¿Y luego qué? | Paco Álvarez

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¡Qué vivan las cadenas! Cada vez que sale un político a hablar, es para decir que va a limitar más nuestra libertad… y hay gente que dice que muy bien… y ya da igual de qué partido sea el político de turno, entre ellos han entrado en una vorágine, en una insana competencia para ver quién dice la mayor estupidez. Es que no dan abasto oiga: -Que yo impongo toque de queda, -que yo cierro los bares, -que yo cierro los parques y la acera izquierda de las calles… Da igual. Al virus le da igual. Ninguna medida tomada desde julio, cuando nos obligaron – por nuestra salud y seguridad- a llevar mascarillas, digo bozales, ha servido de nada. Cada día, el virus campa a sus anchas. Ahora la ocurrencia del toque de queda, dicen que es para evitar que los jóvenes hagan botellones y fiestas.

A ver, los jóvenes son jóvenes. Prohibiendo cosas nunca se ha conseguido nada. Por ejemplo, está prohibido desde siempre que los menores de edad compren o consuman alcohol o tabaco, por ejemplo, pero cientos de miles de ellos, fuman y beben. Prohibiendo no se consigue, nunca se ha conseguido, evitar nada. Si fuera tan fácil, nadie consumiría, por ejemplo, drogas, ya que están prohibidas ¿no? Pues parece que los asesores de los políticos, no solo consumen, sino que se pasan fumando de lo prohibido, todo el día.

Lo único que consiguen todas estas medidas “cosméticas” es que los políticos salgan en la prensa, con este concurso de: “yo prohíbo esto” “y yo más” en el que los que perdemos, como siempre, somos nosotros. Con la excusa de “es por nuestra salud y seguridad” nos siguen recortando las alas, sin que la incidencia del virus baje ni un solo día. Eso sin entrar a valorar que se trata igual a una persona infectada que a una enferma, pero eso es otro tema. El caso es que por ejemplo, los quince días del Estado de Alarma en Madrid, no disminuyeron, sino al contrario, el número de casos, pero da igual, los hay que piden más. Más cadenas, por favor.

Lo del toque de queda, tiene guasa. Salvo que el virus comparta genoma con los fantasmas, brujas y vampiros, no hay ninguna explicación científica que indique que debemos estar en casita a las doce, como Cenicienta. Y no, no va a impedir fiestas de jóvenes, las va a incentivar, porque los jóvenes, socializan. Es lo que hacen. Yo me imagino que con 17 años me prohíben salir a partir de las doce, y es que me parto. Y no, lo siento, no vale implorar solidaridad, las hormonas están por encima del cerebro en ciertas edades. Enviando a la clandestinidad a la juventud, criminalizándoles, como criminalizaron a los madrileños, sólo conculcamos otra ocurrencia que no sirve para nada. Bueno, para una cosa sí, para que en las fiestas, que ahora durarán hasta después de las seis de la mañana, la música no esté tan alta, tal vez por miedo a la policía, que no tiene mejor cosa que hacer en vez de impedir delitos, que perseguir niños a ver si en sus casas son seis o siete los reunidos. En fin.

Pero la cosa no acaba con el toque de queda, en esta absurda partida de mus en la que envida uno y envida más el otro, no se sabe a dónde vamos a llegar. Bueno, si se sabe. Al confinamiento. De momento lo dicen con la boca pequeña, pero dales tiempo. Y lo peor es que dirán que es por nuestra culpa. La única culpa que tenemos nosotros, es la de tener políticos tan inanes, pero por lo demás, yo lo que le pido a la Administración, es que si me pongo malo, haya médicos, hospitales, rastreadores, para evitar la propagación y a la vez curarme, lo que no necesito, ya soy mayor, es que me digan lo que es bueno para el nene y lo que no y desde luego, les exijo que no me encierren como prueba definitiva de su incapacidad y mala gestión.

De todas formas, en este huracán de ideas en las que se siguen aplicando en nuestro moderno siglo medidas medievales, como el confinamiento, el problema, el grave problema sigue siendo que no hay nada previsto para después.

Aranda de Duero, por ejemplo, ya va por su tercer confinamiento. Hombre, si has hecho tres veces lo mismo y no funciona, puesto que pasado poco tiempo te ves obligado a repetirlo, ¿no habrá que pensar en hacer otra cosa?

O es que la idea es que desde aquí hasta el fin del mundo pasemos nueve meses encerrados y tres saliendo… supongo que saliendo a la calle a luchar por un trozo de pan, porque cada vez somos más pobres y enfermamos de más cosas, que el virus no es el único bicho que mata…

Y no, lo de encerrados hasta la vacuna no me vale, porque es mentira, porque no sabemos cuándo estará y porque el virus puede mutar y entonces qué…

El caso es que no hay nada previsto para después del encierro. No dan para más y si ese es el futuro que nos tiene pensado, que no cuenten con nosotros. Lo que tenemos que hacer es dejar de cambiar libertad real por hipotética salud y no dejar a los políticos que a cambio de un titular, nos arruinen, encierren y estabulen, como si fuéramos ganado. Habrá que levantarse, habrá que luchar contra el virus, contra la crisis y contra todas las enfermedades con todos nuestros medios, pero sin miedo.

Es lo que hay, es lo que nos ha tocado vivir y nada, repito nada, ni los tres meses de confinamiento anteriores han servido para salvarnos, ni otros tantos lograrán nada. Hay que proteger al que tenga peligro de enfermar, garantizar la mejor sanidad para curarle y seguir adelante, como siempre hemos hecho los españoles. Basta de meter la cabeza en el suelo como los avestruces, hay que salir, hay que vender, hay que hacer planes, recorrer nuestro bello país, ver a la familia, abrazar a los que queremos. Levantar el cierre, levantar España y nunca, nunca más, permitir que nadie limite nuestros derechos con excusas propagandísticas.

Mira, miedo, cómo nos levantamos.

Paco Álvarez | Escritor