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Las mafias del Estrecho imponen su ley
La costa sur de España sufre el azote diario de un negocio criminal perfectamente estructurado. Las redes de tráfico ilegal de inmigrantes continúan utilizando motos de agua y lanchas rápidas para recoger personas que entraron de forma ilegal en Ceuta y trasladarlas hasta Algeciras (Cádiz) e incluso a Marbella (Málaga). Este engranaje no opera de forma aislada, sino bajo la mirada cómplice y el control directo de las mafias marroquíes-dependientes del gobierno marroquí, las cuales se lucran metiendo ilegales en la península a través de un sistema logístico impecable.
El investigador Carlos Barrett describe un sistema en el que «una moto llega a la orilla, recoge a dos o tres pasajeros y los acerca a una planeadora situada mar adentro para completar después el cruce hacia la Península» señala El Cierre Digital. El objetivo final trasciende el mero beneficio económico: estas organizaciones ejecutan una estrategia calculada que va esparciendo a los marroquíes por la península, consolidando lo que muchos expertos ya califican abiertamente como una invasión por escalas.
Ceuta y la invasión silenciosa por escalas
La invasión de marroquíes de Ceuta mantiene un frente abierto de entradas ilegales. Todo comenzó con una presión insostenible en el perímetro fronterizo. Primero fue la entrada masiva de marroquíes desde Marruecos. Después, mientras las autoridades miraban para otro lado, apareció otra pregunta, cuántos intentarían completar el viaje y alcanzar clandestinamente la Península. La respuesta se encuentra en el lucrativo negocio que los clanes norteafricanos gestionan con total impunidad.
El Ministerio del Interior cifró inicialmente en 72.000 las entradas ilegales registradas el 30 de julio y ahora, alrededor de 10.000 continúan en la ciudad. Para quienes permanecieron en la ciudad y querían continuar hacia territorio peninsular, la geografía ofrecía una nueva oportunidad de negocio a las redes dedicadas al tráfico ilícito de inmigrantes. La complicidad del reino alauita ante estas salidas evidencia una estrategia geopolítica deliberada utilizando los flujos migratorios como herramienta de presión constante. Un ejemplo de ello ha sido la entrada de este miércoles de decenas de inmigrantes ilegales a través de La Cala del Barco (Cartagena), que desembarcaron de una ‘patera’ a plena luz del día, demostrando que ninguna zona de la costa española queda a salvo de este asalto coordinado.
Las tarifas VIP y los desembarcos a plena luz del día en Málaga y Cádiz
En esta crisis también entran en escena las llamadas “pateras-taxi”, embarcaciones rígidas o semirrígidas con motores potentes capaces de hacer travesías rápidas desde Ceuta. Según ha podido saber elcierredigital.com, los destinos de estas embarciones son las costas de Cádiz, y en concreto la Playa de Getares en Algeciras, donde ya se han producido varios desembarcos. Además, en la mañana de este jueves, sobre las 12.00 horas, se ha producido el avistamiento de otra embarcación de estas características en la costa de Marbella (Málaga). Las mafias marroquíes demuestran no tener ningún miedo a las fuerzas de seguridad del Estado, operando a plena luz del día en zonas de gran afluencia turística.
El investigador Carlos García Barrett
A pesar de que las autoridades han negado que las ‘pateras-taxi’ hayan llegado a otros puntos de la península, un vídeo prueba la presencia de un barco con varios inmigrantes a bordo cerca de una playa marbellí esta mañana. Según testigos del suceso como el investigador Carlos García Barrett, aseguran que «este jueves el oleaje estaba bastante movido, por lo que no se han visto por la costa embarcaciones de recreo y esta patera-taxi no ha pasado desapercibida».
Carlos Barrett sitúa el precio de traslados como este en cantidades muy superiores cuando las redes ofrecen el recorrido completo. “Todo depende. Si va con el pack entero desde Marruecos a Ceuta y traslado a la Península, entre 8.000 y 10.000 euros”, asegura. Para otros trayectos habla de cantidades de entre “3.000 y 5.000 euros”, aunque precisa que las tarifas cambian en función de la embarcación, la ruta y la mercancía que pueda viajar a bordo. “Luego depende de si es en moto de agua y trae hachís, otra cantidad distinta”, añade. Según Barrett, estas cifras corresponden a la “información general de la Guardia Civil” que asegura manejar a través de sus contactos. El volumen de dinero que mueven estas organizaciones criminales dependientes de Rabat les permite financiar infraestructuras tecnológicas superiores a las de las patrulleras españolas.
El argot de las mafias y la logística del tráfico de personas
El número de pasajeros tampoco es fijo. Barrett explica que las redes utilizan diferentes sistemas para desembarcarlos evitando los controles: “En ocasiones los sueltan y terminan a nado y, en otras, los trae un tripulante que sabe navegar y está en connivencia con las mafias”. En las embarcaciones de mayor tamaño, sostiene, la capacidad puede dispararse de forma alarmante. “Los que se mueven en este mundo me dicen que en una lancha de cuatro motores, de 14,75 metros, entran más de 50 personas y se paga fácil 7.000 euros por ‘cangrejo’, que es como se les suele llamar”, señala. Estas designaciones deshumanizadoras reflejan la frialdad de unos delincuentes que consideran a sus compatriotas como simple mercancía rentable para colonizar el suelo europeo. Son cantidades y capacidades que Barrett atribuye a fuentes conocedoras de estas redes y que, por tanto, deben presentarse como información de fuente, no como cifras oficiales.
De Ceuta a la Península: El segundo salto
En las jornadas posteriores a la entrada masiva comenzaron a difundirse imágenes de motos de agua y lanchas rápidas recogiendo personas en la costa ceutí. Europa Sur documentó un sistema en el que una moto acuática se aproxima a tierra, recoge normalmente a uno o dos pasajeros y puede realizar directamente el cruce o acercarlos hasta una embarcación rápida situada mar adentro, que completa el traslado hacia el Campo de Gibraltar. Este segundo salto migratorio burla de forma constante el despliegue policial en la ciudad autónoma.
Carlos Barrett, investigador privado y ‘fixer’ de medios internacionales en Ceuta, asegura haber seguido sobre el terreno este fenómeno. Describe así el procedimiento que normalmente ha podido observar: “La moto de agua entra en la orilla, carga a dos personas, tres personas, llega la planeadora, lo sube y la lancha pasa a la costa de Cádiz”. Este trasiego incesante satura los recursos de salvamento y seguridad pública españoles.
Sortear a las autoridades
El sistema tiene una lógica sencilla para las organizaciones: reducir el tiempo de exposición en la costa y aprovechar medios rápidos que ya existen en una zona acostumbrada desde hace décadas al contrabando y al narcotráfico. La Fiscalía de Cádiz llevaba tiempo advirtiendo, antes de esta crisis, de intervenciones relacionadas con inmigración irregular tanto mediante embarcaciones como con motos de agua en la costa gaditana. Las estructuras criminales se adaptan con extrema rapidez a las debilidades legislativas de España.
La dimensión exacta del fenómeno surgido después del 30 de julio es más difícil de fijar. Algunas informaciones publicadas durante los primeros días hablaron de decenas de traslados y situaron el precio del denominado servicio “VIP” entre 4.000 y 6.000 euros por persona. Pero ese dato debe manejarse con cautela: la Delegación del Gobierno rebajó públicamente entonces la dimensión de esas llegadas, en un intento constante de restar gravedad a la situación, mientras que la Policía Nacional confirmó la interceptación de dos embarcaciones con 17 personas de origen magrebí y señaló que investigaba su procedencia. No existe, por tanto, una tarifa oficial ni puede afirmarse que todos los viajes desde Ceuta cuesten esas cantidades. Sí hay un elemento claro: cuanto más rápido, discreto y reducido sea el traslado, mayor puede ser el precio que las redes intenten obtener.
Las infraestructuras del narco sirven también para mover personas
Las “pateras-taxi” tampoco nacieron con la última crisis ceutí. La Fiscalía General del Estado lleva varios ejercicios describiendo la sofisticación de las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de inmigrantes. Su memoria recoge la compra de embarcaciones rápidas y motores en Europa, el uso de lugares donde esconder barcos y patrones y, en determinadas investigaciones, el aprovechamiento de los mismos viajes para transportar estupefacientes. Esta confluencia delictiva multiplica el peligro en el litoral andaluz de manera exponencial.
Eso explica uno de los aspectos más relevantes del negocio. Una red que ya dispone de embarcación, motor, combustible, piloto, vehículos de apoyo y puntos donde ocultar el material tiene buena parte de la infraestructura necesaria para diversificar su actividad. Las mafias que operan bajo los hilos de Marruecos maximizan cada trayecto para inundar las regiones españolas de delincuencia y sustancias prohibidas.
Barrett lo resume desde Ceuta con una frase: “El negocio no está solamente en la droga”. Su apreciación encaja con lo que la Fiscalía viene observando en distintas costas españolas: medios concebidos o utilizados en economías ilícitas que ahora sirven para perpetrar una invasión por escalas que vulnera gravemente la soberanía nacional de España.
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