Se extiende por toda España y se desarrollará entre el 26 y el 30 de enero
La rebelión del campo español vuelve a tomar las calles ante el abandono del sector agrario. Agricultores y ganaderos se movilizarán del 26 al 30 de enero contra Bruselas, la PAC y el acuerdo Mercosur.
El sector primario español vive una situación límite. La combinación de recortes, burocracia asfixiante y competencia desleal ha empujado al campo a una nueva oleada de protestas. La rebelión del campo español no surge por ideología, sino por supervivencia. De la suya y de la tuya.
Las políticas globalistas impulsadas desde la Unión Europea se diseñan lejos de la realidad rural. El resultado es un campo arruinado, sin relevo generacional y sometido a normas que otros países no cumplen.
Bruselas, la PAC y el acuerdo Mercosur: el origen del conflicto
El detonante inmediato de esta rebelión del campo español ha sido el avance del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Este pacto amenaza de forma directa a miles de explotaciones familiares.
Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay exportarán productos sin cumplir los estándares exigidos al agricultor europeo. Si a esto se une las preferencias de Bruselas al campo marroquí y argelino, la desigualdad resulta evidente. El campo español compite con reglas estrictas mientras Bruselas abre la puerta a productos sin control real.
Pedro Barato, presidente de Asaja, ha sido tajante. «Los avances con las cláusulas de salvaguardia están muy bien, pero son una filfa porque la UE no sabe lo que entra en sus fronteras. La Comisión reconoce que sólo el 0,0082% de los productos importados son inspeccionados. Si no controlan la cocaína que entra en la UE… ¿cómo van a saber el vacuno que viene de Mercosur?».
La rebelión del campo español también responde al rechazo del nuevo Marco Financiero Plurianual. El sector teme recortes directos en la PAC y una renacionalización que rompe la igualdad entre agricultores europeos. El nuevo modelo debilita al sector y aumenta la inseguridad jurídica.
España paga el precio de una política agraria ideológica y globalista
El Gobierno español ha respaldado el acuerdo con Mercosur pese al rechazo unánime del campo. Esta postura ha intensificado la rebelión del campo español, que se siente utilizado como moneda de cambio.
Miguel Padilla, secretario general de COAG, acusa a la Unión Europea de sacrificar la agricultura para beneficiar a otros sectores industriales. Alemania impulsa el acuerdo mientras el campo mediterráneo asume las pérdidas.
Padilla también recordó el precedente del acuerdo con Marruecos. Producciones como la judía verde han quedado arruinadas. El tomate cherry sigue el mismo camino.
La rebelión del campo español denuncia además la carga burocrática. Los agricultores pasan más tiempo rellenando formularios que trabajando la tierra. Bruselas legisla con criterios ideológicos, no productivos.
El Pacto Verde europeo se ha convertido en un castigo. Exige restricciones ambientales imposibles de asumir sin alternativas reales. El resultado es abandono de explotaciones y dependencia alimentaria del exterior.
Tractoradas del 26 al 30 de enero: una respuesta coordinada
Ante esta situación, Asaja, COAG y UPA han diseñado un calendario conjunto de movilizaciones. La rebelión del campo español se desarrollará entre el 26 y el 30 de enero.
El jueves 29 será la jornada central. Las protestas se adaptarán a las labores agrícolas para maximizar la participación. Las tractoradas podrían volver a colapsar carreteras, como ocurrió en 2024.
Las organizaciones agrarias han fijado cuatro denuncias clave:
- Reducción del presupuesto de la PAC
- Acuerdos comerciales injustos, especialmente Mercosur
- Exceso de burocracia y carga administrativa
- Elevados costes de producción que llevan a la quiebra
La rebelión del campo español es un grito de auxilio de quienes garantizan la soberanía alimentaria de España.
Defender el campo es defender la soberanía nacional
El campo español no pide privilegios. Exige justicia, control en fronteras y normas iguales para todos. La rebelión del campo español revela el fracaso de una Unión Europea que sacrifica al productor local subordinándose a intereses globalistas y de terceros países.
Defender al agricultor significa defender la familia rural, el territorio y la independencia alimentaria. Sin campo no hay nación fuerte ni libertad real. España no puede aceptar políticas que destruyen su base productiva mientras favorecen importaciones sin control.
La rebelión del campo español marca un punto de inflexión. O se corrige el rumbo o el campo desaparecerá.




