En el nombre del padre | Paco Álvarez

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Y del hijo, es necesario creo, salir a defender nuestra Constitución donde haga falta. Mejores y más sabios defensores que yo tiene la Corona, pero pienso que en esta época vacua en la que los de siempre quieren derribar nuestro sistema democrático de gobierno con excusas de propagandista barato, es necesario que todos nos preparemos para proteger lo que queda de España contra este penúltimo truco de trilero fullero.

50.000 muertos, 18,5% de caída del PIB, paro galopante, la peor gestión de la pandemia de tooodos los países avanzados, decenas de mentiras sin respuesta, y justo ahora, no por casualidad, pretenden abrir el debate sobre el modelo de Estado. Esa es la receta para otro paso adelante y que olvidemos la anterior mentira, la anterior metida de pata, la anterior estupidez cometida por este gobierno, el peor desde el de Fernando VII, que sufrimos en España.

Antes que nada, me gustaría resaltar que, por el momento, lo único que hay en contra del Rey emérito, son rumores malintencionados. Nada ni siquiera está siendo investigado y hombre, francamente pienso que si no se puede decir que el padre del Vice fue terrorista, si no se puede mentar al nombre del padre de uno, a lo mejor habría que tener más cuidado en lo que se dice sobre el padre del Rey… pero claro, durante el Estado de Alarma, cuando empezaron a socavar nuestras libertades amparándose en la excusa de la pandemia, entre otras cosas eliminaron el delito de injurias al Rey y a la Corona. No por casualidad, no por casualidad.

Con todo lo que ha caído desde entonces, es difícil acordarse de que en marzo Podemos promovió ya una cacerolada contra la Monarquía Constitucional y que la única actividad práctica de los ministros de Podemos en el gobierno, parece ser la de atacar a todos los que no piensen como ellos. Desde luego su líder, el hombre galápago, o de Galapagar, ha criticado e insultado en sede parlamentaria a todas las instituciones del Estado, Corona, Poder Judicial, prensa libre, oposición… y en cambio, ha defendido públicamente a terroristas, sediciosos y malversadores condenados. Ah, y también en nombre de D. Fernando VI, ha pedido perdón a los gitanos. Este Vice tiene más sentimiento de culpa que un penitente… por algo será.

Aparte de esta joyita, ¿quién está jaleando el árbol de la democracia para ver qué es lo que cae? Pues los de siempre, los nazionalistas de todo tipo y pelaje, incluyendo los que la semana pasada enviaron “un abrazo” a un terrorista, asesino convicto, excarcelado ante la dejación de responsabilidades de nuestro ministerio de asuntos exteriores, más preocupado en repartir millones entre (otros) países que han sufrido por el coronavirus. Es decir, preocupados en repartir el dinero que no tenemos, entre otros países que no son el nuestro. Es increíble, pero es cierto. Da igual. No os fijéis en esto, dicen, mirar lo que ha hecho el padre del Rey… señalan.

En fin, que contra la Monarquía, están los que están contra la Constitución, es decir, los comunistas, los separatistas y algún “listo” de última hora. Lo mejor de cada casa, jaleado desde los medios de comunicación, que viven de la anécdota y no de la noticia. Por ejemplo, dedican horas a preguntarse si Don Juan Carlos está en Portugal o en la Luna, cuando eso realmente no importa un carajo. Lo importante es que se ha ido, entre otras cosas, porque no puede defenderse de acusaciones en las redes y de memes más o menos risibles. Si tuviera que defenderse, no haría otra cosa. No ha huido, no se ha exiliado. No me parece la mejor solución, pero cada uno es libre y responsable, de sus actos. Y si como ser humano que es, la justicia dice que ha hecho algo cuestionable, en tiempo y forma se verá, pero gracias a él, entre otros, tenemos un sistema que nos hace a todos iguales ante la ley.

Mientras, nos crecen los enanos. Los mismos que ensayaron contra las estatuas de Colón y Junípero, ya que lo de la memoria histórica es una pesadez y muy cansado, tía, ahora atacarán a D Juan Carlos. En Pinto, municipio de Madrid gobernado por el PSOE, el Ayuntamiento ha retirado el busto en bronce del Rey emérito. Pronto empezarán a plantear quitarle calles, hospitales, universidades…

Pero eso sí, las veintidós calles en honor a Sabino Arana nadie las cuestiona. Arana, un tipo que afirmó entre otras lindezas que: “la gente amiga de la paz es la más digna del odio de los patriotas” o que la mujer es “inferior al hombre en cabeza y corazón”.

Pero claro, para saber esas cosas, habría que leer y estos republicanos de última hora, pues no son de leer mucho… estos son más de pedirnos, tras crear un abismo de decenas de miles de muertos, centenares de miles de parados y millones de pobres, que les sigamos al abismo y en resumen, que avancemos firmes y nosotros primero, al final de nuestra democracia. Directamente. Luego ya se verá.

Quien en el nombre del padre, ataca al hijo y a la Corona, nos está atacando a todos. A nosotros y a nuestros hijos, que no serán más libres. Un parlamento de una Autonomía de un país monárquico no puede pedir la abdicación de la Corona que le ampara; es un contrasentido, antes, tendría que disolverse, ya que los que lo forman están ahí gracias a esa Monarquía Constitucional que odian.

El Vice y acólitos, si no les gusta ser parte del gobierno de una Monarquía Constitucional, por favor, que den un paso a un lado, dimitan por coherencia, provoquen la caída de este gobierno y pidan elecciones vinculantes con la forma de Estado, a ver si hay narices. Venga. En el nombre de tu padre GRAPO, Oh, gran prócer con coleta, preséntate a unas elecciones pidiendo un cambio constitucional y a ver quién te vota. Luego hablamos. Es tan, pero tan demócrata nuestro sistema creado en el nombre del padre que hoy critican, que permite incluso partidos antisistema como el suyo y el de sus amiguitos.

En el nombre del padre y del hijo, defendamos la Monarquía Constitucional, salvo que queramos una República en la que personas como Zapatero o Echenique, pudieran ser Jefes de Estado. Da miedo. Mucho miedo. Como para irse persignando. En el nombre del padre, del hijo…

Paco Álvarez | Escritor