Pucherazo | Luis Losada Pescador

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La degeneración de la política era esto; o torpeza o añagaza

Cuando uno pensaba que había tocado fondo descubre que todavía se puede profundizar… El gobierno estaba atrapado entre la realidad y el sueño. Por una parte, Bruselas le exigía consenso social en materia laboral para librar los fondos. Por otra parte, soñaban con derogar una reforma laboral que rebajaba -decían- los derechos laborales de los trabajadores. Incluso firmaron un compromiso de derogación con ERC y Bildu. Así que intentaron hacer círculos cuadrados…

Tras cerrar un acuerdo con sindicatos y empresarios convenientemente regados de dinero público, trataron de sumar a ERC y Bildu. Obviamente pincharon en hueso. ‘Los que están obligados al posibilismo son los partidos de gobierno, no nosotros’. Mientras tanto, Ciudadanos se ofreció gratis. “Virgencita que me quede como estoy”, dijo Edmundo Bal.

Pero necesitaban algo más. Presionaron al diputado escindido de Ciudadanos, Pablo Cabronero. Agua. Y a la desesperada, alcanzaron un acuerdo con UPN: tu me apoyas la reforma laboral y yo te enchufo 27 millones de euros en la alcaldía de Pamplona. Hecho.

Lo que no contaron fue con que los dos diputados de UPN, García Adanero y Sayas no estaban dispuestos a ofrecerle un flotador a Sánchez que -para mayor escarnio- gobierna gracias a los votos de los proetarras de Bildu. 

Tras conocerse su rechazo buscaron nuevamente una alternativa. Y la encontraron en el PP… Una de dos: o bien por torpeza o bien acuerdo. La torpeza es complicada porque exige no sólo equivocarse al votar, sino volverse a equivocar al confirmar la votación. Mucho. ¿No saben votar pero aspiran a gobernarnos? Más de 70.000€ nos cuesta el diputado que se equivoca al apretar el botón. ¡Menos mal que no tiene el botón nuclear en sus manos!

La alternativa es casi peor: se ofrecieron a realizar este ‘performance’ para que Bruselas siga aflojando la chequera. Quizás por eso el error se produce por un diputado mano derecha de Teodoro García Egea y padrino de una de las hijas de Pablo Casado, Alberto Casero. ¡Mucho!

El performance sería completo con un Casero quejándose, Cuca Gamarra protestando, Batet mintiendo y saltándose el reglamento de la cámara, un PP tachando el asunto de “cacicada” y un Casado anunciando recurso ante el Tribunal Constitucional.

Si todo lo ocurrido no es sino teatro del bipartidismo sería repugnante. Pero si simplemente fue un error de un diputado, es de esperar responsabilidad propia o depuración partidaria. ¿Se puede permitir el PP un error de este tipo en un momento tan clave?

La clave la tiene el mismo PP y el Tribunal Constitucional renovado por el PP. Veremos.

Luis Losada Pescador | Periodista