La inmensa mayoría de las encuestas responden a intereses subyacentes de los que las pagan. El sondeo de Hamalgama, «casualmente» refleja que el electorado del PSOE no identifica un relevo para Sánchez.
Las encuestas políticas sobre Pedro Sánchez no anuncian cambio real. Funcionan como zanahoria del sistema y sostienen su poder pese al desgaste del Gobierno.
Las encuestas son las zanahorias
Siempre ocurre lo mismo. Los partidos políticos colocan la zanahoria y muchos la siguen sin pensar. Esto ocurre con las encuestas que marcan el ritmo diario del debate político. Se analizan décimas, tendencias y titulares. Se llenan tertulias y columnas.
Las encuestas dicen lo que quieren quienes las pagan. Ya se sabe, quien paga manda. Esta regla se cumple también con los sondeos. Y las mayorías de las encuestas son encargadas directa o indirectamente por los partidos políticos. Las encuestas políticas no buscan informar. Pretenden condicionar expectativas y lanzar mensajes.
Encuestas políticas sobre Pedro Sánchez: el mensaje oculto
El último sondeo de Hamalgama Métrica para Vozpópuli ofrece un dato clave. El 79,2% de los votantes del PSOE no identifica un relevo creíble para Sánchez, o lo que es lo mismo, solo un 10,9% considera que los críticos podrían levantar un proyecto alternativo. Casi ocho de cada diez lo descartan sin matices.
Lo que señala el sondeo es que dentro del partido no se percibe liderazgo alternativo. No se ve estructura. Tampoco capacidad. Ese vacío sostiene a Sánchez. Fuera del PSOE, el debate existe. Dentro, nadie lo compra. Esta diferencia fija un reparto de fuerzas muy concreto..
La encuesta lanza un mensaje claro: hay Sánchez para rato.
El alivio en Ferraz y el voto fiel
¿Qué provocan estos datos? Pues en la sala de máquinas del PSOE, el dato se interpreta como alivio. Alivio porque Sánchez sigue como punto de cierre del sistema. Todo pasa por él. No existe PSOE más allá de su figura. La cifra del 79,2% cierra filas sin proclamas ni entusiasmo. No hay adhesión ni importa porque hay ausencia de alternativa. Ese matiz resulta clave para entender la situación real del partido.
Las encuestas políticas refuerzan este equilibrio artificial. Mantienen el control mientras dilatan cualquier solución. Con los críticos sin heredero reconocible, Sánchez domina el centro de gravedad. El partido se identifica solo con él. Si la sucesión llega, aún no tiene forma. Solo hay ruido alrededor. Los datos describen esta realidad sin adornos.
Las encuestas políticas sobre Pedro Sánchez sostienen este estado de cosas y lo presentan como estabilidad.
¿Casualidad? No: las encuestas llegan cuando se necesitan
Cuando todas las encuestas anunciaban una debacle socialista, apareció el CIS. De pronto, el PSOE superaba al PP por nueve puntos. Ahora surge otro sondeo. Esta vez afirma que Sánchez no tiene recambio. El mensaje resulta evidente. Blanco y en botella. Las encuestas favorables siempre aparecen cuando el poder las necesita.
En política no existen las casualidades. Existen estrategias. Y las encuestas forman parte del arsenal del sistema. Las encuestas políticas no predicen el futuro. Lo moldean a conveniencia de quien las paga.
Romper la zanahoria del sistema
Las encuestas políticas actúan como zanahoria de los partidos. En el caso de Sánchez, distraen, anestesian y sostienen un poder agotado. No anuncian relevo. Refuerzan la idea de que no existe alternativa. Ese mensaje beneficia solo a Sánchez.
España necesita dejar de mirar encuestas y recuperar el debate de fondo. El primer paso sigue claro, pero no el último: echar a Sánchez.



