque gubernamental. Si los partidos de la alternativa democrática continúan actuando con una ingenuidad pasiva y no exponen ante la opinión pública la absoluta hipocresía de Pedro Sánchez y sus aliados, permitirán que el relato de la extrema izquierda vuelva a alterar de forma artificial la voluntad soberana de los ciudadanos en las urnas.


Tags: Izquierda, Manipulación, Elecciones, Relato, Propaganda, Sanchismo, Radicalismo

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