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Durante décadas vivimos convencidos de que el mundo avanzaba en una dirección previsible: más globalización, más comercio, más crecimiento. Pero ese mundo está desapareciendo. La rivalidad entre Estados Unidos y China, el auge del proteccionismo, el endeudamiento récord, las crisis energéticas, las guerras y las disrupciones tecnológicas han puesto fin al orden económico que surgió tras la Segunda Guerra Mundial. Nos encontramos ante un cambio de era cuyas consecuencias afectarán a nuestras empresas, nuestros ahorros, nuestros empleos y nuestras decisiones cotidianas. En «El fin del mundo tal y como lo conocíamos», el economista y profesor universitario José Carlos Díez, recorre la historia de la economía global para explicar cómo hemos llegado hasta aquí y, sobre todo, qué puede ocurrir a partir de ahora.
Con claridad y un enfoque divulgativo, se analizan las grandes transformaciones que están redefiniendo el equilibrio mundial y ofrece las claves necesarias para comprender un entorno cada vez más incierto. Veamos algunos: en el caso de Estados Unidos, afirma que la economía política de Trump es muy básica, pero supone un cambio de paradigma económico global. Nadie puede respaldar la deuda pública de Estados Unidos, que supera los 37 billones de dólares, 150 veces más que la de Grecia en 2009. El problema es que el déficit público está próximo al 6 por ciento del PIB y suma 2 billones de dólares. O sea, sólo para financiar su déficit público, en un año tiene que emitir 10 veces más que toda la deuda pública que tenía Grecia en 2009. A eso hay que sumar la deuda histórica que vence, que en el caso americano es muy elevada, ya que emiten mucha deuda a corto plazo que tienen que renovar todos los años, y a eso hay que sumar los bonos de largo plazo que vencen y que también hay que renovar. Por eso, en su opinión, lo más peligroso de las ideas económicas sobre el dólar es que pueden provocar una crisis financiera mundial de alta magnitud.
En cuanto a China, explica que el mercado de capitales está infinitamente menos desarrollado, y el Estado lo sustituye financiando tanto con capital como con deuda directamente a las empresas o indirectamente a través del sistema bancario. Pekín puede repetir el caso japonés, seguir siendo una potencia industrial, pero sufrir una crisis de deflación de deuda y el pinchazo de su burbuja inmobiliaria puede ser una señal. En referencia a Europa, dice que sobran relatos y comunicación política y falta ejecución y cumplir los planes aprobados. Se rehuye entrar en los temas más delicados para mejorar la competitividad. El principal problema es el envejecimiento de la población, que aumenta significativamente el gasto en pensiones y sanidad. Al crecer la reacción contra la inmigración, surge una combinación terrible para la competitividad. En cuanto a la tecnología, no es que no haya ninguna empresa liderando el desarrollo de IA, sino que tiene una regulación que limita mucho más el uso de datos que sus competidores en Estados Unidos y en China, y no permite a las empresas europeas competir.
Sobre España, indica que necesita un plan adaptado a la teoría de la probabilidad: identificar las cosas que hacemos bien, que son muchas, y eliminar todas las barreras para que se desarrollen; y las que hacemos mal, cambiarlas urgentemente. «Y eso -señala- debe ser compatible con la ley de la termodinámica, cada español tiene su plan, pero genera desorden al resto y necesitamos un plan que maximice el orden de la mayoría y minimice el desorden generado al resto». Es necesario mayor nivel de consenso para reducir la deuda pública y evitar otra crisis fiscal, la principal lacra en nuestra historia. Eso exige cambios en el sistema público de pensiones, para adaptarlo actuarialmente al envejecimiento de la población, y exige contener el crecimiento del gasto. Y también para construir más viviendas, sobre todo de protección social a precios asequibles para familias vulnerables.
El autor es un analista económico reconocido de España. Fue Premio Bitácoras al mejor blog de Economía y actualmente es director de la cátedra Orfin de la Universidad de Alcalá, desde donde centra su trabajo en analizar y explicar los grandes cambios económicos que están transformando el mundo. Con esta obra, dividida en nueve capítulos, el lector comprenderá porqué entender el nuevo orden económico ya no es una cuestión reservada a expertos, sino que es una herramienta imprescindible para proteger nuestro futuro. Si es un empresario, le recomendaría que fuera directo al capítulo 9, que trata de dar respuesta a la pregunta de cómo puede adaptarse con éxito al nuevo orden mundial un inversor y un empresario.
(Gabriel Cortina)
Referencia:
El fin del mundo tal y como lo conocíamos
José Carlos Díez
Editorial Deusto
204 páginas
Tags: economía, crisis, deuda, globalización, geopolítica, finanzas, empresas




