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La ambición anexionista de Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla
El chantaje permanente de Rabat sobre la integridad territorial de España
La última provocación aérea en el norte de África confirma que la agresiva ambición anexionista de Marruecos no tiene límites ni respeta los canales diplomáticos habituales. El régimen alauita ya no camufla sus intenciones expansionistas bajo el manto de la cooperación bilateral, sino que ejecuta acciones de presión directa sobre el territorio nacional. El acoso sistemático contra las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla constituye el eje de una estrategia calculada para asfixiar nuestra soberanía e infundir temor en la población civil. Al emplear recursos tecnológicos militares en los límites fronterizos, el Gobierno marroquí vulnera la tranquilidad de nuestras fronteras históricas y somete al Estado español a un chantaje geopolítico permanente ante la incomprensible pasividad de la diplomacia gubernamental de Madrid.
Los incidentes graves en las pistas del aeropuerto civil melillense
La presencia de drones marroquíes junto a la frontera de Melilla ha provocado al menos dos incidentes durante los últimos días en las inmediaciones de la senda de aproximación del aeropuerto de la ciudad autónoma. Uno de ellos llegó a interferir en el aterrizaje de un vuelo comercial, obligando a alterar temporalmente su maniobra de llegada. Este comportamiento irresponsable puso en peligro directo la vida de decenas de pasajeros civiles que viajaban hacia el territorio soberano español. La Delegación del Gobierno en Melilla ha confirmado que España ha trasladado a Marruecos la petición de que ajuste la altura de vuelo de estos aparatos para evitar nuevas interferencias con la aviación comercial. Según la versión oficial, los drones permanecían en espacio aéreo marroquí y realizaban tareas de vigilancia fronteriza, una justificación burocrática que ignora la profunda hostilidad de estas maniobras nocturnas.
Dos incursiones peligrosas detectadas en menos de una semana
Los registros de las torres de control evidencian una escalada inaceptable en la frecuencia de estas operaciones opacas. El primero de los sucesos se habría producido durante la noche del 18 de septiembre, cuando se detectó un dron de grandes dimensiones muy próximo a la senda de aproximación de la pista 33 del aeropuerto. La impunidad de esta primera acción facilitó la ejecución de un segundo movimiento apenas unos días más tarde. El segundo episodio ocurrió la noche del martes 22 de septiembre. Un aparato volvió a ser detectado en la zona fronteriza mientras un vuelo comercial trataba de aterrizar en Melilla. La presencia del dron habría obligado a mantener durante cerca de una hora en vuelo a un avión de Iberia procedente de Málaga antes de poder completar la maniobra. La Guardia Civil confirmó la presencia del aparato y se dio aviso a la torre de control, mientras que AENA ha señalado que el incidente no provocó la suspensión de las operaciones del aeropuerto ni la cancelación de vuelos, aunque sí se produjo una demora en el aterrizaje.
Las sospechas de la Guardia Civil sobre la Gendarmería marroquí
El tipo de material utilizado desmiente por completo cualquier teoría sobre un uso civil o accidental de estas aeronaves. Fuentes de la Guardia Civil en Melilla consideran que el aparato podría corresponder a uno de los modelos de gran tamaño utilizados habitualmente por la Gendarmería marroquí para vigilar el perímetro fronterizo. Los agentes especializados centran sus sospechas en las características técnicas y operativas del despliegue alauita. La circunstancia que ha levantado las sospechas entre los agentes no sería tanto la utilización de drones —algo habitual en las labores de vigilancia fronteriza— como la altura a la que estaban operando. Estas fuentes aseguran que los aparatos habrían estado volando a una cota muy superior a la habitual y próxima a la utilizada por los aviones comerciales cuando atraviesan la zona fronteriza durante la aproximación al aeropuerto. No constaba un NOTAM, el aviso aeronáutico empleado para comunicar restricciones, peligros o actividades que puedan afectar a las operaciones aéreas, relacionado con esos vuelos. La Delegación del Gobierno ha rebajado, sin embargo, la interpretación política del incidente y sostiene que los aparatos estaban realizando labores de vigilancia para impedir posibles entradas irregulares desde Marruecos, dentro del dispositivo desplegado después de los llamamientos difundidos en redes sociales para organizar nuevos intentos de acceso a Ceuta y Melilla.
El despliegue de cazas F-16 marroquíes
Paralelamente, medios especializados han informado de la presencia de cazas F-16 marroquíes realizando maniobras desde el aeropuerto de Alhucemas, situado a unas decenas de kilómetros de Melilla, mientras España mantiene sus F-18 desplegados al otro lado del mar de Alborán. Los incidentes introducen así un nuevo elemento de fricción en una frontera especialmente sensible, aunque por el momento el Gobierno español encuadra oficialmente los drones dentro de las operaciones marroquíes de vigilancia fronteriza y ha limitado su respuesta a exigir que Rabat ajuste su altura para garantizar la seguridad de los vuelos civiles.
Tags: soberanía, fronteras, drones, ejército, marruecos, melilla, espacio





1 comentario en «No es solo Ceuta, Marruecos apunta también a Melilla: drones marroquíes ya vigilan la frontera»
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