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Una crítica radical al PIB como medida de valor social
Emma Holten leyó un artículo que afirmaba que las mujeres representan un déficit neto para la sociedad porque drenan las arcas públicas al dar a luz o trabajar a tiempo parcial, y que la economía sería más próspera si se asemejaran a los hombres ya que dedican demasiado tiempo a los demás. Y esto, paradójicamente, en un contexto de crisis global de los cuidados en el que el deterioro de las relaciones sociales, el agotamiento y la falta de tiempo se han convertido en la norma. Su respuesta fulminante es este ingenioso ensayo.
El origen de «Déficit» y la perspectiva femenina
«Déficit» es un inusual y ameno ensayo que, desde una perspectiva femenina, cuestiona el pensamiento económico actual para poner los cuidados y la calidad de vida de todos en el centro. En sus páginas reexamina la historia económica para situar en el centro las experiencias de las mujeres. Explica cómo hemos llegado hasta aquí y el modo en que ciertas premisas erróneas acabaron formando parte de esta disciplina, y revela las fisuras de los modelos económicos que impulsan las políticas gubernamentales y que están causando profundos daños sociales que nos perjudican a todos.
La economía como el lenguaje del poder
Al parecer, siguiendo con la tesis inicial, el trabajo que desempeñaban las mujeres no generaba un valor significativo, cosa que le sorprendió, pues estando hospitalizada, fueron las del servicio de salud quienes le habían salvado la vida. Empezó a preguntarse cómo se determinaba el valor en la sociedad. Solo se podía acudir a un lugar: la ciencia económica. La economía es la lengua materna de la política, es el lenguaje del poder. Ningún otro tipo de pensamiento logra ni de lejos la influencia que ejercen las herramientas de la economía. Aquello que nos podemos «permitir» se identifica con lo que es «posible». Incluso no es infrecuente que nos refiramos a la sociedad como «la economía».
El espejismo de las decisiones macroeconómicas
Igual que los titulares sobre la carga que suponen las mujeres, la charla económica se presenta a menudo como si fuera algo muy sencillo. «Creo que muchos de nosotros -afirma Holten- nos imaginamos que en algún sitio hay una oficina con gente capaz de contestar sin dificultad con un sí o un no a cuestiones como si podemos permitirnos construir más hospitales o tener más tiempo libre. No es de extrañar que pensemos así».
La trampa del PIB frente al bienestar real
El argumento oficial es que las mujeres aportan menos impuestos directos debido a las bajas de maternidad, la reducción de jornadas y salarios más bajos, implica que el sistema computa el gasto en sanidad, guarderías y bajas como una pérdida de dinero, en lugar de una inversión en capital humano. El resultado es un efecto invisible: si un padre cuida a su hijo, el PIB es cero. Si paga a una guardería, el PIB sube. El bienestar real no cambia, pero el indicador sí.
Invisibilidad del trabajo de reproducción y cuidados
En definitiva, demuestra cómo la teoría económica moderna invisibiliza el trabajo de reproducción y cuidados que sostiene al mundo. La obra es una crítica radical al Producto Interior Bruto (PIB) como medida de valor, argumentando que el sistema económico actual trata la supervivencia humana como un coste y no como la base de la riqueza.
Déficit
Emma Holten
Editorial Seix Barral
Colección «Los Tres Mundos»
308 páginas
TAGS: PIB, Economía, Cuidados, Mujeres, Valor, Ensayo, Sociedad




