La pantomima de la reforma de la Reforma Laboral | Luis Antequera

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Pensarán Vds. que voy a hablarles del bochornoso espectáculo brindado por PSOE y PP en la reciente votación sobre la reforma de la Ley de Reforma Laboral, o sea, la reforma de la Reforma, con diputados que votan contrariamente a lo que tienen que votar, una presidente de la cámara sobre la que planea la sospecha de la prevaricación… en fin, el vodevil en el que se ha convertido, desde hace mucho tiempo ya, la política española…

Pero no, no voy a hablarles de eso… Voy a hablarles de la auténtica pantomima que se esconde bajo el espectáculo al que hemos asistido estos días, sin que ni siquiera nos hayamos percatado… ¿Se han dado Vds. cuenta de que la reforma de la Reforma ni siquiera es una reforma? Yo no voy a entrar en la cuestión de si la Reforma (la de Rajoy) fue buena o no, ni menos, si la reforma de la Reforma es mejor o tampoco. Yo sólo quiero señalar… ¡¡¡que no ha habido tal reforma!!! ¡¡¡Todo ha sido una pantomima!!! ¡¡¡La reforma de la Reforma no es una reforma!!!

La Reforma Laboral propuesta en su día por Rajoy es la única ley hecha por el PP que es intocable, o en otras palabras, que forma parte del ENTRAMADO GLOBALISTA QUE NO SE TOCA (así, con mayúsculas). Lo son muchas de las leyes hechas por el PSOE: todas las relacionadas con el aborto, la violencia “machista”, la destrucción de la familia, el cambio climático, la eutanasia, la memoria histórica, las leyes homosexualistas, las leyes discriminatorias contra el varón, y tantas y tantas otras, en las que al PP sólo cabe el rol de dotar presupuestariamente con generosidad una vez en el Gobierno, pero ni hablar de derogar… Y eso aunque, de acuerdo con el mismo rol asignado por el Big Brother, -mal traducido, por cierto, al español como “Gran Hermano”, cuando en realidad significa el “Hermano Mayor” – las haya tenido que votar en contra cuando estaba en la oposición.

La Reforma Laboral se hizo para reducir las indemnizaciones que, provenientes de las leyes franquistas de protección al trabajador, tenía que abonar la empresa cuando prescindía de uno. Y nada más. Lo demás, parole, parole, parole, palabrería engorrosa, infumable, incomprensible. Pues bien, esas indemnizaciones… ¡¡¡no se han tocado!!! ¡¡¡¡Permanecen idénticas a las que aprobó el PP!!! ¡¡¡La reforma no ha existido!!! ¡¡¡No ha habido reforma!!! ¡¡¡Es todo mentira!!! O, como dice aquél, “hemos reformado todo aquello que había que reformar para que no hubiera que reformar nada”.

Las cosas han funcionado de la siguiente manera: el Big Brother, viendo que la situación se ponía fea en España y que había demasiados votantes “rebeldes” que se quejaban de la famosa Reforma, dio permiso a todos los partidos títere del sistema para montar un nuevo show, cuanto más bochornoso mejor, y hacer creer así a los votantes que siguen siendo libres de votar y de elegir. “Podéis pelearos una semana entera, ¿ein?, pero que no me entere yo que se rompe algo!”.

Y ahí los tienes a los dos, encantados de que papá Big Brother les haya dado permiso para hacer lo único que saben hacer, pegarse, insultarse, enmerdarse en el barro más inmundo, disputándose el carguito y la prebenda, mientras fingen que piensan distinto, aunque ellos sepan muy bien que piensan igual; o mejor dicho, que no piensan; o mejor todavía, que piensan lo que el Big Brother les deja pensar. Tan contentos como niños en el cole, que se pelean en el patio, para subir luego a clase y hacer lo que les diga el profe.

Esta es la triste realidad española, y probablemente, la de muchos países más: lo llaman democracia, pero en realidad es un circo, un circo en la que está permitido pelearse, pero no pensar. ¿Para qué pensar, si ya piensa el Big Brother?

Que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.

     Luis Antequera| Escritor