¡Santiago, y limpia España! | Juan Hernández Hortigüela

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          Dentro de pocos días, el 25 de julio de 2026, se celebrará día festivo laboral solamente en algunas Comunidades españolas.

          La caída del régimen de Francisco Franco produjo la anulación, casi inmediata, de algunos días, oficialmente festivos laborales, por motivos políticos o religiosos. Tales, entre otros, el 18 de Julio (Día de Exaltación del Trabajo y el Alzamiento Nacional) y el 19 de marzo (Día del Pueblo Trabajador o San José Artesano), que fue sustituto del primero de mayo.

          En el año 1937, en plena Guerra Civil, el General Francisco Franco declaró Fiesta Nacional en honor del Patrón de España, el día 25 de julio. Esta fiesta, laboral a todos los efectos, se mantuvo en España hasta la entrada del PSOE en el gobierno de España. En efecto, a partir del año 1989, dejó de ser obligatoria la fiesta laboral, para ser optativa en las Comunidades: Desde entonces, desaparecido el patronazgo del bueno del Señor Santiago, este antiguo festivo laboral se convirtió en un marasmo de decisiones comunitarias; ahora se soslaya o cuestiona su religiosidad, y solamente es utilizado ese día, 25 de julio, a conveniencia política, laboral o caprichosa de los políticos de turno.

          Lo que pocos españoles conocen, es que la consideración de Patrón Oficial de España se debe a la decisión del Papa Urbano VIII, en el año 1630, siendo ratificado por el rey de España, Felipe IV, en el año 1643. Es decir, una vez más, parece  normal que las decisiones de los políticos se hagan con las tripas llenas, en lugar de conocer y respetar la extraordinaria Historia de España, antes de hacer el ridículo oficial.

          Pero volvamos a la Historia, para honrar al defenestrado Señor Santiago. Al parecer, según la leyenda de la Historia, Santiago Apóstol se apareció a los soldados españoles del rey Ramiro I de Asturias, montado sobre un caballo blanco, para ayudarles a  ganar la batalla, que entonces se las tenían tiesas, con el moro Abderramán, durante la famosa Batalla de Clavijo, allá por el siglo IX…Como la batalla se ganó, se vinculó la aparición de Santiago Apóstol con una frase, que se ha hecho famosa en nuestra Historia, cuando los soldados españoles entraban en combate, como grito de guerra: ¡Santiago, y cierra, España!

          Todavía en la Historia Moderna, es frecuente que los cronistas de Indias, cuando nuestros descubridores y conquistadores entraban en la lucha contra el enemigo, citaban que los soldados gritaban esa famosa frase, o simplemente se profería el grito de ¡Santiago!…por simplificar.

          Pues este preámbulo histórico lo consideramos necesario para recordar a los españoles que se debe respetar la Historia en aquellos países que presumen ser dignos de ella.

          Hoy, no se vería mal por la mayoría de los españoles que pronunciasen ese sagrado e histórico grito, Santiago y cierra España, para reponer el patronazgo de España al Señor Santiago, aunque solamente fuera por dignificar su figura por todos aquellos que, tan masivamente andan por su Camino, hasta la esplendorosa ciudad donde reposan sus restos, Santiago de Compostela. Me consta, por experiencia propia, que asistir a la Misa del Peregrino, que se celebra todos los días en su extraordinaria y única Catedral, la emoción que embarga los corazones de los peregrinos, llena el recinto de la extraordinaria Catedral de agradecimiento y oración al Señor Santiago, por la protección recibida hasta el final del arduo camino.

          Además de reconocer al Santo Santiago su debido patronazgo de los españoles, se podría invocar hoy el grito de, ¡Santiago y limpia España!, para que barriera de España las muchas artimañas, indecencias, mentiras, trampas, indignidades, corruptelas (a manos llenas) y traiciones a la Nación Española, que los políticos se empeñan en ensuciar la dignidad de nuestra Nación, de nuestra Historia, y la de los propios españoles.

          Y, de paso, por pedir que no quede nada libre, rogaremos al Señor Santiago que, para anular los fétidos olores que invade la política española, utilice el precioso botafumeiro de la Catedral, que muy a mano lo tiene…oiga usted.

Los Arenales, ¡Santiago!, a 12 de julio de 2026

Juan Hernández Hortigüela | Historiador y escritor 


TAGS: Santiago Apostol, historia, España, política, tradición, Galicia

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