Muchos obispos – no todos- de la jerarquía son tibios ante los poderes políticos. Se inclinan ante ellos y su actitud produce desafección y falta de credibilidad.
La tibieza y complicidad de Cobo ante la defensa del Valle de los Caído ha provocado indignación en los fieles.
La firma de Cobo en el Valle de los Caídos permitió al Gobierno de Sánchez legitimar la intervención de una basílica católica sin autorización pública del Vaticano.
Un documento secreto abre la puerta a la profanación
La firma de Cobo en el Valle de los Caídos aparece en dos copias selladas por el Ministerio de Presidencia y por la Secretaría del Arzobispado de Madrid y recogen tanto El Debate como Infovaticana. El documento lleva por título “Términos del acuerdo acerca de las intervenciones que recogerá la licitación del concurso internacional de ideas para la resignificación del Valle de Cuelgamuros”.
En ese texto, el cardenal José Cobo estampa su rúbrica junto al ministro filomasón Félix Bolaños. Con ese gesto, el Gobierno obtiene cobertura para intervenir un templo católico donde, por derecho canónico, solo la Santa Sede tiene potestad.
La firma de Cobos sirvió como aval político y jurídico para que Pedro Sánchez activara la llamada resignificación del recinto sagrado. De hecho, esta misma semana, Patrimonio Nacional pidió la licencia de obras al Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial. El Ejecutivo quiere abrir cuanto antes la llamada “grieta”.
Cobo negó lo que ya había firmado
La polémica estalla porque, días después de la firma de Cobo en el Valle de los Caídos, la Archidiócesis de Madrid publicó un comunicado donde afirmaba que no tenía jurisdicción sobre la basílica ni sobre la comunidad religiosa.
Cobo aseguró que su papel solo consistía en acompañar. Sin embargo, el documento firmado el 4 de marzo de 2025 demuestra lo contrario.
El acuerdo permite al Gobierno intervenir dentro de la basílica. Solo el altar y las bancadas adyacentes quedan reservados al culto. El resto del interior, como el atrio, el vestíbulo, la nave y la cúpula, pasa a considerarse espacio no litúrgico.
La firma de Cobo deja incluso sin protección a la Capilla del Santísimo.
Tres hipótesis y todas comprometen al cardenal
Tras revelarse la firma de Cobo en el Valle de los Caídos, los católicos se preguntan si el cardenal tenía autorización del Vaticano.
Existen tres posibilidades, tal como señala Libertad Digital:
- La primera sostiene que el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, le dio permiso y pudo habilitar a Cobo. Sin embargo, el cardenal nunca lo ha aclarado. No se ha publicado ningún documento que lo corrobore.
- La segunda indica que Cobo carecía de jurisdicción y firmó igualmente.
- La tercera apunta a que el Gobierno utilizó su firma como coartada para legitimar la profanación.
Ante ello, Cobo podría terminar ante un juez mediante una demanda de conciliación para que explique su actuación. Fuentes señalan que hay personas que están estudiando esta posibilidad.
El Gobierno ocultó el alcance real del acuerdo
Mientras la firma de Cobo en el Valle de los Caídos autorizaba intervenciones en el interior del templo, el Ejecutivo solo habló en público de actuaciones exteriores.
El 11 de diciembre, Iñaki Carnicero, secretario general de Agenda Urbana y amigo personal de Sánchez, presentó el proyecto ganador, llamado La Base y la Cruz.
Carnicero anunció una grieta que romperá la axialidad del conjunto y permitirá acceder al interior de la basílica. Esa afirmación contradice el acuerdo firmado por Cobo, que establecía un acceso independiente al espacio de culto. El Gobierno ocultó este cambio en todas sus comparecencias públicas.
La firma de Cobo permitió al Ejecutivo presentar una versión parcial de la intervención.
Tibieza y cobardía que provoca desafección
La firma de Cobo en el Valle de los Caídos ha generado una ruptura profunda entre muchos fieles y la jerarquía.
La tibieza y la cobardía del cardenal ante el poder político han provocado una desafección creciente. Cobo no defendió ni la cúpula, ni el atrio, ni la Capilla del Santísimo. Su actitud de clara complicidad ante la profanación del Valle de los Caídos confirma una línea de sometimiento al poder.
La firma de Cobo en el Valle de los Caídos entregó al Gobierno una coartada para profanar un lugar sagrado. La tibieza y cobardía, cuando no complicidad, del cardenal ha provocado el rechazo, la indignación, y la desafección con la jerarquía. Y esto es grave, muy grave.
