Menos libres | Paco Álvarez

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Hace meses, el pasado 10 de junio, todavía bajo Estado de Alarma, el ministro de Justicia dijo que estábamos en una “crisis constituyente”. Esta semana pasada el mismo ministro ha dicho (23/09/20) que próximamente “tramitará los indultos de los presos del proces”. Entre estas dos trágicas declaraciones, nos encontramos los españoles, a diferencia de los separatistas, menos libres. Y si, es verdad que estamos en una crisis, si no constituyente, si constitucional.

Unos nos mienten. Los otros, mientras esquivan los muertos y los arruinados, como si aquí no hubiera pasado nada, hablan de República. Están aprovechando la pandemia para medrar y atrincherarse en el poder. No lo ocultan, lo dicen claro. El vice del moño, esta semana, también el día 23, dijo refiriéndose al principal partido de la oposición que: “No volverán a formar parte del Consejo de Ministros de este país”. Lo podía haber dicho más alto, pero no más claro. Su vocación es perpetuarse en el gobierno, su deseo es que no haya –jamás- alternancia en el poder que él, a pesar de su peor resultado electoral de la Historia ha conseguido gracias a un PeSánchez necesitado de todo lo malo para poder seguir viajando en Falcon.

En la calle ¿vamos con mascarilla o con bozal? Nos confinan por barrios y por pueblos, mientras ellos juegan a la republiqueta después de sentarse sobre más de 50.000 muertos y con la mayor caída del PIB de la Historia reciente. Se pelean por ver cómo acaban con nuestra democracia, no por terminar con la pandemia o sus secuelas. Los ataques al Rey por hablar con el presidente del Poder Judicial, son sólo parte de su juego. Nos están, poco a poco, haciendo menos libres. Somos como cangrejos en una olla, van calentando poco a poco el agua y mientras creemos que estamos nadando, nos están cociendo a fuego lento. O despertamos pronto y saltamos fuera del agua, o …

Con la inestimable ayuda de Bildu, ERC, los okupas y cualquier otro grupo sedicioso o post-terrorista, están consiguiendo poco a poco que seamos menos libres. Han cambiado la cúpula de la Guardia Civil, la Fiscalía General del Estado, tienen a la mayoría de la prensa en un puño, copan la Abogacía del Estado, hacen la oposición a la oposición, atacan al Rey, meten miedo a la población pidiendo que Madrid se cierre… si consiguen que finalmente se negocie entre ellos y el PP la renovación del Consejo general del poder Judicial, ya podemos darnos por j…didos. No hay nada más entre estos titiriteros y el poder absoluto. Tres años de este gobierno y cuando lleguen otras elecciones seremos más pobres que los venezolanos o los cubanos.

Se puede ser republicano. Nuestra generosa Constitución permite hasta partidos políticos que vayan contra ella, pero no se puede ser republicano y estar cobrando un sueldo por ocupar un cargo principal en el gobierno de Su Majestad. Si se tiene la más mínima ética, y ya que para ostentar el cargo ha jurado lealtad a la Corona y a la Constitución por su conciencia y honor (Ay, si tuvieran alguna de estas cosas), uno debería dimitir por coherencia y desde la oposición, luchar por sus ideas e intentar ser elegido defendiéndolas.

Del mismo modo no se puede llamar terrorista por ejemplo a: Felipe Gonzalez, Rodrigo Rato, Amancio Ortega, etc. y luego quejarte de que a tu padre, que militó en la organización terrorista FRAP, le llamen terrorista. Tampoco puede decirse que: “hay que normalizar el insulto” (09/07/2020) y luego quejarte de que te insulten en cualquier sitio, por ejemplo, en Asturias. Un poco, aunque sea sólo un poco de coherencia, sería de agradecer para que no se le vea tanto el plumero de micro-dictador, al señor del moño. No se puede estar en misa y repicando. Galapagar está a muchos kilómetros de Vallecas. No se puede tener el corazón en un sitio y la cartera en otro.

La mujer del Vice sale en el Vanity Fair, que debe ser un periódico “del Pueblo”, a Rufían y Monedero, cada quien por su lado, se les ve comiendo en restaurantes de lujo de más de 120 € el cubierto, pero todos estos “ Héroes proletarios” van promoviendo mientras tanto manifas contra el gobierno del PP en Madrid, hablando todo el rato de Franco, de la corrupción del PP…, de la plurinacionalidad, apoyando que no se considere delito la Okupación de viviendas ajenas… estamos en un escenario en el que mientras avance el otoño con su paro y su hambre, veremos como ellos siguen polarizando en dos grupos: los suyos y los fachas (es decir todos los demócratas que quedamos) a la población de nuestra pobre y querida España. Esto no va a mejor. No salimos más fuertes.

Desde el 2001, desde que cayeron las torres gemelas, hemos estado cambiando libertad por “supuesta” seguridad. Empezamos poniendo la pasta de dientes en bolsitas y descalzándonos para poder subir a un avión, pero eso no acabó con el terrorismo, todavía hay apuñalamientos en nuestras ciudades y si no hay más cosas, no es porque pasemos por un escáner en el aeropuerto, es porque nuestra policía funciona. Ahora con la pandemia, el poder utiliza el mismo resorte: Vuelve antes a casa, no vayas a los bares, no forméis grupos, no bailes en las bodas, circula con mascarilla… el poder cambia nuestras libertades por supuesta seguridad, pero los contagios siguen subiendo. Si vencemos a la pandemia, será porque hagamos otra cosa, no porque llevemos mascarilla. Curiosamente estas restricciones a nuestra libertad suceden en el país donde peor nos va con la pandemia. En otros países donde no tratan a su población como borregos, hay menos contagios, muchísimos menos.

Podrán taparnos la cara con la mascarilla, pero no podrán callarnos la boca. Tenemos más pronto que tarde que gritar a los cuatro vientos que somos libres. Tenemos que defender la libertad y la democracia para nuestros hijos. No podemos permitir que cuatro advenedizos, nos sigan haciendo cada vez más daño. Creo que es YA el momento. No podemos dejarles que nos hagan menos libres.

Paco Álvarez | Escritor