Las presiones a periodistas aumentan en España. No es un eslogan. Lo hemos experimentado directa o indirectamente. Así lo constata la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI), que alerta de acoso, inseguridad jurídica y restricciones que debilitan la libertad de información.
Las presiones a periodistas crecen en España
Las presiones a periodistas constituyen una realidad cada vez más visible en España. La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI), ha publicado su balance de 2025 con un mensaje de alarma.
El informe describe un escenario marcado por riesgos legales, hostigamiento y trabas institucionales. Estas condiciones dañan el ejercicio del periodismo, la libertad de prensa y reducen el espacio real para informar con libertad.
La PDLI denuncia un proceso de desgaste progresivo. Las presiones a periodistas generan miedo y autocensura cuando informar implica costes personales, profesionales o económicos. Según la plataforma, el problema se agrava por una combinación de factores. Destacan agresiones, inseguridad jurídica, falta de transparencia y reformas legales que crean incertidumbre.
Las presiones a periodistas aparecen en forma de ataques físicos y campañas de acoso digital. También surgen como amenazas legales que buscan silenciar voces críticas.
En una sociedad libre, el periodismo debe fiscalizar al poder. Cuando el periodista teme represalias, la democracia pierde calidad.
Acoso, amenazas y agresiones físicas
La PDLI detecta un aumento de las agresiones físicas y amenazas graves. Muchos profesionales sufren campañas de acoso en redes sociales por cubrir temas sensibles.
Las presiones a periodistas se intensifican en contextos de polarización política. La cobertura de manifestaciones ha generado amenazas de muerte e intimidaciones.
Estos ataques no proceden solo de particulares. Algunos responsables públicos también ejercen presión con declaraciones o gestos hostiles hacia la prensa.
El informe describe una atmósfera de inseguridad. Cuando un reportero duda antes de publicar, la información pierde su función social. Las presiones a periodistas buscan desalentar el contraste de versiones. Sin contraste, el ciudadano recibe una visión parcial de la realidad.
Restricciones institucionales y falta de transparencia
Las presiones a periodistas no solo vienen de la calle. También surgen desde las instituciones. La PDLI denuncia prácticas que dificultan el acceso a la información.
Las comparecencias oficiales sin turno de preguntas se han vuelto habituales o los intentos de expulsar a los periodistas incómodos de sus ruedas de prensa son evidentes. Estas fórmulas impiden preguntar y limitan el control al poder. El informe también señala retrasos reiterados en el acceso a información pública. Estos bloqueos impiden investigar y verificar datos.
La falta de reforma del régimen de secretos oficiales agrava el problema. España mantiene uno de los sistemas más restrictivos de Europa.
Las presiones a periodistas también adoptan forma de restricciones indirectas. Estas prácticas reducen el pluralismo informativo y la rendición de cuentas. Cuando el Estado no rinde cuentas, la corrupción y el abuso crecen. La prensa libre actúa como un freno esencial.
Reformas legales que inquietan al periodismo
El balance de la PDLI analiza proyectos legislativos que afectan a la libertad de prensa. Muchos generan preocupación por su impacto en el secreto profesional. Las presiones a periodistas aumentan cuando la ley no protege sus fuentes. Sin fuentes seguras, la investigación periodística se debilita.
La plataforma pide que la futura ley de información clasificada incluya plazos razonables. También reclama mecanismos de revisión independientes. Estas medidas permitirían liberar documentos con el paso del tiempo. También evitarían un uso arbitrario del secreto oficial.
Las presiones a periodistas también surgen cuando las autoridades controlan acreditaciones o sanciones. La PDLI pide límites claros a estas prácticas. El Parlamento debe garantizar acceso igualitario a los medios. La democracia exige transparencia y debate.
Entorno digital y nuevas formas de presión
La regulación del entorno digital también preocupa a la PDLI. Internet se ha convertido en un espacio clave para el periodismo. Las presiones a periodistas se trasladan a redes sociales mediante campañas coordinadas de señalamiento y difamación.
La plataforma pide que cualquier regulación respete la libertad de información y el control judicial. Sin estas garantías, la censura encubierta gana terreno.
La protección frente al acoso digital resulta esencial. Un periodista no debe enfrentar solo amenazas masivas por publicar una noticia.
Las presiones a periodistas en línea pueden arruinar reputaciones y carreras. El Estado debe actuar para proteger a quienes informan.
Las presiones a periodistas crecen en España y ponen en riesgo la libertad de información. El informe de la PDLI muestra un deterioro gradual pero constante.




