Alarma nacional en Ceuta: la infiltración yihadista amenaza con reactivar el terrorismo islámico

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El flanco sur de España padece una agresión constante que fractura de forma alarmante los cimientos de la seguridad interior. La pasividad institucional y la flagrante falta de control en los límites fronterizos exponen al país a un peligro sin precedentes en las últimas décadas. La entrada descontrolada de miles de personas procedentes de Marruecos satura los recursos estatales y desborda los mecanismos de identificación policial. Expertos en la lucha antiterrorista y analistas de inteligencia expresan su extrema preocupación ante una crisis migratoria de Ceuta que ha resultado en la entrada de más de 70.000 inmigrantes marroquíes. Detrás de estas cifras desorbitadas se esconde una realidad sombría y amenazante para la supervivencia de la seguridad nacional.

La infiltración de criminales expulsados entre los flujos masivos de población

Las redes delictivas transnacionales y las plataformas del radicalismo islámico conocen a la perfección las debilidades del sistema de defensa español. La avalancha de personas sirve como el escudo humano idóneo para camuflar perfiles altamente peligrosos que la justicia ya había apartado del suelo nacional en años anteriores. Según confirman fuentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional consultadas por elcierredigital.com, esta entrada masiva desde Marruecos a la Ciudad Autónoma ceutí «también ha sido aprovechada por delincuentes que se ocultan entre las personas que buscan refugio en España«. El desborde absoluto en las oficinas de asilo impide aplicar los protocolos rigurosos de control biométrico en el momento del acceso.

El peligro adquiere tintes dramáticos cuando se analiza la tipología de los sujetos que logran pisar el territorio europeo valiéndose del caos fronterizo. Tal y como explican, «hay registro de perfiles con pasado delictivo en la Unión Europea y España, que habían sido expulsados anteriormente por su vinculación con el yihadismo o por pertenencia a redes del narcotráfico». Estos individuos retornan con identidades falsas o aprovechando la imposibilidad material de tramitar miles de expedientes de forma simultánea.

Batalla desigual

Las fuerzas de seguridad del Estado libran una batalla desigual debido a las directrices políticas de contención pasiva, mientras que las fuentes antes mencionadas aclaran que «los datos concretos sobre los perfiles delictivos que han entrado en Ceuta no se han hecho oficiales y los distintos servicios de investigación policial estudian aún estos casos».

Se ha identificado a individuos con antecedentes penales en España y en la Unión Europea que podrían haber aprovechado la entrada masiva de inmigrantes. Estos criminales habían sido expulsados del país por delitos vinculados al ecosistema yihadista, como la captación, el adoctrinamiento, la difusión ideológica o la promoción, fases todas ellas tipificadas como delito en la legislación española

La recopilación de pruebas visuales constituye la única herramienta actual para catalogar el alcance de la amenaza. Las imágenes de estos inmigrantes fueron captadas tanto por las cámaras de seguridad instaladas en la frontera como por miembros de la Guardia Civil encubiertos. Los agentes del orden arriesgan su integridad física para recopilar material de valor logístico en condiciones operativas deplorables. Según las fuentes consultadas, «este agentes se encontraban vestidos de paisano, aunque portaban chalecos amarillos identificativos y utilizaban cámaras de alta resolución con visión nocturna. Con estos dispositivos registró en vídeo la totalidad del flujo de entrada y salida«.

Gracias a este esfuerzo técnico, varios testigos de los operativos policiales en Ceuta confirman que «se ha identificado a individuos con antecedentes penales en España y en la Unión Europea que podrían haber aprovechado la entrada masiva de inmigrantes. Estos criminales habían sido expulsados del país por delitos vinculados al ecosistema yihadista, como la captación, el adoctrinamiento, la difusión ideológica o la promoción, fases todas ellas tipificadas como delito en la legislación española«.

El polvorín latente del barrio de El Príncipe y el riesgo de las células durmientes

El destino de estos perfiles radicales dentro de la geografía ceutí no responde a la casualidad, sino a una planificación estratégica que busca conectar con los núcleos históricos del yihadismo terrorista islámico.La ‘avalancha’ inmigratoria producida el 30 de julio ha permitido la entrada de perfiles del yihadismo, enclaves históricamente ceutíes ligados al terrorismo islámico como el Barrio de El Príncipe podrían llegar a ser peligrosos a futuro. Fuentes cercanas a las fuerzas de seguridad ceutíes señalan en conversación con elcierredigital.com, que «este enclave sigue siendo a día de hoy un foco de radicalización islámica, compuesto por células terroristas ‘durmientes’ que pertenecieron al entorno yihadista». La confluencia de nuevos militantes adiestrados con estructuras locales latentes genera un escenario de alto riesgo terrorista.

La degradación social y el aislamiento de este sector urbano facilitan el asentamiento y la ocultación de los delincuentes retornados. A lo largo de las últimas décadas, El Príncipe ha sido un enclave donde se han concentrado un gran número de inmigrantes ilegales que «se han visto influenciados por la delincuencia juvenil y el crimen organizado vinculado al narcotráfico». Las dinámicas internas del barrio impiden la labor cotidiana de vigilancia, creando zonas de exclusión donde el Estado pierde su autoridad de manera fáctica.

El detective privado Carlos G. Barrett, que estuvo en las inmediaciones del barrio justo en los días en los que se produjo la ‘avalancha’ de inmigrantes, señala que «se trata de un lugar donde la Policía apenas suele entrar». Bajo esas circunstancias, el detective señala que «varios de los inmigrantes que lograron acceder a el barrio de El Príncipe fueron expulsados con violencia por los propios vecinos, algunos de ellos portando incluso armas».

Foco islamista

La mutación de las actividades delictivas locales hacia la financiación del integrismo acentúa el peligro para la península. En la actualidad, el principal problema del barrio de El Príncipe está vinculado a casos de narcotráfico. Sin embargo, entre 2013 y 2017 fue considerado el principal foco islamista radical de España y concentró numerosas operaciones policiales destinadas a desmantelar redes de captación y envío de combatientes hacia Siria e Irak.

Entre las actuaciones más relevantes destaca la detención, en 2013, de los líderes Karim Abdeselam Mohamed, conocido como ‘Marquitos’, e Ismael Abdellatif Al Lal, alias ‘Stifo’, considerados por la Justicia los máximos dirigentes de la red que enviaba combatientes suicidas desde Ceuta hacia Siria e Irak. Según fuentes de la investigación, la organización llegó a desplazar a seis yihadistas que provocaron centenares de víctimas. El temor de los especialistas radica en la reactivación de estos canales criminales, pues fuentes cercanas a las fuerzas de seguridad ceutíes prevén que «la entrada de nuevos integrantes vinculados al terrorismo islamista podría llegar a ‘despertar’ nuevamente estas redes yihadistas».

La guerra híbrida de Marruecos y el espionaje en territorio español

El desafío fronterizo supera la dimensión del drama migratorio y se consolida como una estrategia de presión geopolítica ejecutada de forma milimétrica por el gobierno de Marruecos. Además de la entrada de posibles miembros de organizaciones yihadistas, las mismas fuentes policiales consultadas han señalado que entre las personas que entraron en Ceuta, podrían haberse localizado a «supuestos agentes de los servicios secretos marroquíes mezclados entre la multitud». Esta infiltración gubernamental busca evaluar la vulnerabilidad y la capacidad de resistencia del Estado español ante agresiones no convencionales.

Superioridad de Marruecos

El análisis de los métodos utilizados por Marruecos evidencia una clara superioridad táctica basada en el uso de masas humanas como arma política. En este sentido, fuentes cercanas a los servicios de inteligencia españoles afirman que «estos agentes podrían entrar en Ceuta para ‘tantear’ o evaluar in situ la capacidad de respuesta, los tiempos de reacción y los límites operativos del Gobierno de España, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas». El Ejecutivo español ata de pies y manos a sus propios defensores, impidiendo el uso de la fuerza necesaria para repeler un asalto masivo que utiliza la vulnerabilidad de las leyes occidentales. «Estos ‘ataques’ por parte de Marruecos no son con un ejército, sino a través de grupos de civiles y desarmados. Ante esta estrategia, el Ejército español no puede hacer nada», afirman las fuentes consultadas.

La disparidad tecnológica y de capacidades operativas entre ambas agencias de inteligencia se acrecienta debido a las decisiones geopolíticas erróneas adoptadas en el gobierno de Sánchez. El servicio de inteligencia marroquí es uno de los más potentes a nivel internacional. «Con el ejemplo del caso Pegasus ya demostró su capacidad de espionaje y el daño que puede llegar a causar al Gobierno español», analizan los expertos con honda preocupación. Según estas fuentes, «parte de ese poder internacional se debe a su alianza con Israel». Esta conexión estratégica dota a Marruecos de herramientas de última generación imposibles de contrarrestar con los presupuestos y limitaciones actuales de la inteligencia española.


Tags: yihadismo, ceuta, terrorismo, fronteras, seguridad, inteligencia, marruecos

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