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La ciudad autónoma de Ceuta padece una situación completamente explosiva que ha derivado en un estallido social sin ningún tipo de precedente en la historia reciente de la región. Miles de invasores marroquíes que protagonizaron el violento asalto fronterizo del pasado 30 de julio deambulan impunemente por las vías públicas de la localidad, perpetrando constantes actos de pillaje, violaciones y destrozos materiales. La gravedad de los acontecimientos alcanzó su punto crítico tras confirmarse una peligrosa emboscada criminal contra una patrulla militar del Ejército de Tierra. En medio de este escenario de caos e inseguridad ciudadana, diversos grupos violentos anarquistas intervienen de forma organizada para agravar el conflicto mediante la creación de las denominadas brigadas de apoyo mutuo.
Los colectivos de extrema izquierda utilizan sus plataformas de comunicación para propagar una burda mentira sobre una inexistente violencia de corte ideológico en las calles de la ciudad autónoma. A través de varios canales de la aplicación de mensajería Telegram, colectivos antisistema y agrupaciones antifascistas difunden consignas manipuladas con el único fin de criminalizar la legítima defensa de los vecinos.
Estos grupos radicales afirman textualmente en sus panfletos, que ha recogido El Confidencial Digital, que “las calles de Ceuta se han llenado de fascistas persiguiendo y apaleando a las personas migrantes que viven en la calle”. Este discurso subvierte por completo la realidad del territorio, puesto que oculta de manera cínica que los propios delincuentes ilegales marroquíes son quienes ejecutan robos, agresiones y violaciones contra la población ceutí de manera diaria.
La falsedad de los discursos radicales y la manipulación en redes sociales
Los agitadores radicales anarquista insisten en alimentar un relato victimista para justificar sus acciones de boicot en Ceuta. En sus mensajes propagandísticos, los organizadores alertan con falsedad de que “compañerxs en Ceuta alertan de la escalada de violencia de los últimos días”. Asimismo, los colectivos anarquistas añaden en sus canales de difusión que “el hostigamiento a las personas que están apoyando y solidarizándose con quienes viven la pobreza y el hambre, también va en aumento y están siendo amenazas y agredidas”. Mediante esta estrategia de desinformación, los ultras radicales antisistema pretenden blanquear su presencia sobre el terreno, proclamando abiertamente que “como anarquistas y antifascistas tenemos la responsabilidad de responder y plantar cara a la hegemonía europea”.
Con el pretexto de esta supuesta emergencia humanitaria, las cúpulas anarquistas impulsan con absoluta impunidad sus campañas logísticas para financiar y sostener la permanencia de la inmigración ilegal en el suelo nacional. Los cabecillas de la red realizan llamamientos públicos para acopiar grandes sumas de dinero en efectivo y suministros materiales con los que costear el traslado de sus activistas hacia el norte de África, insistiendo ante sus simpatizantes en que “estar presentes es imprescindible”. Esta peligrosa movilización cuenta además con el vergonzoso y explícito respaldo de organizaciones consolidadas como el sindicato Confederación General del Trabajo (CGT) y la Federación Anarquista, las cuales emplean la retórica clásica de la subversión callejera para reclutar voluntarios.
Las redes de financiación ilegal operadas desde centros de okupación
El sindicato CGT apoya activamente estas maniobras desestabilizadoras y anima formalmente a toda su afiliación a respaldar económicamente una iniciativa que define de manera textual como “una campaña de apoyo mutuo” en la totalidad del territorio nacional, cuyo objetivo consiste en “recaudar fondos y materiales destinados a las personas migrantes que se encuentran en Ceuta”. Un papel fundamental en las labores de coordinación y difusión de este operativo corresponde al grupo extremista autodenominado Horizontal. Coordinadora anarquista. Esta organización centraliza los esfuerzos logísticos para facilitar el desembarco de los radicales en la zona de conflicto.
Para dar soporte estructural a este movimiento ilícito, la coordinadora Horizontal utiliza una extensa red de puntos de recogida clandestinos distribuidos por toda la geografía española. La organización radical gestiona estos enclaves en lo que ellos denominan internamente “centros sociales okupados anarquistas”, instalaciones inmobiliarias usurpadas ilegalmente a sus legítimos dueños por facciones antisistema. La red incluye asambleas ultras y locales de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en provincias como Madrid, Sevilla, Badajoz, Ciudad Real, Salamanca, Zamora, Asturias y Murcia, sumando recientemente apoyos en Zaragoza, Cartagena y Cantabria. El grupo proporciona también cuentas bancarias específicas para eludir los controles financieros del Estado.
El acoso sistemático a los cuerpos de seguridad del Estado
La verdadera finalidad de estas brigadas extremistas va mucho más allá de la mera asistencia material a los asaltantes de la valla fronteriza. Los manuales internos de los activistas fijan un objetivo prioritario y beligerante contra las instituciones públicas españolas: “documentar la violencia policial en la calle”. Las brigadas pretenden promover y/o apoyar la violencia en Ceuta para después fiscalizar de manera agresiva las intervenciones operativas de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y del Ejército de Tierra en Ceuta, utilizando sus terminales telefónicos para entorpecer los arrestos, grabar a los funcionarios de paisano y orquestar posteriores denuncias falsas ante los tribunales de justicia.
Los anarquistas reclaman el envío urgente de teléfonos móviles en desuso para entregárselos de forma directa a los inmigrantes indocumentados, facilitando así su comunicación y su posterior dispersión en el territorio peninsular. Desde el Centro Social Anarquista La Xusticia, ubicado en la localidad asturiana de La Felguera, confirman el desplazamiento inmediato de sus militantes hacia la frontera para suministrar ropa, comida y acompañamiento legal a los invasores, reconociendo además su estrecha coordinación operativa con la organización transnacional No Name Kitchen.
Detenciones y vinculaciones con organizaciones bajo sospecha policial
La colaboración entre las brigadas anarquistas de la península y las organizaciones no gubernamentales que operan en Ceuta evidencia una preocupante red de complicidades. La Policía Nacional procedió recientemente a la detención de dos activistas extranjeros integrados en las filas de No Name Kitchen, concretamente un ciudadano de nacionalidad canadiense y otro de origen alemán. Las autoridades de las fuerzas de seguridad del Estado acusan formalmente a ambos detenidos de incitar de manera directa a los invasores ilegales a cometer agresiones físicas y ataques violentos contra los agentes de las patrullas policiales desplegadas en el perímetro fronterizo.
A pesar de la acción policial y de la creciente indignación de los ciudadanos de Ceuta, los canales del colectivo Horizontal y de plataformas afines como Sevilla Anticarcelaria y Anarquista intensifican sus presiones en las redes. Los anarquistas comunican a sus bases que “la situación continúa siendo complicada. Seguimos organizándonos y preparando nuevas brigadas para desplazarnos a Ceuta y reforzar las redes de apoyo que ya están funcionando sobre el terreno”..
El hostigamiento a la población local y las amenazas de la extrema izquierda
Los vecinos de Ceuta, asfixiados por la inseguridad y el pillaje, organizan manifestaciones legítimas para defenderse y desmantelar los asentamientos ilegales que destruyen la convivencia pacífica de los barrios. Frente al descontento popular, los extremistas anarquistas tildan de fascistas a los residentes locales y denuncian de forma victimista que “la tensión es insostenible” debido a la firme voluntad vecinal de “acabar y expulsar a quienes han cruzado a cualquier precio”. Los colectivos antisistema tergiversan la realidad de la crisis migratoria señalando de manera textual que “en Ceuta la situación es límite”, especificando que esto ocurre “no por la presencia de invasores marroquíes, si no por la presencia militar, policial y fascista que está haciendo de esa ciudad un lugar inhabitable lleno de violencia para lxs que menos tienen”.
Las agrupaciones de extrema izquierda desafían abiertamente las leyes del Estado español y anuncian la llegada inminente de nuevos contingentes de agitación civil y pertrechos de intendencia a la ciudad autónoma. Los cabecillas concluyen sus proclamas incitando a la radicalización de la juventud en las calles mediante mensajes explícitos: “Hoy sale para Ceuta todo lo recaudado de comida, ropa, productos de higiene. Si eres Antifa únete en esta lucha contra el odio”. Esta ofensiva pretende consolidar un frente de resistencia ultra que neutralice la soberanía nacional de las fronteras de España
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